Redacción
El Hospital Ruber Internacional ha realizado por primera vez una ablación por radiofrecuencia guiada por ecoendoscopia de un tumor neuroendocrino pancreático, un procedimiento que permite acceder hasta la lesión desde el estómago o el duodeno y destruir las células tumorales, sin necesidad de realizar una cirugía pancreática. “Accedemos al páncreas desde el estómago o el duodeno y, mediante la visualización ecográfica que nos proporciona la ecoendoscopia, introducimos una aguja directamente en el tumor. Esa aguja está conectada a una fuente de energía que nos permite destruir de manera controlada las células tumorales”, explica el Dr. José Miguel Esteban, jefe de la Unidad de Endoscopia del Hospital Ruber Internacional.
El paciente tratado en el Hospital Ruber Internacional había comenzado recientemente a presentar episodios de hipoglucemia sin una causa conocida. El estudio realizado permitió identificar en el páncreas una lesión productora de insulina responsable de esas bajadas de glucosa. “Cuando aparecen hipoglucemias que no tienen una explicación evidente es fundamental estudiar su origen. En este paciente, el estudio endocrinológico permitió sospechar una producción inadecuada de insulina y orientar rápidamente las pruebas hacia la localización de la lesión responsable”, explican los endocrinólogos Dr. Juan Carlos Percovich, jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición, y Helena Urriza, endocrinólogos del centro.
La ecoendoscopia guía una aguja hasta la lesión para aplicar energía térmica y destruir el tejido tumoral de forma controlada
Desde el ingreso del paciente, los especialistas coordinaron las diferentes pruebas diagnósticas necesarias. El mismo día se realizó una resonancia magnética y, al día siguiente, una ecoendoscopia con punción de la lesión, que permitió obtener muestras y confirmar que se trataba de un insulinoma, un tumor neuroendocrino pancreático poco frecuente. Aunque habitualmente se trata de lesiones pequeñas, su capacidad para liberar insulina puede hacer que el nivel de glucosa en sangre descienda de forma anormal.
Ablación por radiofrecuencia guiada
La ecoendoscopia es una técnica que combina la endoscopia digestiva con la ecografía. Gracias a ella, el especialista puede visualizar desde el interior del estómago o el duodeno estructuras que se encuentran muy próximas, como el páncreas, y localizar lesiones de pequeño tamaño. Esta cercanía permite introducir agujas de forma guiada para obtener muestras o, como en este caso, aplicar un tratamiento directamente sobre el tumor. Una vez situada la aguja en la lesión, la energía genera un aumento controlado de temperatura que provoca la destrucción del tejido tumoral tratado. Todo el proceso se realiza bajo control ecoendoscópico.
“Se trata de un procedimiento que realizamos bajo sedación y que no requiere cirugía. Si obtenemos una buena respuesta, podemos evitar al paciente los riesgos asociados a una intervención sobre el páncreas y reducir de manera importante el tiempo de recuperación”, explica el jefe de la Unidad de Endoscopia.
Tras la ablación, los especialistas vigilan los niveles de glucosa y realizan controles clínicos y radiológicos para evaluar la evolución del tumor
Tras el procedimiento, el paciente permanece inicialmente monitorizado para comprobar su evolución. En estos casos, y si no aparecen complicaciones, la estancia hospitalaria puede limitarse a una noche.
Vigilancia de los niveles de glucosa
Tras la ablación, los especialistas realizan una monitorización estrecha de la glucemia, que actualmente puede efectuarse de manera sencilla mediante sensores continuos. El seguimiento incluye también determinaciones analíticas de insulina y otros parámetros relacionados. “Si el tumor era el responsable de producir insulina de manera inadecuada, uno de los primeros aspectos que vigilamos después del tratamiento es precisamente cómo se comportan los niveles de glucosa y si desaparecen las hipoglucemias”, explica el Dr. Esteban.
El control no termina con la desaparición de los síntomas. Los pacientes necesitan seguimiento clínico y radiológico para comprobar la evolución de la lesión. Por ello, además de los controles analíticos, se recomienda realizar posteriormente pruebas de imagen como la resonancia magnética y la ecoendoscopia.











