Redacción
El presidente de la Sociedad Española de Heridas (Seher), el Dr. Daniel Chaverri, ha pedido «no normalizar» la cronicidad de las heridas abiertas, un problema complejo, creciente y de futuro y con una importante carga asistencial. Por ello, desde la sociedad científica han planteado cinco medidas para mejorar la prevención, el tratamiento y la atención de las personas con heridas en España.
Aunque existen datos nacionales sobre algunos tipos de lesiones, España no cuenta con una estimación epidemiológica conjunta que permita conocer la magnitud global del problema. Según la información recogida por la sociedad científica, el tratamiento de las heridas consume el 4% del presupuesto sanitario europeo. En España, entre el 27% y el 50% de los pacientes hospitalizados presenta algún tipo de herida.
Entre el 27% y el 50% de los pacientes hospitalizados en España presenta algún tipo de herida
La carga asistencial también afecta especialmente a las personas con diabetes. Entre el 15% y el 25% desarrolla una úlcera en los pies y, según los datos difundidos por la Seher, el 80% de estos pacientes puede sufrir una amputación no traumática. La sociedad advierte de que las heridas siguen siendo un problema sanitario poco visible pese a sus posibles complicaciones y a la necesidad de una atención específica.
Durante la I jornada Formativa Seher celebrada en el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (Icomem), el Dr. Chaverri ha señalado que «una herida por pequeña que sea, puede ser una gran fuente de complicaciones. A más días con una herida abierta, mayor es la tasa de complicaciones graves».
Cinco medidas para mejorar el abordaje
La primera medida que propone la sociedad es garantizar el acceso universal al cuidado de las heridas. Ese abordaje debe ser integral y multidisciplinar, que coordine la prevención, la valoración y el tratamiento entre los distintos profesionales sanitarios implicados.
El Dr. Chaverri ha señalado que «una herida por pequeña que sea, puede ser una gran fuente de complicaciones»
Otra de las claves es garantizar los recursos y una organización asistencial adecuados. Desde Seher, señalan que debe garantizar una correcta provisión de materiales y tecnologías y garantizar una organización de la atención que permita la prevención y el tratamiento óptimos para las personas con heridas.
A su vez, reclaman mejorar la información epidemiológica y la prevención. Por ello han destacado que es necesario establecer sistemas de información que permitan la medición epidemiológica de los distintos tipos de heridas e incorporar las lesiones evitables o prevenibles a las políticas de seguridad del paciente, con objetivos y metas claramente definidos.
Por último, consideran necesario reforzar la formación de los profesionales sanitarios a través de programas educativos para todos los profesionales de la salud en la prevención, valoración y manejo de las heridas, tanto en la formación de grado como en la de posgrado, asegurando la adecuada capacitación a lo largo de sus carreras profesionales.
«Derivar una herida compleja, atípica, de evolución desfavorable o con sospecha de infección profunda o isquemia no es un fracaso, sino una decisión de seguridad que puede salvar vidas», ha subrayado Silvia Blasco, vocal de Seher y enfermera experta en heridas complejas.
La elevada mortalidad del pie diabético
El pie diabético constituye uno de los principales problemas relacionados con las heridas. Cada año, 18,6 millones de personas en el mundo desarrollan una úlcera de pie diabético. En España, 5,1 millones de adultos viven con diabetes, que representa la primera causa de amputación no traumática.
La mortalidad asociada a estas lesiones alcanza el 49,1% a los cinco años entre los pacientes con úlcera de pie diabético. Cuando se produce una amputación mayor, la mortalidad en ese mismo periodo puede superar el 70%, según los datos aportados por la Seher. La entidad considera que la gravedad de estas cifras contrasta con la percepción del pie diabético como una complicación menor de la diabetes.
Marta Lafuente: «Cuando fui derivada a un equipo especializado, por primera vez sentí que se estaba analizando mi caso de forma integral»
La valoración de estas lesiones requiere estudiar tanto la herida como los factores que la han originado. En este sentido, la Dra. Sandra Redondo, cirujana vascular y vocal de la Seher, ha incidido en la necesidad de examinar el estado de las arterias, las venas y los vasos linfáticos para identificar las alteraciones que pueden dificultar la curación y favorecer la reaparición de la úlcera.
Marta Lafuente, paciente de pie diabético, ha compartido su experiencia y la importancia que tuvo para ella recibir una atención especializada: «Cuando fui derivada a un equipo especializado dentro de una unidad de pie diabético, por primera vez sentí que se estaba analizando mi caso de forma integral, buscando la mejor opción para evitar a toda costa la amputación».










