«La coordinación entre especialidades es el pilar de la calidad asistencial en la mayoría de los tratamientos odontológicos»

Clara Esteban, Chief Medical Officer de Donte Group

Clara Esteban, Chief Medical Officer at Donte Group

Patricia Durán Carrasco
La odontología está en constante evolución, tanto por los avances tecnológicos como por el desarrollo de nuevas técnicas y materiales. La prevención, la detección precoz y la coordinación entre especialidades también forman parte de este cambio, con el objetivo de ofrecer tratamientos más precisos y adaptados a las necesidades de cada paciente.

En este contexto, Clara Esteban, Chief Medical Officer de Donte Group, aborda la importancia de contar con profesionales bien formados, protocolos clínicos rigurosos y una buena coordinación entre especialidades para ofrecer una atención de calidad. También explica cómo la tecnología puede mejorar la práctica diaria y qué medidas pueden ayudar a avanzar hacia una odontología más sostenible, sin perder de vista las necesidades del paciente.

Desde la perspectiva de la práctica clínica diaria, ¿de qué manera el odontólogo puede liderar la promoción de hábitos saludables y la prevención activa de patologías bucodentales antes de que requieran intervenciones complejas?
El odontólogo tiene un papel fundamental en la prevención, ya que muchas patologías bucodentales pueden evitarse o detectarse en fases iniciales mediante un seguimiento adecuado. La consulta debe ser también un espacio para identificar factores de riesgo, promover hábitos saludables y ofrecer recomendaciones adaptadas a cada paciente, desde las pautas de higiene oral hasta la importancia de las revisiones periódicas, incluso cuando no existen molestias. 

“La tecnología está ampliando las posibilidades de diagnóstico y tratamiento en odontología”

El odontólogo, además, es el profesional sanitario que con más antelación puede detectar lesiones en la boca que pueden derivar en patologías sistémicas graves (cáncer oral, diabetes, etc.) 

En Vitaldent, como parte de Donte Group, entendemos que el cuidado bucodental debe ir más allá del tratamiento puntual. La prevención y la educación sanitaria son esenciales para fomentar hábitos saludables y recordar que la salud oral forma parte de la salud general. Facilitar el acceso a una atención de calidad y favorecer la detección precoz contribuye a mejorar la salud y la calidad de vida de las personas. 

¿Cómo está transformando la incorporación de equipamiento de última generación, odontología digital y materiales avanzados la precisión de las intervenciones y la experiencia asistencial del paciente?
La tecnología está ampliando las posibilidades de diagnóstico y tratamiento en odontología. Herramientas como el escaneado intraoral, el uso de la Tomografía Computarizada de Haz Cónico (CBCT) y los sistemas de planificación digital permiten trabajar con mayor precisión, anticipar distintas fases de los procedimientos y explicar visualmente al paciente las opciones terapéuticas. Esto facilita una toma de decisiones más informada y puede contribuir a que la experiencia asistencial sea más cómoda y comprensible. 

Sin embargo, la innovación debe estar siempre al servicio del criterio clínico. Incorporar nuevos equipos y materiales requiere formación, una valoración rigurosa de sus indicaciones y una evaluación de su utilidad real para la práctica asistencial. No se trata únicamente de disponer de tecnología avanzada, sino de saber cuándo y cómo utilizarla para aportar valor. 

“Uno de los principales retos de los profesionales odontológicos es mantenerse actualizados en un sector en constante evolución”

En Vitaldent, la evolución tecnológica se enmarca en un compromiso más amplio con la calidad asistencial. La incorporación de avances debe ir acompañada de la capacitación de los profesionales y de una atención centrada en las necesidades de cada paciente, de manera que la innovación se traduzca en mejoras concretas en la planificación y el desarrollo de los tratamientos. 

En un entorno asistencial exigente, ¿cuál es el impacto de contar con protocolos clínicos rigurosos y estandarizados para asegurar la excelencia asistencial y la máxima seguridad del paciente? ¿De qué forma la coordinación entre distintas especialidades odontológicas permite diseñar planes de tratamiento más integrales y personalizados?
Los protocolos clínicos permiten establecer criterios de actuación comunes, reducir la variabilidad evitable y reforzar la seguridad del paciente. Deben basarse en la evidencia científica y las buenas prácticas, estar avalados por las sociedades científicas de cada especialidad y abarcar las distintas fases de la atención, desde la valoración inicial y la planificación hasta el seguimiento posterior. 

Ahora bien, estandarizar no significa ofrecer exactamente la misma respuesta a todos los pacientes. Cada tratamiento debe adaptarse a la situación clínica, los antecedentes y las necesidades individuales. La calidad asistencial exige combinar procedimientos rigurosos con una valoración personalizada. 

La coordinación entre especialidades también resulta esencial, especialmente en los casos que requieren un abordaje multidisciplinar. La colaboración entre profesionales permite valorar cada caso desde distintas perspectivas, planificar las diferentes fases del tratamiento y realizar un seguimiento coherente. Este trabajo conjunto, apoyado en una comunicación fluida entre los equipos y con el paciente, contribuye a ofrecer una atención más integral y personalizada, con objetivos compartidos y decisiones clínicas mejor coordinadas. Desde mi punto de vista este es el pilar de la calidad asistencial en la gran mayoría de los tratamientos odontológicos. 

