Pablo Malo Segura
Ana Fernández Agüero (fotografías y vídeo)
Los higienistas dentales desempeñan un papel fundamental en la educación, prevención y motivación de los pacientes. Así se puso de manifiesto durante el 37 Congreso Nacional de Higienistas Bucodentales y 4º Encuentro Europeo, organizado por la Federación Española de Higienistas Bucodentales (Hides), que tuvo lugar en el Colegio de Médicos de Madrid. Durante el encuentro, Yolanda Montiel, higienista dental, analizó la importancia de una correcta higiene bucodental para mantener los resultados, las expectativas de los pacientes ante los tratamientos de blanqueamiento, o el papel de las nuevas tecnologías en el cuidado diario.
¿Qué papel desempeñan los higienistas dentales en la prevención y promoción de hábitos saludables entre los pacientes?
Los higienistas dentales, en el campo de la odontología, básicamente lo que trabajamos a diario con los pacientes es de qué manera enfocan la limpieza y sus hábitos diarios de higiene. Además, vamos haciendo un seguimiento de los mismos para que, cuando tienen dudas y asisten a las consultas, nos puedan realizar sus preguntas.
Las limitaciones que tienen o aquellas dudas que les surgen se las vamos solventando y, a la vez, les vamos ayudando en el desarrollo normal de sus visitas a las clínicas. También vamos haciendo una fidelización de los pacientes a través de la higiene y de todo lo que compete a nuestra función dentro de la clínica.
¿Cuáles son los principales factores que dificultan que los pacientes mantengan una correcta higiene oral y una adecuada adherencia?
Yo creo que el tiempo que le dedican. A veces pensamos que es demasiado tiempo el que se le dedica, con las prisas del día a día. Menos mal que hoy en día ya hay cepillos y elementos con los que casi no tienes que hacer nada. Esto ha hecho que también el paciente haya mejorado mucho su higiene.
Pero creo que básicamente es el tiempo que le dedica. Ya hay muchos cepillos que te van marcando los tiempos y te van ayudando en la manera de realizar el cepillado y de posicionarlos. En esto también hemos adelantado mucho para que la salud dental hoy en día sea mucho mejor que hace 20 o 30 años.
«Los higienistas dentales trabajamos con los pacientes cómo enfocan la limpieza, sus hábitos diarios de higiene y hacemos un seguimiento»
¿Qué labor realiza el higienista dental en la educación sanitaria y cómo se consigue que el paciente comprenda la relación entre sus hábitos diarios y la evolución de su salud bucodental?
Ya no es como hace mucho más tiempo, cuando la gente tenía mucha menos información y también mucho menos interés. Ahora la salud en general, que también se ve reflejada en una buena salud bucal, hace que el paciente esté más motivado. También, lógicamente, le importa mucho más la parte estética.
Creo que hoy en día la gente tiene otra manera de relacionarse con los demás y esto hace que también quiera tener una mejor presencia y una mejor salud. Creo que esto ha ayudado a que la gente sea más consciente de que la salud bucal también es parte de la salud general.
¿Cómo han cambiado las innovaciones tecnológicas la forma de trabajar de los higienistas y la manera de implicar al paciente en su autocuidado?
Yo creo que muy beneficiosamente. De hecho, hoy en día vemos en el mercado un montón de elementos que tenemos para el cuidado diario. Lógicamente, los hay mejores, regulares y no tan buenos, pero todos ellos contribuyen, a su manera, a que esto haya mejorado gracias a la innovación.
No todos los pacientes son iguales ni necesitan los mismos cuidados bucodentales. El hecho de que hoy en día haya cepillos como los sónicos, que son capaces de reconocer el cabezal que se les incorpora y darle la función necesaria, hace que los resultados finales sean muy buenos o óptimos.
Además, el usuario, en este caso el paciente, va a tener una relación con el cepillo casi de dependencia, porque una vez los pruebas ya no vuelves a los manuales. Creo que eso ya aporta al paciente las ganas de tener uno, porque realmente luego no vuelves a lo tradicional. Por tanto, la innovación se refleja de una manera muy positiva.
«No hay dos bocas iguales. Es importante que cada paciente sepa dónde tiene que hacer más incidencia, dónde tiene que trabajar un poco más en el día a día»
La estética dental, especialmente los tratamientos de blanqueamiento, representan una demanda creciente entre los pacientes. ¿Qué papel tiene la higienista en la valoración previa, la educación del paciente y el mantenimiento de los resultados de estos tratamientos dentro de un enfoque basado en la salud oral?
En los blanqueamientos dentales, la valoración previa la hace básicamente el dentista, sugiriéndole al paciente que puede producirse un cambio estético en su sonrisa, con lo cual se puede sentir mucho más a gusto y satisfecho.
