Gema Maldonado Cantero
Cuenta el Dr. Silvio Danese que la primera pregunta que le hacen sus pacientes cuando van a iniciar un tratamiento para su enfermedad inflamatoria intestinal es cuándo empezarán a encontrarse mejor. La segunda cuestión es cuánto tiempo tendrán que utilizar el tratamiento. Hay muchos pacientes que han pasado por varios tratamientos y han sufrido los efectos secundarios de los corticoides.
Este médico investigador y director de la Unidad de Gastroenterología y Endoscopia Digestiva del IRCCS Hospital San Raffaele de Milán no oculta lo importante que es para él. Por eso, conseguir tener un fármaco seguro y eficaz a largo plazo supone un cambio sustancial. «Estar en remisión estable después de tres años con una dosis mensual o cada dos meses significa olvidarse de la enfermedad, y eso es excelente».
Dr. Silvio Danesse: «Estar en remisión estable después de tres años con una dosis mensual o cada dos meses significa olvidarse de la enfermedad, y eso es excelente»
Así lo expuso en una rueda de prensa internacional para presentar los resultados del ensayo de fase III Galaxi con guselkumab en pacientes con enfermedad de Crohn de moderada a grave. Los datos a tres años, presentados durante la Semana Europea de la Gastroenterología 2026 (UEGW, por sus siglas en inglés), indican tasas de remisión clínica de hasta el 94% y una remisión endoscópica del 52% en pacientes tratados con 100 mg por vía subcutánea cada ocho semanas. Además, la eficacia fue consistente en pacientes que habían recibido previamente otro tratamiento biológico y en los que no.
Guselkumab (Tremfya, comercializado por Johnson & Johnson) también actúa sobre una de las complicaciones graves y frecuentes de la enfermedad de Crohn: la fístula perianal. Los resultados del estudio Fuzion, con un año de seguimiento, indican que el anticuerpo monoclonal mantuvo o mejoró la remisión de las fístulas en estos pacientes.
Las mejorías empiezan a verse durante el primer mes desde que los pacientes comienzan el tratamiento. «La rapidez de acción está garantizada», señala el Dr. Danese. Así lo indica un estudio basado en una encuesta internacional a 389 pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (dos tercios con enfermedad de Crohn y el resto con colitis ulcerosa) procedentes de 40 países, que está siguiendo su evolución clínica.
El estudio de fase III Galaxi muestra la remisión clínica en el 94% de los pacientes tratados con guselkumab y la remisión endoscópica en el 52% a las 144 semanas
El Dr. Stefan Schubert, investigador y gastroenterólogo del centro Bayerischen Platz, en Alemania, presentó los resultados de este estudio descriptivo, que recogió los síntomas más importantes para los pacientes y sobre los que ellos mismos reportaron durante los primeros 28 días de tratamiento. Los resultados muestran que la urgencia intestinal y los síntomas relacionados con la necesidad de ir al baño bajaron del 54% al 41% en los pacientes con enfermedad de Crohn, y el dolor abdominal cayó del 35,8% al 20%.
La frecuencia de las deposiciones nocturnas, «que son muy importantes para los pacientes», apuntó el investigador, disminuyó del 28% al 13% en este grupo de pacientes. «Hay una mejoría en todas las dimensiones de los síntomas registrados y el 80% de estos cambios se produjo durante la primera semana», señaló Schubert.
La respuesta del Dr. Danese a la segunda pregunta más frecuente en consulta, la del tiempo que tendrán que recibir guselkumab, es que están ante un fármaco con «una seguridad excelente», lo que ayuda a sus pacientes a tener «confianza y motivación para mantener la remisión sin preocupaciones».
La urgencia intestinal bajó del 54% al 41% en los pacientes con enfermedad de Crohn, y el dolor abdominal cayó del 35,8% al 20% en el primer mes de tratamiento
Una de las claves que ofrece este anticuerpo monoclonal es que logra esta remisión sin corticoides. «Prácticamente el 95% no los había tomado durante más de 90 días del periodo de observación», apunta el experto.

¿Qué supone para los pacientes conseguir la remisión de la enfermedad de Crohn a largo plazo? «Puede significar recuperar el control de su vida: trabajar o estudiar con normalidad, viajar, hacer planes y dejar de organizar cada actividad en función del dolor, la diarrea o la necesidad de tener un baño cerca», explica a iSanidad la Dra. María Dolores Martín Arranz, vicepresidenta de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) y jefa del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario La Paz.
Para los médicos que tratan a estos pacientes, los resultados del estudio «aportan confianza en la posibilidad de mantener el control de la enfermedad a largo plazo» y, preferiblemente, sin corticoides, añade la especialista.
