Pablo Malo Segura
La compañía Medsir ha presentado en una sesión oral del congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) 2026, celebrado en Madrid, los resultados finales de supervivencia global del estudio Tuxedo-3. Este ensayo clínico de fase II, multicéntrico y desarrollado en ocho hospitales de España y Austria, analiza la efectividad del conjugado anticuerpo-fármaco patritumab deruxtecán (HER3-DXd) en metástasis cerebrales activas derivadas de cáncer de mama metastásico y de cáncer de pulmón no microcítico (CPNM) avanzado, así como en carcinomatosis leptomeníngea (LMD) producida por cualquier tumor sólido.
En la cohorte de pacientes con metástasis cerebrales activas derivadas del cáncer de mama metastásico, la mediana de supervivencia global fue de 7,9 meses, mientras que en aquellos con las metástasis cerebrales producidas por el CPNM avanzado fue de 6,7 meses. En la cohorte de LMD se alcanzó una mediana de supervivencia global de 10,5 meses, cuando la supervivencia global habitual en esta cohorte de pacientes es de entre 2 y 6 meses aproximadamente.
«El estudio Tuxedo-3 demuestra clínicamente que patritumab deruxtecán puede inducir respuestas intracraneales en pacientes con metástasis cerebrales activas«, afirma el Dr. Matthias Preusser, investigador principal del ensayo y jefe de la División Clínica de Oncología de la Universidad Médica de Viena, en una entrevista concedida a iSanidad. Además, analiza la relevancia de estos hallazgos, la importancia de preservar la función neurológica y la calidad de vida de los pacientes, así como los próximos pasos necesarios para confirmar el potencial de esta terapia en la práctica clínica.
Dr. Preusser: «Los resultados proporcionan una señal sólida de que patritumab deruxtecán presenta una actividad clínicamente relevante en el Sistema Nervioso Central»
Las metástasis cerebrales y la enfermedad leptomeníngea representan dos de las complicaciones más graves del cáncer avanzado. ¿Cuáles son actualmente los desafíos en su abordaje?
El principal reto es que las metástasis cerebrales y, especialmente, la enfermedad leptomeníngea siguen siendo difíciles de tratar de forma eficaz. Necesitamos tratamientos sistémicos con una actividad fiable en el sistema nervioso central (SNC), pero también debemos comprender cómo integrarlos de manera óptima con tratamientos locales, como la cirugía y la radioterapia.
Otro reto importante es generar evidencia prospectiva de alta calidad, ya que los pacientes con enfermedad activa en el SNC han estado históricamente infrarrepresentados en los ensayos clínicos. Por último, preservar la función neurológica y la calidad de vida es fundamental, porque prolongar la supervivencia por sí solo no es suficiente si se consigue a costa de la función neurológica.
«Preservar la función neurológica y la calidad de vida es fundamental, porque prolongar la supervivencia por sí solo no es suficiente si se consigue a costa de la función neurológica»
Una de las principales limitaciones en el tratamiento de las metástasis cerebrales es la dificultad de los fármacos para alcanzar el sistema nervioso central. ¿Qué diferencia a HER3-DXd de otras terapias y cómo se explica su actividad intracraneal?
HER3-DXd resulta especialmente interesante porque HER3 presenta una elevada expresión en las metástasis del SNC procedentes de cánceres de mama y pulmón, lo que constituye una posible diana terapéutica relevante. Combina un anticuerpo dirigido contra HER3 con una carga citotóxica que contiene un potente inhibidor de la topoisomerasa I. Es importante señalar que todavía no comprendemos del todo por qué presenta actividad intracraneal.
La barrera hematotumoral en las metástasis cerebrales establecidas puede ser más permeable que la barrera hematoencefálica normal, lo que podría permitir que los conjugados anticuerpo-fármaco alcancen el tejido tumoral. Lo que Tuxedo-3 demuestra clínicamente es que HER3-DXd puede inducir respuestas intracraneales en pacientes con metástasis cerebrales activas.
«HER3 presenta una elevada expresión en las metástasis del Sistema Nervioso Central procedentes de cánceres de mama y pulmón, lo que constituye una posible diana terapéutica relevante»
El estudio Tuxedo-3 ha registrado una mediana de supervivencia global media de 10,5 meses en pacientes con enfermedad leptomeníngea, frente al intervalo habitual situada entre los 2 y 6 meses. ¿Qué relevancia clínica tienen estos resultados?
