J.P.R.
La alergología de precisión abre nuevas posibilidades para individualizar el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades alérgicas, pero su implantación en el Sistema Nacional de Salud avanza de manera desigual y fragmentada. Con motivo de la presentación del libro Precision Allergy, el Dr. Ignacio Dávila, presidente de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic), analiza en esta entrevista con iSanidad los avances del diagnóstico molecular y de los tratamientos dirigidos, así como las barreras que dificultan su incorporación a la práctica clínica. El especialista reclama un plan nacional de alergología de precisión con recursos adecuados, redes de laboratorios de referencia y formación, que permita reducir las diferencias de acceso entre comunidades autónomas y hospitales.
¿Qué aporta la alergología de precisión y dónde está impactando más?
Tradicionalmente, el diagnóstico en medicina se ha basado en el reconocimiento de síntomas y signos y en la realización de pruebas complementarias; por su parte, el tratamiento, en muchos casos, consistía en el uso de fármacos de forma escalonada. La clave, en el caso de la alergología, que también seguía este patrón general, es que, desde hace décadas, en determinadas enfermedades el tratamiento se personalizaba, es decir, se adaptaba según los patrones de sensibilización. Por ello, para los alergólogos el avance hacia una medicina personalizada ha sido mucho más natural.
“Para los alergólogos el avance hacia una medicina personalizada ha resultado mucho más natural”
La alergología de precisión implica un paso más, es decir, busca el diagnóstico más preciso y el tratamiento más adecuado para cada paciente, basados en las denominadas ómicas (exposómica, genómica, epigenómica, transcriptómica, proteómica, metabolómica, farmacogenómica, entre otras), integradas mediante ciencia de datos. Si bien este nivel de profundización no está desarrollado por completo, se están realizando avances notables, que se reflejan en el libro Precision Allergy, pionero en su género a nivel mundial.
Las enfermedades en las que se emplea con mayor frecuencia esta aproximación son el asma, la dermatitis atópica y el angioedema hereditario. En el campo diagnóstico destaca el uso del diagnóstico molecular, que implica la identificación de los alérgenos que desencadenan la sintomatología del paciente
¿Cuál es su grado de implantación en el SNS?
El grado de implantación del Sistema Nacional de Salud es desigual y fragmentado. España cuenta con servicios de alergología de primer nivel y con distintas iniciativas de medicina de precisión; su integración depende en exceso de la comunidad autónoma e incluso del hospital de referencia del paciente. Actualmente hay centros que ya aplican análisis ómicos en proyectos de investigación traslacional, mientras que coexisten hospitales que aún tienen dificultades para financiar un panel molecular básico.
“Hay centros que ya aplican análisis ómicos en proyectos de investigación traslacional, mientras que coexisten hospitales que aún tienen dificultades para financiar un panel molecular básico”
¿Hasta qué punto el diagnóstico molecular y los tratamientos dirigidos se han incorporado a la atención habitual?
Desde el punto de vista alergológico, España presenta patrones de sensibilización alergénica muy complejos, que implican una dificultad diagnóstica y terapéutica mucho mayor que la de otros países europeos. Ello, unido al gran desarrollo de la alergología, ha hecho que el diagnóstico molecular esté plenamente aceptado. No se puede decir que su empleo sea universal, pero está muy extendido gracias al intenso esfuerzo realizado en los últimos años. Del mismo modo, en el ámbito terapéutico, los fármacos biológicos y los nuevos tratamientos se han incorporado con éxito a la rutina de las unidades especializadas. Cabe señalar que no con la misma celeridad de introducción que en otros países
¿Qué diferencias de acceso existen entre CC.AA. y hospitales, y qué consecuencias tienen?
Como se ha comentado, existe una brecha territorial evidente. En un SNS tan fragmentado como el nuestro, un paciente puede tener acceso inmediato a un biológico de última generación en una comunidad, mientras que en otra el mismo proceso puede retrasarse meses debido a trámites burocráticos o a comisiones de farmacia restrictivas. La consecuencia directa es la inequidad en salud.
“El futuro de la alergología de precisión tiene que venir de la integración multiómica en conjunción con el uso de la inteligencia artificial”
¿Cuáles son las principales barreras para extender este modelo?
Existen diversos factores implicados. Por un lado, la necesidad de incorporar infraestructuras. Las tecnologías ómicas son costosas y suelen ubicarse en grandes hospitales y centros de investigación. Por otro lado, estas herramientas generan una gran cantidad de datos que requieren sistemas informáticos que, muchas veces, no están disponibles o no pueden procesarse ni integrarse en la historia clínica. Finalmente, la elevada presión asistencial implica escasez de en el tema
¿Qué medidas considera prioritarias para superarlas?
En mi opinión, se hace imprescindible un plan nacional de alergología de precisión, con dotación adecuada de recursos, el establecimiento de redes de laboratorios de referencia y de redes de investigación, la incorporación de bioinformáticos y programas de gestión y almacenamiento de datos y el decidido apoyo al uso de los datos y de la inteligencia artificial. Igualmente, es necesaria la existencia de programas de concienciación y de formación.
¿Qué avances transformarán la especialidad y qué evidencia necesitamos para incorporarlos?
El futuro de la alergología de precisión tiene que venir de la integración multiómica en conjunción con el uso de la inteligencia artificial. Es necesario identificar biomarcadores precisos sustentados en evidencia científica de primer nivel, tanto en el diagnóstico como en el tratamiento y seguimiento. Además, debemos empezar a pensar en la prevención primaria y secundaria de las enfermedades alérgicas, por ejemplo en la interrupción de la marcha atópica. Los dispositivos portátiles de monitorización pueden ayudar a la detección y al tratamiento precoz de reacciones graves, como la anafilaxia. Finalmente, también es necesario un marco regulador y formativo apropiado y adaptado a los nuevos desarrollos.










