Jorge Pastor Arrizabalo
Reducir la burocracia, adaptar las plantillas de enfermería a la complejidad de los cuidados y reforzar la coordinación entre niveles asistenciales son algunas de las medidas planteadas por pacientes y profesionales para avanzar hacia una atención sanitaria más humanizada. Estas propuestas se han abordado durante la presentación de la actualización del modelo afectivo-efectivo, organizada por Johnson & Johnson y Cátedras en Red este lunes en Madrid.
Según los datos del informe, el 54,3% de la población padece al menos una enfermedad crónica, una cifra que alcanza el 70% entre las personas mayores de 65 años. Además, las patologías crónicas representan el 80% del gasto sanitario público y generan el 75% de las consultas en atención primaria. El documento también prevé que la población mayor de 65 años alcance el 30,5% en 2055, con una tasa de dependencia del 78,2%.
Durante la apertura institucional, el presidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (Icomem), el Dr. Manuel Martínez-Sellés, ha destacado la importancia de la humanización ante el avance tecnológico y ha defendido reforzar las habilidades de comunicación, empatía y compasión en la formación médica, tanto en el grado como en la residencia.
María Fernández García: «La humanización no es un elemento añadido a la asistencia sanitaria, sino una forma de entender cómo prestamos una atención de calidad»
Por su parte, María Fernández, subdirectora general de Calidad Asistencial del Ministerio de Sanidad, ha señalado que «la humanización no es un elemento añadido a la asistencia sanitaria, sino una forma de entender cómo prestamos una atención de calidad». También ha defendido que «la efectividad no alcanza su máximo potencial si no va de la mano de la afectividad» y ha subrayado la importancia de trasladar estos principios a la práctica clínica mediante estándares, guías e indicadores evaluables.
Andoni Lorenzo, presidente del Foro Español de Pacientes, ha incidido en que se necesita «una participación temprana y continua de los pacientes en estrategias y decisiones», así como en avanzar hacia decisiones compartidas que valoren tanto el conocimiento clínico como la experiencia de quienes conviven con una enfermedad. A su vez, ha defendido evaluar la asistencia mediante indicadores de experiencia y resultados reportados por los pacientes (PREMs y PROMs), con el objetivo de obtener una visión más completa de la calidad asistencial.
Los datos del informe reflejan también dificultades para avanzar hacia una atención más centrada en las personas: el 44% de la población percibe que participa activamente en las decisiones sobre su propia salud, mientras que solo dos de cada diez personas consideran que su medicación y seguimiento se adaptan a su ritmo de vida.
Menos burocracia y más tiempo para cuidar
María Dolores Beteta, subdirectora de Enfermería de Materno-Infantil del Servicio Murciano de Salud, ha planteado adaptar las plantillas de enfermería a la complejidad de los cuidados, eliminar trámites innecesarios, establecer la figura de la enfermera referente y mejorar las condiciones laborales para recuperar tiempo de escucha y acompañamiento. También ha defendido elaborar planes de cuidados individualizados que tengan en cuenta las necesidades y prioridades de los pacientes crónicos y con enfermedades complejas.
Solo dos de cada diez personas consideran que su medicación y seguimiento se adaptan a su ritmo de vida
Cristina Muñoz, responsable de Programas y de Calidad del Centro de Humanización de la Salud del Centro San Camilo, ha destacado que «quien más tiempo pasa con el paciente son las familias y los allegados». A su vez, ha reclamado mejorar la información sobre los recorridos asistenciales y reforzar la coordinación entre especialidades y niveles de atención para reducir la fragmentación de los cuidados.
La innovación tecnológica, al servicio de las personas
Ana Freire, vicedecana de Impacto Social e Innovación Académica de la UPF Barcelona School of Management, ha defendido que la inteligencia artificial debe responder a necesidades reales tanto de pacientes como de profesionales y contar con supervisión humana.
Ha señalado, además, que la automatización de tareas administrativas y de introducción de datos mediante agentes inteligentes podría reducir hasta un 50% el tiempo dedicado a tareas burocráticas, lo que permitiría disponer de más tiempo para la atención directa. También ha advertido de que la inteligencia artificial puede reproducir sesgos presentes en los datos utilizados para desarrollarla.
Andoni Lorenzo ha incidido en que se necesita «una participación temprana y continua de los pacientes en estrategias y decisiones»
Muñoz ha reclamado acompañar a las personas afectadas por la brecha digital, mientras que Beteta ha defendido garantizar alternativas presenciales y proteger los datos de los pacientes. Lorenzo, por su parte, ha insistido en incorporar a los pacientes desde el diseño de las herramientas tecnológicas para evitar barreras de acceso.
Diez bloques para avanzar en humanización
La actualización organiza sus propuestas en diez bloques de actuación que abarcan tres ámbitos: las políticas públicas, la gestión directiva y la prestación asistencial. Entre sus prioridades figuran institucionalizar la participación de pacientes y cuidadores, promover modelos organizativos que favorezcan la continuidad asistencial, humanizar los espacios sanitarios, reforzar las competencias de los profesionales y personalizar los tratamientos.
También plantea impulsar la investigación y la innovación mediante la ciencia de datos, promover la alfabetización sanitaria y reducir el estigma asociado a la enfermedad. Para evaluar los avances, propone indicadores como los tiempos de espera, las hospitalizaciones evitables, la experiencia del paciente y el tiempo liberado de tareas burocráticas.