Entonces, lo que hacemos es explicarle los diferentes blanqueamientos que hay en el mercado. Nosotros utilizamos básicamente, casi siempre o en la mayoría de las ocasiones, el blanqueamiento en clínica, más concretamente el de Philips, que es el que más conocemos y usamos desde hace ya años, en el cual apoyamos el éxito que tenemos en la clínica con estos tratamientos.
Lo que hacemos es darle las indicaciones al paciente y sugerirle todo aquello que tiene que hacer para que el tratamiento sea lo más efectivo y, sobre todo, lo más duradero posible. Por ejemplo, reduciendo los alimentos que tiñen los dientes, manteniendo una higiene correcta y realizándose profilaxis y limpiezas con la frecuencia que requiera. No necesariamente por haberse hecho un blanqueamiento en sí, pero, desde luego, si lo quiere mantener, también lo tiene que cuidar.
¿Cuáles son las dudas más frecuentes de los pacientes sobre el blanqueamiento y sus errores más comunes en sus rutinas de higiene?
Las dudas más frecuentes son sobre el resultado. A los pacientes les preocupa, sobre todo, que los dientes queden demasiado blancos. En España todavía no tenemos esa obsesión del blanco, blanco. Vamos buscando algo que, dentro de lo natural, haga que nuestra sonrisa parezca más luminosa, mucho más sana.
Lógicamente, quieren ver una sonrisa amplia y con un color clarito, pero quizás no tan clarito como para que parezca antinatural. Ese es un poco el miedo que tiene el paciente; bueno, no el miedo, sino las expectativas que persigue cuando decide hacerse un blanqueamiento: que sea una cosa natural y, sobre todo, que quede una sonrisa más fresca.
El error más común en los pacientes es el tiempo que le dedican y, a veces, también la manera de cepillar. Por eso es importante que, dentro de las explicaciones que le damos al paciente, entienda que la boca comprende muchas cosas y tiene muchos huecos y recovecos. Es importante que se ayude de instrumentos y aditamentos para limpiarse y, sobre todo, tiene que conocer cómo es su boca.
No hay dos bocas iguales. Es importante que cada paciente sepa dónde tiene que hacer más incidencia, dónde tiene que trabajar un poco más en el día a día. Cuando tú les dedicas tiempo a explicarlo, el paciente siente que te estás preocupando por él y que realmente eso va en su beneficio. Hay gente que verdaderamente te escucha y te sigue, y hay gente que no tanto, pero uno hace también hasta donde puede.
«La motivación de los pacientes parte de darles la información y, sobre todo, dedicarles tiempo»
¿Cómo se consigue motivar a los pacientes para que mantengan una buena higiene oral en casa?
Yo creo que la motivación parte de que tú le das información y, sobre todo, le dedicas tiempo. Le dedicas tiempo para explicarle y para que lo vea, si es necesario con un espejo delante. Esto hace que el paciente sienta que no solamente está yendo a la clínica a realizarse un tratamiento y, una vez que sale por la puerta, se acabó.
Cuando llevamos tantos años en las clínicas y tenemos pacientes que están con nosotros desde hace muchos años, ya forman casi parte de nuestra familia. Entonces, nos volcamos con ellos, intentamos hacerlo desde la parte profesional y humana, porque a algunos los conoces desde hace muchos años y vas viendo cómo ellos también van mejorando, van introduciendo mejores cepillos y les vas asesorando sobre qué cosas se pueden adaptar mejor a ellos. Los pacientes te van siguiendo, pero es un trabajo al que hay que dedicarle tiempo y constancia para que se sientan motivados.
¿Cómo contribuyen las nuevas tecnologías de cepillado a reforzar la prevención y mejorar la higiene oral de los pacientes?
Compañías como Philips nos ayudan a reforzar todo esto, básicamente, con un buen cepillo sónico. Es un cepillo que parece que, con cada terminal que estás usando, es como si hubieras cambiado de cepillo. Creo que esa es la gran diferencia que tiene respecto a sus competidores. Además, tiene la forma convencional de un cepillo tradicional, lo que también ayuda mucho. Y, por otro lado, tiene la innovación del sistema sónico, que aporta otra experiencia al cepillado.
A veces, cuando la gente pasa de un cepillo manual a un cepillo eléctrico, me preguntan muchas veces: «¿Es bueno, es malo?». Yo creo que es más eficaz. Si hablamos de que hoy en día los tiempos que empleamos y las prisas que llevamos para hacer las cosas de una manera rápida son mayores, lo que necesitamos es algo que nos limpie mejor, más y nos ahorre tiempo. Creo que, en este caso concreto, Philips lo ha conseguido.








