Jorge Pastor Arrizabalo
La adaptación de la actividad física a la situación clínica y a las capacidades de cada paciente es uno de los aspectos que deben tenerse en cuenta en el abordaje del cáncer de mama. Ángel Carrasco Carretero, coordinador de la Unidad de Ejercicio Físico y Cáncer de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), ha destacado la importancia de realizar una valoración individual antes de establecer las pautas de ejercicio físico, sobre todo cuando existen efectos secundarios o complicaciones asociadas a la enfermedad.
«El ejercicio físico es una herramienta segura y complementaria de los tratamientos en todas las fases de la enfermedad», ha señalado Carrasco durante la jornada ¿Cómo convivo con el cáncer?, organizada este martes por la AECC en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz con motivo del Día Mundial del Cáncer de Mama, que se conmemora cada 19 de octubre.
El especialista ha insistido en la necesidad de individualizar los planes de actividad física a cada caso: «Muchas veces lo que necesitamos es una pauta individual, una valoración inicial». La planificación debe diseñarse en función de la clínica y la condición física del paciente, especialmente si no practicaba ejercicio antes del diagnóstico o tiene dificultades para mantener su actividad habitual. Además, puede orientarse a preservar la capacidad funcional y la masa muscular y a afrontar algunos de los efectos secundarios asociados al tratamiento.
«El ejercicio físico es una herramienta segura y complementaria de los tratamientos en todas las fases de la enfermedad», ha señalado Ángel Carrasco
La actividad física también puede plantearse en pacientes con metástasis óseas, siempre bajo autorización del oncólogo y tras una valoración individual. Ha explicado que para ello es necesario comprobar que las lesiones están controladas y adaptar los ejercicios de fuerza y de impacto según su localización.
La educación del paciente, parte del tratamiento
Mónica Jiménez, psicóloga clínica, ha explicado que el diagnóstico de cáncer de mama inicia un proceso de adaptación que puede prolongarse durante las distintas fases del tratamiento e incluso después de las intervenciones médicas. Entre los aspectos que pueden verse afectados figuran la imagen corporal, las relaciones personales y la vida cotidiana. En este contexto, ha recordado que «las emociones forman parte de todo este proceso de adaptación y tienen una función adaptativa muy importante».
Por su parte, Celia Urrutia, enfermera oncológica del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, ha destacado la importancia de informar a las pacientes antes de comenzar la quimioterapia para prepararlas ante posibles efectos secundarios y facilitar el autocuidado.
En pacientes con metástasis óseas, es necesario comprobar que las lesiones están controladas y adaptar los ejercicios de fuerza y de impacto según su localización
También ha abordado las alteraciones que pueden afectar a un tema tabú como la sexualidad. Esta enfermedad puede provocar sequedad vaginal, molestias y la disminución del deseo sexual. Entre las medidas preventivas, Urrutia ha mencionado el uso de geles con ácido hialurónico y lubricantes neutros para reducir las molestias y evitar productos que puedan irritar la zona. La elección de los cuidados debe adaptarse a cada paciente y a su situación clínica.
Un abordaje que atienda más allá del tumor
María Muñoz Benavides, directora de programas de la Fundación Stampa, ha explicado cómo el cuidado de la piel y el maquillaje pueden ayudar a abordar algunos de los cambios físicos asociados al tratamiento, como la sequedad cutánea, la sensibilidad y la pérdida de cejas y pestañas. Estas medidas buscan facilitar que las pacientes se reconozcan ante el espejo y mantengan su bienestar en la vida cotidiana.
Por su parte, Amparo Ortega, especialista en micropigmentación, ha explicado cómo esta técnica puede ayudar a reconstruir visualmente la areola tras una cirugía mamaria. En este sentido, ha definido el procedimiento como una forma de «intentar clonar algo que teníamos y que perdemos en el tránsito de este proceso».
La responsable de medicina estética de la Fundación Jiménez Díaz, la Dra. Victoria Trasmonte, ha abordado el uso de dispositivos de enfriamiento del cuero cabelludo para reducir la caída del pelo asociada a determinados tratamientos, así como de sistemas de frío para manos y pies dirigidos a prevenir o reducir algunas complicaciones, como la neuropatía periférica. Estas medidas amplían el enfoque de la atención a aspectos que también pueden influir en el bienestar y la calidad de vida de las pacientes.











