Redacción
El avance de la cirugía robótica con Da Vinci sitúa a esta tecnología en el centro del abordaje de los tumores urológicos complejos, superando su ámbito tradicional en el cáncer de próstata para consolidarse en intervenciones de cáncer de riñón, cáncer de vejiga y tumores de la glándula suprarrenal.
El Dr. Guillermo Conde Santos, jefe del Departamento de Urología en los hospitales Quirónsalud Tenerife, Quirónsalud Costa Adeje y Quirónsalud Vida, observa que “aunque la cirugía robótica alcanzó una gran difusión gracias al tratamiento del cáncer de próstata, hoy en día es una herramienta fundamental en gran parte de la urología oncológica”. Asimismo, subraya que “su aplicación está plenamente consolidada en tumores renales, vesicales y suprarrenales, donde aporta importantes ventajas técnicas”.
En la cirugía de la glándula suprarrenal y del tumor renal con extensión a la vena cava, el riesgo quirúrgico inherente dada su proximidad a grandes vasos como la cava y aorta y la necesidad imperativa de una exéresis completa, plantean una elevada exigencia técnica y experiencia del equipo. En este tipo de abordaje, el potencial de la plataforma Da Vinci y de la cirugía mínimamente invasiva se optimiza mediante el uso de planificación preoperatoria con reconstrucción tridimensional virtual. Según explica el Dr. Miguel Ángel López Costea, especialista del Servicio de Urología en el Hospital Universitari Quirónsalud Barcelona, “la cirugía robótica permite una visualización aumentada en 3D y movimientos extremadamente precisos gracias a sus brazos articulados”.
Los instrumentos articulados permiten una mayor precisión quirúrgica que se traduce en menor sangrado, menos dolor postoperatorio, menor tasa de transfusiones y una recuperación más temprana
Asimismo, esta tecnología digital permite evaluar la vascularización individualizada y las relaciones de la masa con las estructuras colindantes antes de intervenir quirúrgicamente, lo que se traduce directamente en ventajas asistenciales como la reducción del dolor postoperatorio, menor sangrado, menor tiempo de estancia hospitalaria y una acelerada recuperación de la capacidad funcional del paciente.
Preservación del tejido renal funcional sano
En cuanto al carcinoma de células renales, cáncer urológico donde la cirugía representa el tratamiento principal en estadios localizados, la precisión técnica del sistema robótico favorece la extirpación completa de la masa garantizando márgenes oncológicos negativos y preservando el tejido renal funcional sano. El Dr. Conde Santos enfatiza que, “en el cáncer de riñón, la cirugía robótica ha permitido impulsar la cirugía conservadora mediante la nefrectomía parcial, preservando el máximo tejido renal sano posible”. Esta capacidad técnica resulta determinante en la preservación orgánica y funcional, “manteniendo la mayor cantidad posible de riñón funcional”, señala el urólogo.
La planificación preoperatoria mediante reconstrucción tridimensional virtual permite analizar la anatomía vascular individualizada de la glándula suprarrenal
Asimismo, “en cáncer renal, los pacientes que más se benefician son aquellos en los que resulta prioritario conservar función renal, así como quienes presentan tumores complejos”, comenta el especialista. Todas estas variables repercuten de manera directa en los resultados quirúrgicos, ya que suele traducirse en menor sangrado, menor dolor postoperatorio, menor tasa de complicaciones y una recuperación más rápida, permitiendo que los pacientes suelan experimentar menos dolor, una movilización más temprana, menor necesidad de transfusiones y una reducción del tiempo de hospitalización.
Por otro lado, en el abordaje del cáncer de vejiga, el avance robótico permite plantear cirugías de elevada complejidad técnica. El Dr. Conde Santos señala que, “en el cáncer de vejiga, facilita procedimientos altamente complejos como la cistectomía radical con reconstrucción urinaria intracorpórea”. La precisión de los brazos robóticos y la visión magnificada en la cavidad pélvica facilitan la sutura intracorpórea y la preservación de estructuras anatómicas, lo que contribuye a reducir la necesidad de transfusiones sanguíneas y a agilizar el proceso de recuperación.
Da Vinci Xi
La experiencia acumulada reafirma el papel estratégico del robot Da Vinci Xi en la urología oncológica. En centros como el Hospital Ruber Internacional, donde esta plataforma opera desde 2018, los equipos quirúrgicos llevan a cabo la exéresis de tumores renales complejos mediante accesos transperitoneales asistidos por trocares robóticos. “Tras identificar la lesión renal y realizar un clampaje selectivo de la arteria que irriga el tumor, se procede a su enucleación, preservando así la totalidad del tejido sano. Posteriormente, el defecto en el parénquima renal (la zona encargada del filtrado) se sutura minuciosamente para prevenir el sangrado postoperatorio”, comenta la Dra. Patricia Ramírez Rodríguez-Bermejo, experta en oncología urológica en el Hospital Ruber Internacional.
La evolución de la cirugía robótica avanzará hacia la fusión en tiempo real de imágenes radiológicas con el campo quirúrgico asistida por IA para delimitar los bordes tumorales con exactitud
Un ejemplo de su uso es el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (Madrid), que aplica esta tecnología en más del 85% de los casos, abarcando tumores hormonalmente activos y masas de gran tamaño con elevadas tasas de curación funcional y estancias medias de dos días.
Asimismo, en programas especializados en urología reconstructiva y oncología pélvica de alta complejidad, como el de Quirónsalud Barcelona, la libertad de movimiento de los microinstrumentos articulados en espacios anatómicos reducidos asegura la extirpación tumoral con elevados márgenes de seguridad oncológica. Este abordaje preserva las estructuras responsables de la continencia urinaria y la función eréctil, posibilitando suturas intracorpóreas de alta precisión en cistectomías, reimplantes ureterales y reparación de fístulas.
Evolución de la cirugía robótica
De cara a las perspectivas de evolución tecnológica en la especialidad, el Dr. Conde Santos augura un desarrollo integrado de la robótica quirúrgica. En sus palabras, “el futuro de la cirugía robótica pasa por una integración cada vez mayor con tecnologías de imagen avanzada, inteligencia artificial y planificación quirúrgica personalizada”.
El especialista detalla que “veremos sistemas capaces de fusionar en tiempo real imágenes radiológicas con el campo quirúrgico, permitiendo identificar con mayor precisión los límites tumorales y preservar mejor las estructuras sanas”. Además, concluye que “la llegada de nuevas plataformas robóticas favorecerá una mayor accesibilidad a esta tecnología”.