Creo que estos resultados son muy alentadores desde el punto de vista clínico. La enfermedad leptomeníngea se asocia a un pronóstico muy desfavorable y a opciones terapéuticas limitadas, por lo que una mediana de supervivencia global de 10,5 meses es, sin duda, un dato destacable. Los síntomas neurológicos y la calidad de vida también se mantuvieron, en general, durante el tratamiento. Es importante señalar que, en general, los síntomas neurológicos y la calidad de vida también se mantuvieron durante el tratamiento.
Sin embargo, debemos ser prudentes al establecer comparaciones con los datos históricos de supervivencia, ya que Tuxedo-3 fue un estudio de fase II, de un solo brazo, con una muestra pequeña y una población de pacientes heterogénea. Por tanto, consideraría estos resultados como una señal importante de actividad que justifica seguir investigando mediante estudios prospectivos, más que como una evidencia definitiva de un beneficio en supervivencia.
«La enfermedad leptomeníngea se asocia a un pronóstico muy desfavorable y a opciones terapéuticas limitadas. Una mediana de supervivencia global de 10,5 meses es, sin duda, un dato destacable»
HER3-DXd ha alcanzado tasas de respuesta intracraneal del 23,8% en cáncer de mama metastásico y del 30% en cáncer de pulmón no microcítico. ¿Qué pacientes podrían beneficiarse más de este tratamiento?
En esta fase, creo que todavía es demasiado pronto para identificar un subgrupo específico de pacientes que se beneficie más de patritumab deruxtecán. En Tuxedo-3 se observó actividad intracraneal en distintos subtipos de cáncer de mama y, en el cáncer de pulmón no microcítico, se registraron respuestas tanto en metástasis cerebrales no tratadas previamente como en aquellas que habían progresado después de un tratamiento local.
Por tanto, el siguiente paso importante es identificar biomarcadores que permitan predecir el beneficio. HER3 es un candidato evidente, pero todavía necesitamos datos prospectivos para comprender si la expresión de HER3 u otras características moleculares pueden servir para seleccionar de forma fiable a los pacientes candidatos al tratamiento. Por el momento, consideraría estos resultados como evidencia de actividad en una población amplia de pacientes con enfermedad activa en el SNC, más que como evidencia de que un subgrupo concreto obtiene un mayor beneficio.
«El siguiente paso importante es identificar biomarcadores que permitan predecir el beneficio»
Más allá de la supervivencia, ¿qué impacto ha tenido el tratamiento sobre los síntomas neurológicos y la calidad de vida de los pacientes?
Este es un aspecto muy importante del estudio. En los pacientes con metástasis en el SNC, preservar la función neurológica y la calidad de vida tiene una gran relevancia clínica, y no solo prolongar la supervivencia. En Tuxedo-3, la función neurológica y la calidad de vida se mantuvieron, en general, durante el tratamiento, lo que complementa los resultados de eficacia. Por supuesto, estos resultados deben interpretarse con cautela, dado el número relativamente reducido de pacientes, pero sugieren que la actividad clínica observada no se consiguió a costa de la función neurológica ni de la calidad de vida.
Los pacientes con metástasis cerebrales activas y enfermedad leptomeníngea suelen estar infrarrepresentados en los ensayos clínicos. ¿Qué aporta Tuxedo-3 en este ámbito? ¿Cuáles son los próximos pasos para confirmar el beneficio de HER3-DXd y definir su posible papel en la práctica clínica?
Creo que el estudio Tuxedo-3 supone una contribución importante porque estudió de forma prospectiva a pacientes que históricamente han sido difíciles de incluir en los ensayos clínicos: aquellos con metástasis cerebrales activas y aquellos con enfermedad leptomeníngea. Es importante destacar que el ensayo incluyó específicamente tanto metástasis cerebrales de nuevo diagnóstico como metástasis cerebrales que habían progresado tras un tratamiento local, en lugar de limitar la inclusión a pacientes con enfermedad estable en el SNC.
«El estudio Tuxedo-3 supone una contribución importante porque estudió de forma prospectiva a pacientes que históricamente han sido difíciles de incluir en los ensayos clínicos»
Los resultados proporcionan una señal sólida de que patritumab deruxtecán presenta una actividad clínicamente relevante en el SNC, pero Tuxedo-3 sigue siendo un ensayo relativamente pequeño. Por tanto, el siguiente paso debería ser confirmar estos hallazgos en ensayos prospectivos de mayor tamaño, idealmente con grupos comparadores adecuados.
También necesitamos definir mejor qué pacientes obtienen un mayor beneficio, identificar biomarcadores predictivos, comprender la duración del control de la enfermedad en el SNC y determinar cómo debe integrarse patritumab deruxtecán con los tratamientos locales y sistémicos establecidos. Solo entonces podremos definir su papel preciso en la práctica clínica.









