Redacción
Tras la solicitud presentada por la Sociedad Española de Enfermería Intensiva y Unidades Coronarias (SEEIUC) y la Sociedad Española de Enfermería de Urgencias y Emergencias (SEEUE), la Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud (SNS) ha acordado iniciar la tramitación de la especialidad de Enfermería de Críticos, Urgencias y Emergencias.
La nueva especialidad estará orientada a la atención de personas en situaciones de riesgo vital y de alta complejidad clínica, tanto en el ámbito hospitalario como fuera del mismo. Este enfoque busca favorecer la continuidad de los cuidados desde la primera atención y el traslado sanitario hasta el ingreso en una unidad de críticos, con una preparación común para los profesionales que intervienen en las distintas fases del proceso.
La formación combinará práctica clínica tutelada, simulación y evaluación continuada, junto con habilidades de comunicación y atención a pacientes y familiares
El acuerdo supone un avance en el reconocimiento de las competencias específicas de las enfermeras que trabajan en unidades de cuidados críticos, servicios de urgencias y dispositivos de emergencias. Entre las competencias que plantea la propuesta, figuran la clasificación de pacientes según su prioridad asistencial, la valoración clínica y la detección de signos de compromiso vital. También incluye la aplicación de medidas de soporte vital y los cuidados vinculados a la ventilación asistida y otras técnicas de soporte avanzado, junto con la coordinación de traslados sanitarios y la respuesta ante incidentes con múltiples víctimas y catástrofes.
Plan formativo de la especialidad
Su actividad exige detectar con rapidez el deterioro de los pacientes, manejar tecnología sanitaria avanzada y prestar cuidados en situaciones que requieren decisiones y actuaciones inmediatas. Para ello, se estable un plan formativo que contempla un itinerario de dos años de formación mediante el sistema de residencia, con rotaciones clínicas tuteladas en cuidados intensivos, urgencias hospitalarias, unidades móviles y centros de coordinación sanitaria.
Además, se combinaría el aprendizaje con la práctica asistencial con formación teórica, simulación clínica y evaluación continuada de las competencias. Mientras que la preparación técnica se complementa con habilidades de comunicación, trabajo en equipo y acompañamiento a pacientes y familiares en momentos de incertidumbre. La atención a las necesidades físicas, psicológicas y sociales de las personas forma parte del enfoque de cuidados que recoge la solicitud.










