Fátima del Reino Iniesta
La anestesia pediátrica requiere una formación especializada para garantizar la seguridad de los pacientes, especialmente en los primeros años de vida. El Dr. Javier García Fernández, presidente de la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (Sedar), ha advertido de que un niño sano menor de un año presenta entre 10 y 20 veces más riesgo de morbimortalidad asociada a la anestesia que un adulto sano. Por ello, la sociedad científica reclama una regulación específica de esta actividad asistencial.
Así lo ha manifestado durante un encuentro organizado por Sedar y la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), con motivo del Día Mundial de la Anestesiología, que se celebra el 16 de octubre. Durante la jornada, el presidente de la sociedad ha calificado la anestesia pediátrica como un «área de altísimo riesgo», ya que la reacción de un niño sano es «mucho más delicada y con más potencialidad de complicaciones».
Ante esta situación, Sedar ha elaborado una guía de buena praxis en anestesiología pediátrica, que ha remitido al Ministerio de Sanidad y a las comunidades autónomas. El documento recoge recomendaciones sobre formación, cuidados y condiciones mínimas de seguridad, tomando como referencia la práctica de otros países europeos.
Entre las principales propuestas, la sociedad científica plantea que los anestesiólogos dedicados a la población infantil, especialmente a los menores de tres años, realicen al menos un año de formación específica en un hospital monográfico pediátrico. Asimismo, reclama que los centros hospitalarios dispongan del equipamiento y de los recursos necesarios para garantizar una atención segura. No obstante, García ha precisado que el Ministerio de Sanidad todavía no ha avalado ni reconocido oficialmente estas recomendaciones.
Sedar propone una capacitación específica y requisitos mínimos de seguridad para los anestesiólogos que atienden a menores de tres años
La mejora de la formación constituye uno de los principales desafíos de la especialidad. En este sentido, El Dr. Javier García ha asegurado que el «mayor reto» de la anestesiología es conseguir que los profesionales alcancen la «máxima formación». Para ello, Sedar lleva años reivindicando la ampliación de la formación MIR de cuatro a cinco años, una propuesta que, según ha avanzado, se encuentra en su «fase final» de tramitación por parte del Ministerio de Sanidad.
El presidente de Sedar ha defendido que esta ampliación responde a la creciente complejidad de la especialidad y a la necesidad de contar con profesionales altamente cualificados. Los anestesiólogos deben disponer de competencias en ámbitos como la ecocardiografía, los bloqueos anestésicos, los cuidados críticos y el tratamiento del dolor.
Asimismo, García ha insistido en que la anestesia «no se puede banalizar», puesto que se utilizan fármacos que ha calificado de «letales». Según ha explicado, la mejora de la morbimortalidad anestésica no responde tanto a una evolución de los medicamentos como al aumento de la formación y especialización de los profesionales.
En este contexto, ha denunciado las malas prácticas que se producen cuando estos fármacos son administrados por profesionales sin especialización en anestesiología. Además, ha defendido la importancia de que todo paciente pase por una consulta previa con un médico anestesiólogo antes de someterse a una anestesia o sedación. «Porque primero de todo se están incumpliendo todas las normas mínimas de seguridad», ha advertido al referirse a los casos en los que no se realiza esta valoración. García también ha subrayado que las exigencias de seguridad deben mantenerse independientemente del lugar donde se realice el procedimiento, ya sea un quirófano o una sala de endoscopias.
La ampliación del MIR a cinco años busca reforzar la cualificación de los anestesiólogos ante la creciente complejidad asistencial
Otro de los grandes desafíos que afronta la especialidad es el déficit de anestesiólogos en España. García ha destacado que la anestesiología «es la especialidad que mayor demanda laboral» tiene en medicina. Actualmente, se estima que existen unos 8.000 anestesiólogos en la sanidad pública y otros 1.000 en la privada, cifras que, aunque no se alejan de la media europea, resultan insuficientes para cubrir las necesidades asistenciales.
El presidente de Sedar ha explicado que parte de esta situación responde a la falta de planificación de las plazas de formación durante los últimos años. «La Comisión Nacional, hace cuatro años, no estaba homologando títulos de extracomunitarios y, luego, se sacaba el mismo número de plazas que se venía sacando en los últimos 15 años, sin ningún tipo de previsión a futuro», ha señalado.
No obstante, ha destacado los avances conseguidos para revertir esta situación, especialmente el incremento de las plazas MIR de anestesiología de 350 a 458. Según ha indicado, la primera promoción correspondiente a este aumento se materializará este año, lo que contribuirá a aliviar progresivamente la falta de especialistas. «En los próximos años veremos cómo esta gran demanda de anestesiólogos se va a ir disminuyendo», ha apuntado.
Por su parte, la Dra. Marina Varela Durán, secretaria general de Sedar, ha señalado que el déficit de profesionales afecta especialmente a determinadas zonas poco pobladas de España. No obstante, ha mostrado su confianza en que el aumento de especialistas permita cubrir las necesidades asistenciales en los próximos años.
El aumento de las plazas MIR de 350 a 458 contribuirá a reducir progresivamente el déficit de anestesiólogos, según Sedar
Más allá de la formación y la disponibilidad de especialistas, la anestesiología afronta importantes desafíos vinculados a la inteligencia artificial (IA), la automatización y la medicina personalizada. La Dra. Varela ha destacado la necesidad de integrar estas herramientas tecnológicas sin perder de vista la seguridad del paciente. En este sentido, García ha explicado que la inteligencia artificial ya está teniendo aplicaciones en el ámbito de la monitorización, permitiendo procesar una mayor cantidad de datos clínicos y facilitando el seguimiento del paciente durante los procedimientos anestésicos.
La secretaria general de Sedar también ha puesto en valor los avances alcanzados en los últimos años, especialmente en la monitorización hemodinámica, respiratoria y neurológica, que han contribuido a mejorar la seguridad de la atención. «El cambio que se ha producido en nuestra especialidad en la monitorización ha sido exponencial y eso ayuda a la seguridad del paciente latido a latido», ha subrayado Varela.
Asimismo, ha señalado el envejecimiento de la población y el incremento de los pacientes de alta complejidad como otros de los grandes retos de la especialidad, que requerirán profesionales con una elevada cualificación. A estos desafíos se suman el bienestar de los anestesiólogos, la sostenibilidad medioambiental, el impulso de la investigación y la consolidación del papel de estos especialistas en los cuidados críticos y el tratamiento del dolor. En este escenario, Sedar considera prioritario seguir avanzando en la formación, la innovación tecnológica y la seguridad del paciente, con el objetivo de garantizar una atención anestésica de calidad en todos los ámbitos asistenciales.











