Redacción
HM Hospitales ha presentado un circuito Fast-Track diseñado para agilizar el diagnóstico de los pacientes con deterioro cognitivo y facilitar un acceso rápido y seguro a las nuevas terapias antiamiloide. El modelo integra en un mismo recorrido asistencial la valoración clínica y neuropsicológica, los biomarcadores sanguíneos, las pruebas de neuroimagen, la selección terapéutica y el seguimiento del paciente. La iniciativa, desarrollada inicialmente en el Hospital Universitario HM Sanchinarro, servirá como base para establecer un modelo asistencial común en toda la red hospitalaria del grupo.
El proyecto se ha dado a conocer durante la jornada Enfermedad de Alzheimer 2026: del diagnóstico biológico a la medicina de precisión, organizada por la Fundación de Investigación HM Hospitales (FiHM) en el Hospital Universitario HM Sanchinarro. El encuentro ha reunido a especialistas en neurología, neuropsicología, neurorradiología y medicina nuclear para abordar la incorporación de los últimos avances diagnósticos y terapéuticos a la práctica clínica.
El Dr. Rafael Villino-Rodríguez, neurólogo y coordinador de la Unidad de Memoria de HM Sanchinarro, ha destacado la importancia de acelerar la evaluación de los pacientes ante la llegada de nuevas opciones terapéuticas. «En el alzhéimer, el tiempo es cerebro. Un diagnóstico rápido y preciso es la principal herramienta para influir en la evolución del deterioro cognitivo», ha señalado.
El Grupo reúne en el Hospital Universitario HM Sanchinarro a neurólogos, neurorradiólogos, neuropsicólogos y especialistas en medicina nuclear para homogeneizar el abordaje de la enfermedad en toda su red hospitalaria
Para llevar a cabo este abordaje, HM Sanchinarro ha creado un equipo multidisciplinar formado por especialistas en neurología, neurorradiología, medicina nuclear, laboratorio, farmacia hospitalaria y enfermería del hospital de día. Según ha explicado Villino-Rodríguez, «queremos incorporar las estrategias diagnósticas más recientes y establecer un hilo conductor que nos permita ofrecer y aplicar las nuevas terapias de forma homogénea en toda nuestra red de hospitales».
Por su parte, el Dr. Juan Abarca, presidente de HM Hospitales, ha destacado durante la inauguración las nuevas perspectivas que ofrecen la investigación farmacéutica y el diagnóstico precoz frente a una enfermedad con alternativas terapéuticas históricamente limitadas. «Cuando la oscuridad es muy oscura puede surgir la esperanza. Gracias a la investigación farmacéutica y al diagnóstico precoz empieza a haber esperanza», ha asegurado. Asimismo, ha defendido que los avances científicos puedan ser accesibles para toda la población.
Uno de los principales avances analizados durante la jornada ha sido la incorporación de biomarcadores plasmáticos al diagnóstico del alzhéimer, que permiten detectar alteraciones biológicas asociadas a la patología y complementar la valoración clínica. El Dr. Javier Olazarán, director de la Unidad de Investigación y Tratamiento de los Trastornos de la Memoria de HM Hospitales, ha explicado que comprender la evolución de la enfermedad resulta fundamental para interpretar los nuevos avances diagnósticos.
Según ha indicado, «el desarrollo promedio de la enfermedad es de 19 años» y resulta necesario analizar el papel de distintas proteínas implicadas en su progresión, ya que «la proteína tau es el fuego de la enfermedad del Alzheimer y el amiloide es solo la chispa». En este contexto, el Dr. Sánchez-Soblechero, neurólogo de la Unidad de Memoria de HM Hospitales, ha destacado el potencial de los biomarcadores sanguíneos. «La proteína p-tau217 ha demostrado una elevada precisión para el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer«, ha asegurado.
La neuropsicología y la neuroimagen, así como los biomarcadores sanguíneos mantienen un papel esencial en este nuevo escenario, tanto para detectar el deterioro como para confirmar el diagnóstico, seleccionar al paciente y realizar un seguimiento seguro
Según los datos expuestos, «nueve de cada diez pacientes evaluados son diagnosticados correctamente con una muestra de sangre”. Además, la incorporación de este biomarcador modificó el diagnóstico inicialmente planteado en el 26,5% de los casos de la experiencia clínica presentada.
