Gema Maldonado Cantero
Ha pasado más de una década desde que la Formación Sanitaria Especializada dejó de ofertar plazas MIR de medicina del deporte. Desde entonces, la Sociedad Española de Medicina del Deporte (Semed) ha hecho varios intentos para recuperarla, pero siempre han quedado en saco roto. Ahora, parece que su vuelta al MIR tiene visos de ser una realidad, después de que la Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud diera el visto bueno a la propuesta la semana pasada.
La Dirección General de Ordenación Profesional, que es la que tiene que dar una resolución favorable para la especialidad, se ha comprometido a iniciar ya los trámites necesarios, que pasan por recabar una serie de informes. Pero este empujón a la especialidad llega en pleno periodo electoral, por lo que la decisión definitiva corresponderá a un nuevo Gobierno. Le corresponderá al siguiente Ejecutivo seguir adelante con el proyecto.
Dr. Menonelles: «Ya nos ha ocurrido en cinco ocasiones anteriores que, por motivos coyunturales, el proceso se ha anulado. Con las elecciones no sabemos qué va a pasar»
¿Terminará viendo la luz? En la Semed aún no las tienen todas consigo. «Ya nos ha ocurrido en cinco ocasiones anteriores que, por motivos coyunturales, el proceso se ha anulado. Con las elecciones no sabemos qué va a pasar. La incógnita está en qué pasará con el nuevo Gobierno», cuenta a iSanidad el Dr. Pedro Menonelles, miembro de la junta directiva de Semed y expresidente de la sociedad. Ha estado involucrado en todos los intentos por recuperar la especialidad y no las tiene todas consigo. «Celebraremos cuando veamos el documento firmado y publicado en el BOE».
Diferencias con intentos anteriores
Pese a la incertidumbre, el experto señala diferencias con las ocasiones anteriores. En primer lugar, el Ministerio de Sanidad ha recabado los apoyos necesarios de las comunidades autónomas: son siete las que tienen que estar de acuerdo para crear una especialidad vía MIR, según establece el Real Decreto de Especialidades. En este caso, han conseguido el sí de ocho comunidades autónomas.

«No lo habríamos conseguido sin la gestión de la Subdirección de Ordenación Profesional porque no teníamos posibilidad de llegar a estas consejerías a explicarles la situación de la especialidad, que es peculiar», indica el también catedrático de Medicina del Deporte en la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM). Se trata de un área de especialización que no se integra en los sistemas sanitarios, sino que, en todas las comunidades, excepto Castilla y León, depende de las consejerías de Deportes. El apoyo de Sanidad ha sido clave y se produjo «a raíz del reconocimiento europeo de la especialidad hace dos años», apunta el médico.
El apoyo de las comunidades, el cambio de mentalidad de las consejerías de Sanidad conscientes de la importancia del ejercicio físico ante el aumento de la cronicidad, sitúan la especialidad en buena posición
El segundo factor que sitúa este intento a distancia de los anteriores es que el proceso está más avanzado dentro del propio Ministerio de Sanidad. El tercero es un cambio de mentalidad en los gobiernos autonómicos. «Los consejeros de Sanidad saben que hay una población con enfermedades crónicas en un número inimaginable. El coste económico y la necesidad de recursos sanitarios que esto supone son absolutamente desproporcionados y descomunales. Las comunidades saben perfectamente que una forma de abordar este problema y reducir esos costes es incorporar el ejercicio físico prescrito por un médico», explica el representante de Semed.
Por otra parte, destaca el aumento de la actividad deportiva en la población española. «Esto es fantástico, pero también genera problemas sanitarios, lesiones y problemas médicos que necesitan atención especializada. El deporte y el ejercicio físico tienen unas características que debe conocer el profesional que atienda a estas personas. Si no las conoce, no puede plantear un abordaje completamente adecuado de esas circunstancias», argumenta.
Hay hospitales con «interés en incorporar a especialistas en medicina del deporte» en servicios como cardiología, rehabilitación o traumatología
Esta tendencia lleva a «los hospitales a tener interés en incorporar especialistas en medicina del deporte», apunta el médico, que se muestra convencido de que, cuando se recupere la especialidad, aumentarán los centros interesados. Alguno ya lo hace. La incorporación no se produciría tanto en servicios independientes —aunque ya existen en centros como el Hospital Universitario de Reus, el primero que contó con un Servicio de Medicina del Deporte— como mediante la integración de estos especialistas en servicios de cardiología, rehabilitación o traumatología.
Horizonte 2028
La especialidad sigue en el aire, por lo que desde la Semed se muestran prudentes con las fechas, pero plantean 2028 como el primer año en el que podrían ofertarse las primeras plazas MIR de la especialidad. El periodo de formación sería de cuatro años, parte de ellos en hospitales y otra parte en los centros oficiales de medicina del deporte autonómicos, en los dependientes del Consejo Superior de Deportes y en otros de titularidad municipal.
En muchos de estos centros oficiales de medicina del deporte «llevan como mínimo dos años sin poder cubrir plazas que han quedado vacantes por jubilación»
En muchos de estos centros «llevan como mínimo dos años sin poder cubrir plazas que han quedado vacantes por jubilación». La plantilla de especialistas «está muy envejecida», por lo que esperan poder resolver el problema con el acceso a la especialidad por una posible vía extraordinaria, como ya ocurre con Urgencias y Emergencias. «Permitirá que un volumen importante de facultativos acceda al reconocimiento como especialistas».
Desde la sociedad científica se preparan para reunirse con el próximo Ejecutivo que salga de las urnas el 29N para que no se olvide de la especialidad. «Si continúa el mismo Gobierno no debería haber problemas. Y si llegara a gobernar el PP pienso que tampoco lo habría, también son partidarios de recuperar la especialidad. Pero, como mínimo, se produciría un enlentecimiento del proceso hasta que pudiéramos reunirnos con los nuevos responsables y pedirles que lo retomaran donde se encuentre», concluye Menonelles.








