Gema Maldonado Cantero
Han pasado poco más de 24 horas desde que el Consejo de Ministros aprobara la propuesta del Ministerio de Sanidad para reformar las condiciones laborales de los médicos internos residentes (MIR) en el Sistema Nacional de Salud (SNS), y las reacciones del colectivo médico muestran una disparidad de opiniones entre el sector colegial y el ámbito sindical.
La Asociación AME, que representa a los residentes, ya pidió este martes su derogación, principalmente por no estar conforme con el aumento de las retribuciones fijas, que considera insuficientes para no depender de las guardias, cuyo número se ve limitado en la nueva norma. Esta visión es compartida por los sindicatos médicos, que hablan de condiciones económicas «indignas».
CESM, Amyts (Madrid), MC (Metges de Catalunya) y el recién creado sindicato nacional SMU denuncian la situación de precariedad en la que siguen quedando los residentes
CESM, Amyts (Madrid), MC (Metges de Catalunya) y el recién creado sindicato nacional SMU denuncian la situación de precariedad en la que siguen quedando los residentes con las retribuciones propuestas en el RD, centradas en un aumento del complemento de formación, una medida que las organizaciones sindicales advierten de que no compensa la pérdida económica que supone la limitación de las guardias. No todos los sindicatos reciben de la misma manera la reducción del número de guardias a cuatro, más una quinta por razones docentes, y de la duración de cada una de ellas, que pasa de 24 a 17 horas.
Pero la respuesta del ámbito colegial a la reforma del Real Decreto 1146/2006 es bien diferente. La Organización Médica Colegial (OMC) valora positivamente el texto, que introduce «importantes cambios en las condiciones laborales y formativas de los médicos residentes». Señala especialmente el fin de las guardias de 24 horas, la reducción de los límites máximos de jornada y las medidas de protección de la salud física y mental de los residentes. Estas medidas «suponen un avance importante para reducir el impacto de las jornadas excesivas y del descanso insuficiente», afirma la organización en un comunicado.
La OMC valora positivamente el texto, que introduce «importantes cambios en las condiciones laborales y formativas de los médicos residentes», pero advierte de que la reforma solo tendrá éxito si se cumple de forma efectiva y homogénea
Pese a que la norma es bien recibida, la corporación advierte de que «el verdadero éxito de la reforma dependerá de su cumplimiento efectivo y homogéneo en todos los centros y comunidades autónomas». Para ello, considera imprescindible garantizar el registro y control de las jornadas, el respeto de los descansos y que las posibles ampliaciones voluntarias de las guardias tengan «un carácter realmente excepcional».
Esta es la visión general del colectivo, pero el análisis más detallado que hacen los sindicatos sobre los cambios que introduce el RD (los que se conocen hasta que el BOE publique el texto definitivo), en cuya reforma lleva un año trabajando el Ministerio de Sanidad, muestra su descontento.

La confederación CESM reconoce que son positivos los avances que incorpora la norma en materia de regulación de la jornada laboral, descansos, limitación de guardias y protección de la salud de los residentes tras años de negociaciones. Pero lamenta la «oportunidad perdida» de atajar la «insuficiencia de las retribuciones fijas». Considera que «del mismo modo que no es aceptable que un médico residente tenga que prolongar sistemáticamente su jornada para alcanzar un salario digno», tampoco puede asumir que la necesaria reducción de las guardias se traduzca en que los residentes sufran «una pérdida de poder adquisitivo».
Para CESM, la necesaria reducción de las guardias no puede traducirse en que los residentes sufran «una pérdida de poder adquisitivo»
Tampoco ve con buenos ojos que los cambios en las jornadas y guardias no entren en vigor hasta septiembre de 2027 y exige garantías efectivas que aseguren que se van a cumplir los programas formativos, las jornadas y los descansos sin «presiones» para los residentes. La confederación, además, desconfía de que se puedan llevar a cabo estos cambios si no se acompañan de «la financiación suficiente, los mecanismos efectivos de cumplimiento y una negociación real» con los representantes del sector.