No obstante, los especialistas han insistido en que los biomarcadores deben interpretarse siempre junto con la valoración clínica individualizada, ya que trastornos como la depresión, la ansiedad o el insomnio pueden provocar síntomas cognitivos similares. Asimismo, pueden existir alteraciones cerebrales sin manifestaciones clínicas visibles. Por ello, han señalado que la p-tau217 no debe utilizarse como herramienta de cribado en personas asintomáticas fuera del ámbito investigador.
Evaluación neuropsicológica y neuroimagen, claves para la medicina de precisión
La exploración neuropsicológica continúa siendo un elemento esencial para detectar el deterioro cognitivo y orientar las decisiones diagnósticas. El Dr. Laureano Jesús Cacho, jefe de Neurología y de la Unidad de Demencia del Hospital Universitario HM Santísima Trinidad, ha destacado la importancia de combinar la historia clínica cognitiva, la información proporcionada por familiares o cuidadores y la utilización de pruebas sensibles y validadas.
Durante su intervención ha presentado CogniScan, un nuevo test cognitivo breve compuesto por nueve elementos, entre ellos pruebas de orientación temporal, recuerdo diferido y el test del reloj. En el estudio presentado, realizado con 183 personas, esta herramienta alcanzó una sensibilidad del 96% y una especificidad del 99% para detectar deterioro cognitivo frente a sujetos control, utilizando un punto de corte de dos o más errores. El especialista ha señalado la necesidad de ampliar la muestra para continuar evaluando los resultados.
Junto con la evaluación neuropsicológica, la neuroimagen adquiere un papel fundamental en el diagnóstico y seguimiento de la enfermedad de Alzheimer. La Dra. Ana Ortiz de Mendivil, neurorradióloga del Hospital Universitario HM Sanchinarro, y la Dra. María Fernanda Ollarves, especialista en medicina nuclear de HM Hospitales, han analizado el papel de la resonancia magnética y del PET-amiloide.
Cerca de 150 millones de personas convivirán con demencia en 2050. En la actualidad, ya se puede diagnosticar correctamente a nueve de cada diez pacientes mediante una muestra de sangre
El PET-amiloide permite confirmar la presencia de patología amiloide, mientras que la resonancia magnética resulta clave tanto en la evaluación previa al tratamiento como en la vigilancia posterior del paciente. De esta manera, ambas herramientas contribuyen a conectar el diagnóstico con la selección terapéutica y el seguimiento.
Las nuevas terapias antiamiloide requieren una selección y un seguimiento rigurosos
La incorporación de nuevas terapias antiamiloide está modificando la organización asistencial, ya que su administración requiere una selección rigurosa de los candidatos y una vigilancia específica durante el tratamiento. Los doctores Carlos Serra-Smith, de la Unidad de Memoria del Hospital Universitario HM Madrid, y Rafael Villino-Rodríguez han analizado la evidencia científica disponible sobre estos tratamientos y los criterios necesarios para su utilización.
Los especialistas han explicado que es imprescindible confirmar la presencia de patología amiloide, valorar la situación clínica individual y realizar estudios de resonancia magnética que permitan identificar posibles hallazgos que condicionen la indicación terapéutica. Asimismo, han abordado el manejo de las alteraciones de imagen relacionadas con el amiloide (ARIA), que requieren una vigilancia específica durante el seguimiento de los pacientes.
Este escenario exige coordinar los diferentes servicios implicados en el diagnóstico y tratamiento, desde neurología y neurorradiología hasta laboratorio, farmacia hospitalaria y enfermería especializada. La llegada de estos tratamientos no supone únicamente incorporar nuevos medicamentos, sino adaptar la organización asistencial a las necesidades de cada paciente.
«Realizar medicina de precisión no significa solo incorporar nuevas pruebas diagnósticas, sino individualizar el abordaje de cada paciente. Supone diseñar intervenciones, farmacológicas y no farmacológicas, ajustadas a las necesidades concretas de cada persona», ha subrayado el Dr. Villino-Rodríguez.
Los avances adquieren especial relevancia ante el creciente impacto de las enfermedades neurodegenerativas. Según las estimaciones expuestas durante la jornada, más de 150 millones de personas podrían convivir con demencia en 2050, y aproximadamente dos de cada tres casos estarían relacionados con la enfermedad de Alzheimer.