Prácticamente el 95% de los pacientes lograron estos resultados sin tomar corticoides en más de 90 días
Remisión clínica y endoscópica
El estudio se ha llevado a cabo con pacientes de los ensayos Galaxi 2 y 3, que recibieron un tratamiento de inducción por vía intravenosa. A partir de ahí, fueron aleatorizados para recibir una de las dos pautas de mantenimiento con guselkumab: 100 mg cada ocho semanas o 200 mg cada cuatro semanas.
Un total de 432 de los 582 pacientes siguieron con el tratamiento hasta la semana 144. El 94% de los que recibían la pauta cada ocho semanas alcanzó la remisión clínica y la mayoría de ellos (el 89%) lo consiguió sin recibir corticoides durante tres meses. Más de la mitad (el 52%) alcanzó la remisión endoscópica. En el grupo que recibió una dosis más alta cada cuatro semanas, la remisión clínica se alcanzó en el 91% de los pacientes, el 88% de ellos sin corticoides. En este grupo, la tasa de remisión endoscópica fue mayor: se observó en el 61% de los pacientes.
Los investigadores del estudio y la experta española destacan la importancia de diferenciar entre remisión clínica y endoscópica. «Responden a dos preguntas diferentes: cómo se encuentra el paciente y la desaparición endoscópica de las lesiones, lo que implica el control de la inflamación», explica la Dra. Martín Arranz.
La remisión de la enfermedad de Crohn supone para los pacientes «trabajar o estudiar con normalidad, viajar y dejar de organizar cada actividad en función del dolor, la diarrea o la necesidad de tener un baño cerca», explica la Dra. Martín Arranz
Lo primero «tiene un valor inmediato para la calidad de vida» y lo segundo «se asocia con una evolución más favorable en el tiempo». Además, la remisión endoscópica ofrece una evaluación objetiva de la inflamación y de las lesiones de la mucosa intestinal, que pueden no coincidir con la sintomatología del paciente. «Por eso, guiarnos únicamente por los síntomas puede llevarnos a infratratar o a intensificar innecesariamente el tratamiento», apunta la presidenta de la SEPD.
Este anticuerpo monoclonal se dirige de forma específica a la IL-23, una proteína implicada en el mantenimiento de la inflamación en la enfermedad de Crohn. La bloquea de forma selectiva mediante su unión a la subunidad p19. «Actúa, por tanto, sobre una vía distinta a la de los anti-TNF y de forma más selectiva que los tratamientos que bloquean conjuntamente las interleucinas 12 y 23», explica la Dra. Martín Arranz, que destaca, además, una característica molecular «de interés».
Los investigadores destacan el valor de la remisión clínica, que responde a los síntomas y a «cómo se encuentra el paciente» y de la remisión endoscópica, que indica «la desaparición de las lesiones»
«Puede unirse al receptor CD64, presente en algunas de las células que producen interleucina 23. Los estudios experimentales sugieren que esto podría favorecer su acción cerca del lugar donde se genera esa señal inflamatoria. Es una explicación biológica relevante, aunque por sí sola no demuestra una superioridad clínica frente a otros fármacos».
Resultados en la enfermedad perianal
Durante la UEGW 2026 también se han dado a conocer los resultados a 48 semanas de guselkumab en el estudio Fuzion, que muestran cómo la remisión clínica y radiológica de las fístulas se mantuvo o mejoró en estos pacientes. «Es una evidencia especialmente relevante porque aborda de forma específica el manejo de la enfermedad perianal, que supone uno de los retos de los pacientes con enfermedad de Crohn», afirma la Dra. Martín Arranz.
La remisión se mantuvo durante un año en los pacientes que recibieron ambas pautas de tratamiento, con un aumento del 28% en la semana 24 al 35% en la semana 48 en el grupo tratado con 100 mg cada ocho semanas. Entre los pacientes que recibieron 200 mg cada cuatro semanas, la remisión fue del 27% en la semana 24 y del 26% en la semana 48.
Guselkumab también mantuvo la fístula perianal, una complicación habitual de la enfermedad de Crohn, en remisión clínica y radiológica en el 35% de pacientes al año iniciar el tratamiento
«Los resultados permiten ser optimistas y animan al uso del fármaco en este contexto», señala la presidenta de la SEPD. Esta complicación termina obligando a someterse a una cirugía al 63% de estos pacientes, según indica un metaanálisis publicado en 2022 en Inflammatory Bowel Diseases.
Contar con fármacos que mantengan bajo control las fístulas, que generan «una importante limitación de la vida personal y social», abre nuevas vías para su manejo. No obstante, la experta señala que el tratamiento médico y la cirugía no son «alternativas excluyentes». «Drenar un absceso o colocar un setón puede ser esencial para controlar la infección y permitir que el tratamiento médico actúe en mejores condiciones», concluye.