Más beligerante se ha mostrado el recién formado Sindicato Médicos Unidos (SMU), surgido de la asociación Médicos Unidos por sus Derechos (MUD). Su vicepresidente, Samuel García Rubio, ha manifestado a iSanidad su rechazo frontal a los anuncios que ha hecho Sanidad sobre la nueva norma de los MIR. Califica la propuesta de una nueva forma de «vender humo» y «postureo» del Ministerio sobre lo que «realmente es un problema grave de relaciones laborales», que afecta tanto a residentes como a especialistas.
El vicepresidente del sindicato SMU sostiene que fijar un máximo de 17 horas de guardia continúa siendo «un insulto»
El portavoz de la organización sindical sostiene que fijar un máximo de 17 horas de guardia continúa siendo «un insulto», ya que las guardias «deberían ser voluntarias», y añade que someter a los médicos a jornadas superiores a 40 horas semanales es «una explotación en toda regla». En su análisis, incide en que la limitación de las guardias a 17 horas, sin obligación de hacer guardias de 24 horas tampoco en fin de semana, puede terminar suponiendo que tengan que hacer turnos de 12 horas, «sobre todo los fines de semana». De esta forma, «se reducirá aún más la remuneración» y se fragmentarían más las jornadas. «Puede que trabajen el sábado en un turno de 8 de la mañana a 8 de la tarde y tengan que ir el lunes a trabajar«, aventura.
En lo económico, el vicepresidente de SMU considera el sueldo base de los residentes «una miseria» que les lleva a «depender de las guardias para ganar dinero y poder sobrevivir». La compensación de la limitación de las guardias mediante un aumento del complemento de formación, que parte de un 18% del sueldo base en el primer año para alcanzar de forma progresiva el 58% en quinto, no es suficiente. «Las expectativas de disminución de remuneración por las guardias van a ser mayores», afirma.
Para el sindicato, la regulación de los residentes debe enmarcarse en «el mismo estatuto médico» que reivindican para los especialistas y facultativos, y contar con un complemento de formación «muchísimo más alto» que equipare sus sueldos «al de la categoría profesional a la que pertenecen y con la formación y responsabilidad que se les exige».
El sindicato Amyts achaca al Ministerio de Sanidad falta de planificación al no haber desarrollado esta reforma al inicio de la legislatura y en coordinación con las comunidades autónomas
En Madrid, el sindicato Amyts ha valorado favorablemente la reducción de las horas de guardia, pero tampoco está de acuerdo con la retribución fija. Su secretaria general, Ángela Hernández, califica las mejoras retributivas de «muy insuficientes», hasta el punto de que «van a llevar a los residentes a tener auténticas dificultades para llegar a fin de mes en ciudades como Barcelona o Madrid«.
Hernández considera que esta norma es una medida adoptada «in extremis o en tiempo de descuento» y achaca al Ministerio de Sanidad falta de planificación al no haber desarrollado esta reforma al inicio de la legislatura y en coordinación con las comunidades autónomas. También ha advertido de que carece de presupuesto específico para que las comunidades autónomas puedan ejecutarla, lo que puede derivar en «un peloteo de responsabilidades» en los próximos meses.
Por su parte, el sindicato Metges de Catalunya recibe con buenos ojos la reducción de las guardias a 17 horas, al tiempo que advierte de que implementar esta medida implicará «no pocas» dificultades organizativas en los servicios hospitalarios, especialmente en fines de semana y festivos. En un comunicado, el sindicato catalán muestra la misma visión que el resto de las organizaciones sindicales sobre las condiciones económicas en las que quedan los residentes con la mejora retributiva. Habla de condiciones «indignas para unos profesionales de pleno derecho, altamente cualificados, esenciales para sostener la atención médica continuada y que perciben un salario base prácticamente al mismo nivel que el salario mínimo interprofesional».








