La sanidad privada pide más colaboración y menos barreras regulatorias para impulsar la investigación biomédica y la IA

Durante las mesas de debate, enmarcadas en la jornada ‘Cambio de paradigma en el sector salud’, organizada por la Fundación IDIS, se ha abordado la necesidad de adaptar la regulación, mejorar los procesos de contratación pública y garantizar la supervisión de las herramientas de inteligencia artificial para facilitar su implantación a gran escala

P.D.C
En un entorno global donde Europa busca afianzar su competitividad investigadora, la colaboración público-privada, el impulso al talento y la superación de los retos regulatorias se confirman como los grandes ejes para transformar el modelo sanitario. En el marco de la jornada ‘Cambio de paradigma en el sector salud’, organizado por la Fundación IDIS, en colaboración con Farmaindustria y la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin), se desarrollaron dos mesas donde se debatieron las claves para consolidar el liderazgo investigador de España e integrar las tecnologías emergentes en la práctica médica real.

En la primera mesa redonda, titulada ‘El impacto de los hubs de innovación digital en la investigación de nuevos medicamentos’, la moderada Amelia Martín Uranga, directora del Departamento de Investigación Clínica y Traslacional de Farmaindustria, subrayó que contar con 11 hubs de innovación digital en el país constituye un activo estratégico para afianzar la posición de España ante la nueva legislación europea de biotecnología y el Espacio Europeo de Datos de Salud (EEDS).

La IA permite adaptar los ensayos clínicos a las necesidades de los pacientes y agilizar la selección de centros de investigación

El debate profundizó en cómo estos centros de innovación están cambiando la propia metodología de la investigación biomédica. Javier Malpesa, Clinical Operations Head Iberia de Novartis, detalló que la industria utiliza actualmente plataformas predictivas que analizan décadas de datos históricos para determinar de forma ágil qué centros hospitalarios y países tienen mayor probabilidad de éxito en cada área terapéutica.

Como explicó Malpesa, este despliegue analítico y descentralizado permite dar un salto cualitativo hacia la humanización de los estudios, afirmando que “la inteligencia artificial (IA) y la tecnología nos están ayudando a un cambio importante de paradigma: hasta ahora el paciente es el que se adapta al ensayo, y tenemos la gran oportunidad de que la investigación clínica se adapte a las necesidades reales del paciente”. Además, enfatizó que la experiencia acumulada durante los últimos 15 años ha permitido retener y proyectar talento español con impacto global en un momento de pérdida de competitividad en Europa.

Estos ensayos clínico están aumentado la búsqueda de nuevos fármacos (donde es necesario iniciar más de diez proyectos preclínicos para lograr que uno solo llegue al mercado), por lo que Marc Soriano, R&D Portfolio and External Relations Executive Director de Almirall defendió que es imprescindible compartir conocimiento en toda la cadena de valor. En este sentido, Soriano expuso el funcionamiento de los ecosistemas de innovación abierta, donde coexisten las grandes compañías con spinoffs universitarias y startups biotecnológicas en entornos colaboradores, como el hub de Health and Data. Y recordó la importancia de la colaboración entre las partes interesadas. “Es importante que las biotechs, los centros de investigación y los hospitales entiendan que esto va de aportar distintos conocimientos en la cadena de valor”, requiriéndose además un marco regulatorio estable para gestionar la incertidumbre científica y financiera.

España cuenta con 11 hubs de innovación digital para reforzar su posición en la investigación biomédica europea

Completando la visión del desarrollo biomédico, Ferran Urgelés, Head of Global Hub de Boehringer Ingelheim, abordó los factores que posicionan a España frente a otras filiales multinacionales, destacando la brillantez de las promociones universitarias y la pujanza de polos tecnológicos como Barcelona (con más de 200 hubs internacionales), lo que permite atraer a un 40% de profesionales extranjeros. Al analizar el contexto internacional, Urgelés sostuvo que “lo más importante y decisivo es el talento; esa confluencia entre tecnología y ciencia es fundamental, pero toda esta colaboración tiene que ser posible con una regulación europea que vaya más allá de la fragmentación nacional y nos permita ganar tamaño”.

