J.P.R.
Reducir los tiempos de atención al ictus exige integrar la tecnología, los profesionales y los circuitos asistenciales. El proyecto One Step Ictus, liderado por el Hospital Vall d’Hebron en colaboración con Siemens Healthineers y Medtronic, ha reducido de 46 a 14 minutos el tiempo medio desde la llegada del paciente al hospital hasta la primera punción. Así lo explica Gemma Benito, directora de Enterprise Services de Siemens Healthineers España, en un videopódcast con iSanidad con motivo del Día Mundial del Ictus, que se conmemora el 29 de octubre.
La iniciativa, puesta en marcha en 2022, concentra en un mismo espacio la exploración, la estabilización, el diagnóstico y el tratamiento del paciente. Para ello, combina un escáner de altas prestaciones y un angiógrafo biplano con un equipo de profesionales dedicado a la atención de esta patología. El objetivo es evitar los desplazamientos entre áreas y coordinar las actuaciones desde la llegada al hospital.
El número de pacientes tratados en la sala One Step Ictus se ha multiplicado por 2,5 y se han realizado un 35% más de trombectomías
Los resultados que comparte Benito durante la conversación van más allá de la reducción de los tiempos. En los últimos dos años, el número de pacientes tratados en esta sala se ha multiplicado por 2,5 y se han realizado un 35% más de trombectomías. Además, según señala, el porcentaje de pacientes con ictus moderado que han presentado una mejora funcional adecuada a los tres meses ha pasado del 25% al 50%.
Para la directiva, esta experiencia muestra la importancia de abordar la ruta asistencial de forma conjunta. “Podemos tener la mejor tecnología del mundo, pero si los flujos de los pacientes y quién toma las decisiones no están perfectamente engranados, no estaremos siendo óptimos”, advierte.
El siguiente paso es extender esa capacidad de actuación al ámbito prehospitalario. “La tendencia de futuro es que intentemos llevar el hospital a la casa del paciente”, afirma Benito. En este contexto sitúa las unidades móviles de ictus, ambulancias específicamente diseñadas para identificar y tratar esta patología antes de llegar al hospital.
Estas unidades permiten realizar una primera exploración y adquirir imágenes mediante un escáner, además de establecer una conexión remota con el neurólogo del hospital de referencia. De esta forma, el especialista puede orientar el tratamiento y la derivación al centro adecuado. “Es una patología en la que el tiempo es cerebro”, recuerda Benito, quien subraya que la actuación durante los primeros 60 minutos es fundamental.
“La tendencia de futuro es que intentemos llevar el hospital a la casa del paciente”
La posibilidad de anticipar la atención también tiene implicaciones para la equidad y la accesibilidad, especialmente en zonas alejadas de hospitales especializados. Durante el videopódcast, Benito aborda cómo la conectividad y la inteligencia artificial pueden contribuir a coordinar esa respuesta y a mejorar los circuitos asistenciales.
Sin embargo, extender estas iniciativas requiere que el ictus ocupe un lugar prioritario en las agendas sanitarias. La entrevistada recuerda que se trata de la segunda causa de mortalidad y la primera de discapacidad y establece un paralelismo con la atención al infarto: “Todo el mundo entiende que, cuando tienes un infarto, es una patología en la que hay que correr”. A su juicio, esa misma prioridad debe trasladarse al abordaje del ictus.
Para conseguirlo, reclama simplificar los procesos administrativos, dedicar espacios, realizar inversiones, disponer de profesionales semidedicados y establecer alianzas tecnológicas. “Es importante que las administraciones tengan mirada larga”, sostiene, para valorar el impacto de estas actuaciones a medio y largo plazo.