“Muchas patologías bucodentales pueden evitarse o detectarse en fases iniciales mediante un seguimiento adecuado”

¿Cuáles son las principales inquietudes o necesidades que transmiten hoy los odontólogos en el ejercicio de su profesión y cómo se puede dar respuesta a estos desafíos para revalorizar su figura? ¿En qué medida la creación de empleo cualificado y estable contribuye a vertebrar el tejido odontológico?
Uno de los principales retos de los profesionales odontológicos es mantenerse actualizados en un sector en constante evolución, tanto por los avances científicos como por la incorporación de nuevas tecnologías y técnicas de tratamiento. A esto se suma la importancia de contar con tiempo y recursos para ofrecer una atención rigurosa, comunicarse adecuadamente con los pacientes y desarrollar su actividad en condiciones que favorezcan la calidad asistencial. 

Para responder a estas necesidades, es importante facilitar el acceso a la formación continua, fomentar el intercambio de conocimiento y crear entornos en los que se valore el criterio clínico y el desarrollo profesional. La colaboración con universidades también resulta fundamental para conectar la formación académica con las necesidades de la práctica clínica, impulsar el talento y facilitar la incorporación de nuevos profesionales. 

La creación de empleo cualificado y estable contribuye a fortalecer el sector, favoreciendo la continuidad de los equipos, la transmisión de conocimientos y las oportunidades de especialización. Además, la actividad de las clínicas genera relaciones con proveedores y otros agentes del entorno, contribuyendo al dinamismo de las economías locales. 

Desde Donte Group, el desarrollo de la odontología pasa por combinar una gestión sólida con la inversión en profesionales, tecnología y calidad asistencial. Los modelos organizativos sostenibles pueden contribuir a generar oportunidades profesionales y favorecer la evolución del sector. El objetivo es que la eficiencia y la calidad clínica avancen de la mano, manteniendo siempre las necesidades del paciente en el centro. 

“Estandarizar no significa ofrecer exactamente la misma respuesta a todos los pacientes”

La evidencia científica y las técnicas odontológicas evolucionan con rapidez. ¿Qué herramientas e iniciativas son clave para incentivar el aprendizaje permanente e intercambiar experiencias entre profesionales del sector?
La formación continua es imprescindible para trasladar los avances científicos a la práctica clínica de forma rigurosa. Los cursos especializados, los congresos, las sesiones clínicas y el acceso a publicaciones científicas permiten actualizar conocimientos, conocer nuevas técnicas y valorar su aplicación con criterio. 

También es fundamental compartir experiencias y analizar casos con otros profesionales. El intercambio de conocimiento ayuda a ampliar perspectivas, debatir alternativas terapéuticas y aprender de situaciones clínicas complejas. En este ámbito, la colaboración entre organizaciones sanitarias, universidades y sociedades profesionales favorece la difusión de avances y acerca la formación a las necesidades reales de la consulta. 

Las herramientas digitales ofrecen, además, nuevas posibilidades para acceder a contenidos especializados y facilitar el aprendizaje, aunque es importante que los profesionales dispongan de tiempo y recursos para aprovecharlas. La formación no debe entenderse como una actividad puntual, sino como parte del desarrollo profesional a lo largo de toda la trayectoria. 

Favorecer la actualización y el desarrollo de los profesionales es una vía para acompañar la evolución de la odontología y contribuir a una atención de calidad. Impulsar el aprendizaje compartido también ayuda a fortalecer el sector y a trasladar el conocimiento científico a la atención de los pacientes. 

“El avance hacia una actividad más sostenible requiere implicar a los equipos, revisar los procesos y medir los resultados para identificar oportunidades de mejora”

¿Qué medidas de gestión ambiental responsable y de minimización de huella ecológica pueden implantarse de forma efectiva en la actividad clínica habitual?
Las clínicas odontológicas pueden reducir su impacto ambiental mediante una gestión más eficiente de los recursos. Entre las medidas destacan optimizar el consumo de agua y energía, mejorar la segregación de residuos, utilizar equipos eficientes y revisar los procesos de compra para priorizar alternativas de menor impacto cuando sea posible. La digitalización de determinados procedimientos también puede reducir el consumo de diversos materiales como siliconas y alginatos para la toma de impresiones, papel, etc.  

La posibilidad de hacer determinadas revisiones de los pacientes de manera remota reduce el número de visitas y, por tanto, el impacto del trasporte y su consiguiente huella de carbono. Asimismo, revisar los procesos de trabajo permite identificar oportunidades para evitar consumos innecesarios y mejorar la eficiencia de la actividad cotidiana.  

En cualquier caso, estas medidas deben respetar siempre los requisitos sanitarios y de seguridad, especialmente en la gestión de residuos clínicos, la esterilización y la prevención de infecciones. El avance hacia una actividad más sostenible requiere implicar a los equipos, revisar los procesos y medir los resultados para identificar oportunidades de mejora. La responsabilidad ambiental debe integrarse progresivamente en la gestión de las organizaciones sanitarias, con objetivos realistas y medidas evaluables. 

En definitiva, avanzar hacia un modelo más sostenible significa utilizar los recursos de manera responsable y reducir el impacto ambiental de la actividad sin comprometer la calidad asistencial ni la seguridad del paciente. 

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