Del proyecto piloto al proceso asistencial escalable

La segunda mesa, titulada ‘Caminando con la IA hacia el desarrollo del futuro de la tecnología sanitaria’, fue moderada por Carlos Hagen, director médico de Palex, quien contrapuso las más de 13.000 regulaciones aprobadas en Europa en los últimos años frente a las apenas 800 de Estados Unidos, llamando a pasar de la hiperregulación a un diálogo estrecho entre desarrolladores, clínicos y administraciones.

Desde la realidad de la gestión hospitalaria, Juan Luis Cruz, director de Transformación Digital del Hospital Universitario 12 de Octubre, distinguió entre la IA predictiva y la generativa, señalando que los hospitales están transitando de una fase de optimismo teórico hacia la búsqueda de casos de uso pragmáticos con impacto directo, como la automatización de la comunicación bidireccional con los pacientes para gestionar recordatorios o preparación de pruebas. “La gestión de la comunicación bidireccional reduce costes operativos, tiene un impacto clínico claro y tecnológicamente a día de hoy es abordable” señaló Cruz. Asimismo, advirtiendo sobre las enormes dificultades técnicas que supone orquestar e integrar físicamente decenas de algoritmos en los sistemas de información de un gran hospital.

Los hospitales buscan aplicaciones de IA con resultados asistenciales concretos, desde la comunicación con los pacientes hasta la integración de rutas clínicas

Desde la perspectiva investigadora y asistencial, Beatriz Fernández-Montells, gestora de Proyectos en el Hospital de Sant Pau – Digital Validation Center, reconoció que las herramientas algorítmicas automatizan y simplifican notablemente el trabajo del médico experimentado. No obstante, alertó sobre el fenómeno del cognitive offloading (la pérdida progresiva de conocimiento tácito o criterio clínico si los profesionales más jóvenes delegan a ciegas en la máquina). Asimismo, defendió la necesidad de responder a la exigencia de los pacientes, que reclaman aprovechar sus datos para acelerar el diagnóstico, declarando que “la IA simplifica enormemente el trabajo de los profesionales experimentados, pero escuchar al paciente quiere decir que tenemos que ir rápidos para proporcionarle lo mejor sin saltarnos los procesos de validación”.

En el ámbito de la industria tecnológica, David Labajo, Head Digital & Automation SEU / Head Innovation & Special Projects SEU de Siemens Healthineers, abordó el reto de escalar las soluciones desde tareas puntuales (como la lectura rápida de una imagen) hacia rutas asistenciales complejas que conectan servicios de radiología, atención primaria y neurología. Labajo hizo hincapié en que la innovación debe incluir herramientas de supervisión y seguimiento tras la implantación, remarcando que “debemos trascender de la pura eficiencia operativa e incorporar la IA en el proceso asistencial, garantizando la orquestación, gobernanza y trazabilidad del algoritmo postimplantación”.

La fragmentación regulatoria y las dificultades de contratación pública frenan la implantación de soluciones sanitarias a gran escala

Finalmente, el análisis marco y jurídico fue desarrollado por Jorge Robles, socio en Cuatrecasas Abogados, quien abordó las fricciones que sufre la sanidad pública para incorporar estas tecnologías. Robles explicó que los hospitales públicos suelen probar algoritmos mediante proyectos piloto o convenios de I+D, pero chocan con las “rigideces” de la Ley de Contratos del Sector Público a la hora de adquirir la solución a escala y llevarla a producción.

En relación con este obstáculo administrativo, Robles afirmó que “la regulación y los tiempos de la administración pública son una rémora importante para escalar la innovación; necesitamos fórmulas de compra pública más adaptadas a la velocidad tecnológica”, abogando por evolucionar desde la adquisición de licencias de software estáticas hacia licitaciones de servicios dinámicos basados en resultados.

La jornada concluyó con un claro consenso entre los participantes: la verdadera disrupción sanitaria no dependerá únicamente de la capacidad de desarrollo tecnológico, sino de la agilidad con la que se logren adaptar la cultura organizativa, los procesos de compra y las normativas para llevar la innovación de forma segura al paciente.

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