Redacción
El Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid ha advertido de la reaparición de una estafa telefónica, detectada seis meses atrás, que suplanta a profesionales sanitarios para solicitar dinero a familiares de supuestos pacientes. En los últimos días, esta estafa se ha intensificado con la identificación de cinco casos en los que los delincuentes aseguran que un ser querido ha sufrido un accidente o se encuentra en una situación de emergencia y reclaman pagos para cubrir una operación o un implante. El engaño está dirigido especialmente a personas mayores y utiliza el miedo y la angustia para conseguir que las víctimas actúen con rapidez.
Esta estafa ha llevado a que varias personas hayan acudido al centro asustados por pensar que un familiar se encontraba ingresado. El personal del Gregorio Marañón, ya instruido para estas situaciones, les ha prestado cuidados, les ha tranquilizado y confirmado que esa llamada no correspondía al centro.
Los estafadores pueden utilizar una voz llorando para aumentar la angustia y generar una sensación de urgencia
Eva García-Risco, jefa del Servicio de Atención al Paciente del centro hospitalario, ha explicado que los estafadores buscan provocar una reacción inmediata mediante mensajes que generan una gran tensión emocional. Para hacer más creíble la supuesta emergencia, pueden afirmar que un familiar está ingresado e incluso utilizar sonidos, como una voz llorando, para aumentar la sensación de urgencia.
Una vez que han conseguido alarmar a la persona que recibe la llamada, solicitan una cantidad de dinero para pagar una intervención quirúrgica o un implante. La urgencia del mensaje pretende dificultar que la víctima compruebe la información antes de realizar el pago.
El hospital ha recordado que este procedimiento no se corresponde con la forma habitual de comunicar una emergencia sanitaria a los familiares. María Dolores Ferreiro, enfermera del Servicio de Atención al Paciente, ha señalado que, ante una situación así, los profesionales se identifican con su nombre completo, su categoría profesional y el servicio al que pertenecen.
El hospital ha recordado que este procedimiento no se corresponde con la forma habitual de comunicar una emergencia sanitaria a los familiares
Además, el centro ha indicado que una situación clínica no se comunica solo por teléfono. En estos casos, se solicita al familiar que acuda al hospital, preferiblemente acompañado, para recibir información sobre el estado del paciente directamente de los profesionales sanitarios.
El Gregorio Marañón, como centro público de la Comunidad de Madrid, ha recordado que no pide pagos por la atención sanitaria ni solicita datos bancarios a través de estas llamadas. Por ello, cualquier petición de dinero vinculada a una supuesta emergencia médica debe considerarse una señal de alerta.
Recomendaciones de seguridad
Ante una llamada sospechosa, el centro recomienda no proporcionar información personal ni bancaria y desconfiar especialmente de las comunicaciones procedentes de números ocultos. También aconseja comprobar la identidad de quien llama mediante los canales oficiales del hospital, en lugar de confiar únicamente en los datos facilitados por la persona que conecta.
Ante una emergencia real, el personal del hospital se identifica con su nombre completo, categoría profesional y servicio
Otra medida es intentar localizar directamente al familiar supuestamente afectado o ponerse en contacto con su entorno cercano para confirmar si se ha producido una emergencia. Si no es posible verificar la situación, se recomienda llamar directamente al hospital utilizando sus vías oficiales de contacto.
El centro insiste en la importancia de mantener la calma y no dejarse presionar por la insistencia de los interlocutores. Si se recibe una llamada que exige dinero para afrontar una supuesta urgencia sanitaria, aconseja colgar inmediatamente, no efectuar ningún pago y evitar facilitar cualquier dato personal o bancario. Por último, el hospital pide comunicar estos intentos de fraude a la Policía para facilitar su detección y prevenir que otras personas puedan convertirse en víctimas.










