El 68% de las muertes relacionadas con el calor entre 2016 y 2023 se atribuye al cambio climático

El informe The Lancet Countdown alerta de que los efectos del calentamiento global avanzan más rápido que la respuesta internacional, mientras las sequías extremas y las pérdidas económicas por el calor aumentan, afectando a la salud de la población

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Fuente: Europa Press / Archivo

Redacción
Entre 2016 y 2023, se estimó que el calor se asoció con un promedio de 540.800 muertes anuales, de las cuales el 68% (369.900) fueron causadas por el cambio climático, frente al 55% (219.100) anuales registrados entre 2006 y 2015. Solo en 2023, el año más caluroso de ese período, se registró un récord de 710.000 muertes estimadas, superando las causadas por la malaria o el VIH, y el 71,5% de ellas fueron consecuencia del cambio climático. En total, se estima que el cambio climático provocó casi 3 millones de muertes relacionadas con el calor entre 2016 y 2023.

Estos datos pertenecen al Informe 2026 de la iniciativa ‘The Lancet Countdown sobre Salud y Cambio Climático’, liderado por el University College London (UCL) de Reino Unido y elaborado en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), que realiza un seguimiento de 54 indicadores de los impactos del cambio climático y efectos de la acción climática en la salud. Asimismo, se incluyen cuatro nuevos indicadores, que abarcan la disponibilidad de agua en la tierra, las evaluaciones de la huella de gases de efecto invernadero del sector sanitario, la financiación de la investigación sanitaria relacionada con el clima y la participación legislativa en materia de salud y cambio climático.

El cambio climático causó casi 3 millones de muertes relacionadas con el calor entre 2016 y 2023

Según el informe, la inversión en energías limpias, el liderazgo del sistema sanitario, una legislación más favorable a la salud y la creciente evidencia científica contribuyeron a lograr mejoras reales en la salud, pero no fueron suficientes para contrarrestar el rápido aumento de los daños causados por el cambio climático derivado de los combustibles fósiles. Los autores abogan por que el cambio climático sea reconocido y abordado formalmente como una emergencia sanitaria mundial, y que la salud condicione tanto las políticas climáticas como las prioridades de financiación para prevenir el cambio climático.

En palabras de la profesora Marina Romanello, directora ejecutiva de Lancet Countdown, con sede en el University College de Londres, “una década después del Acuerdo de París, nuestras conclusiones son inequívocas: los daños a la salud derivados del cambio climático están aumentando más rápido que la respuesta mundial, e incluso acelerándose en muchos casos”.

Una muestra de ello es el calor, que redujo la capacidad de las personas para trabajar productivamente en 2025, lo que le costó a la economía mundial un estimado de 1,07 billones de dólares (957.061 millones de euros) en ingresos potenciales (0,91% de la producción económica mundial), el tercer año consecutivo en que las pérdidas superaron el billón de dólares (894.450 millones de euros).

La financiación para investigar la relación entre salud y cambio climático aumentó un 655% entre 2016 y 2024

Por otro lado, más de la mitad de la superficie terrestre mundial (51,8%) se vio afectada por una sequía extrema durante al menos un mes en 2025, el segundo peor año registrado después de 2023. Desde 2003, el 43% de la superficie terrestre mundial ha experimentado una disminución a largo plazo en el almacenamiento de agua, mientras que otro 37% ha experimentado un aumento a largo plazo, creando en conjunto extremos hidrológicos que afectan a más del 80% de la superficie terrestre mundial y amenazan los cultivos, el suministro de alimentos y el saneamiento.

Inversión en energías limpias

El informe también destaca la inversión mundial en energía limpia, que creció un 7,2% en 2025, alcanzando la cifra récord de 2,1 billones de dólares, un 82% más que los 1,16 billones de dólares (1.040.752.000 euros) invertidos en combustibles fósiles. Esta inversión ha contribuido a que la electricidad renovable pasara del 5,5% de la generación total en 2016 al 13,5% en 2023. “Sin embargo, las mayores empresas de petróleo y gas planean una producción muy superior a la compatible con el objetivo de París, lo que puede generar activos que queden varados”, destaca Mikel González, Profesor de investigación del BC3 y coordinador de la Línea de Investigación 2– Low Carbon y codirector de OTEA (Observatorio de la Transición Energética y la Acción Climática), en declaraciones para SMC.

Este impulso a la energía limpia está obteniendo unos beneficios para la salud ya evidentes: un aire más limpio evita aproximadamente 323.000 muertes al año en al menos 77 países, donde la contaminación atmosférica procedente de combustibles fósiles ha disminuido desde 2016.

Las pérdidas económicas por el calor alcanzaron los 1,07 billones de dólares en 2025

En este contexto, los sistemas de salud están tomando medidas tempranas importantes: una cuarta parte (56 de 194) de los Estados miembros de la OMS cuentan ahora con un plan nacional para adaptar los servicios de salud al cambio climático, frente a solo 14 en 2015, y 47 han completado por separado una evaluación de vulnerabilidad para fundamentar sus planes.

Además de la planificación, casi la mitad de los Estados miembros de la OMS declararon contar ya con un sistema de vigilancia sanitaria que incorpora información climática, y más de la mitad (75 de 145 encuestados) declararon tener al menos un sistema de alerta temprana sanitaria con información climática. Es importante destacar que el informe concluye que los sistemas de alerta temprana sanitaria están frenando el aumento de muertes por fenómenos meteorológicos extremos en los lugares donde existen. El impulso legal también está creciendo. Las leyes nacionales que hacen referencia tanto al cambio climático como a la salud se han multiplicado por casi 50 desde el año 2000, la mayor parte desde 2016.

Más dinero para la investigación

La financiación para la investigación sobre salud relacionada con el clima también ha aumentado, un 655% entre 2016 y 2024, pasando de 42 millones de dólares a 316 millones de dólares, aunque casi la totalidad (el 84%) sigue destinándose a investigadores de los países más ricos del mundo, lo que deja lagunas en la evidencia donde los riesgos suelen ser mayores.

El informe concluye que el progreso en la transición hacia fuentes de energía distintas a los combustibles fósiles sigue siendo insuficiente. Los planes de producción de combustibles fósiles están cada vez más desalineados con el objetivo de 1,5°C del Acuerdo de París, y las 100 mayores compañías de petróleo y gas del mundo planean producir un 150% más de combustibles fósiles para 2040 de lo que es compatible con mantener el calentamiento global en 1,5°C, frente al 138% previsto para 2025.

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