Patricia Durán Carrasco (La Palma de Gran Canaria)
Con un minuto de silencio y todo el auditorio en pie en recuerdo de las víctimas del accidente ferroviario de Urda (Toledo), dio comienzo el acto inaugural del XLVI Congreso de Semfyc, que se celebra del 5 al 7 de noviembre en Las Palmas de Gran Canaria. El acto estuvo marcado por la reivindicación profesional y el humanismo clínico, como expresó la presidenta de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc): “Es tiempo de medicina de familia, es tiempo de recuperar el liderazgo y es tiempo de sentirnos orgullosos de lo que somos”.
Asimismo, durante su intervención en el acto inaugural, Martín recalcó que “estamos en un momento en el que hay muchas contrataciones de profesionales que no tienen la especialidad y parece como que lo hemos al final normalizado. Se contratan profesionales sin la especialidad, se contratan y trabajan en nuestros equipos, trabajan con los residentes y eso es una línea roja de nuestra sociedad científica”, una idea que fue aplaudida por los asistentes al congreso.
La presidenta de Semfyc alerta sobre la contratación de médicos sin la especialidad en los equipos de atención primaria
Más allá de la protección de la especialidad de Medicina de Familia, Ayose Pérez, coordinador del Comité Organizador del congreso, detalló su estructura, articulada en torno al lema ‘Fuerza de Alisio’ y vertebrada en tres líneas temáticas: Tiempo de Tagoror, Rompiendo olas y Sobre arena y picón. También destacó la apertura del encuentro a la ciudadanía, con iniciativas participativas como la jornada Aprendiendo juntos, el encuentro vecinal La Plaza del Cuidado y el área cultural Espacio San Borondón.
Por su parte, Gustavo Moreno, presidente de la Sociedad Canaria de Medicina de Familia y Comunitaria (Socamfyc), defendió que las sociedades científicas deben asumir un papel activo y salir al encuentro de las administraciones públicas y los colegios profesionales, sin esperar de forma pasiva a que las convoquen. Esta vocación de apertura, señaló, también debe extenderse a la ciudadanía. En su opinión, estas entidades tienen el deber de acercarse a la población y a los pacientes para dialogar ‘de tú a tú’ sobre sus vivencias y sentimientos.
En la clausura del acto, la consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias, Esther Monzón, reconoció algunos de los retos más acuciantes del sistema sanitario, como el envejecimiento de la población, la cronicidad y la disponibilidad de profesionales. En este contexto, señaló la estrategia Más AP Canarias como la hoja de ruta participativa para avanzar hacia un modelo más accesible y resolutivo, centrado en la promoción de la salud y la prevención. Asimismo, anunció que el presupuesto sanitario autonómico superará por primera vez los 5.000 millones de euros, con un incremento específico de cerca de 200 millones de euros para reforzar la atención primaria, impulsar la contratación de profesionales y continuar el despliegue de la estrategia Más AP.
Los ponentes denuncian las dificultades de acceso al sistema sanitario y las desigualdades en la atención a la población migrante
Ruta canaria

Durante la exposición, denunciaron la deshumanización del control fronterizo europeo y la violencia de las rutas marítimas. También dejaron una contundente reflexión sobre la responsabilidad de los profesionales sanitarios ante estas barreras: “El sistema prioriza la seguridad fronteriza frente a la salud pública, ese bien común que debemos resguardar sobre todas las cosas y cuando fallan las políticas es cuando comienza nuestro trabajo”, subrayaron los ponentes.
La ponencia inaugural analizó las barreras sanitarias y sociales que afrontan las personas migrantes
En este contexto, señalaron que las personas suelen iniciar estos trayectos en buen estado de salud y que son las condiciones del viaje y las trabas que encuentran en los lugares de destino las que deterioran su estado. Recordaron que la respuesta inicial no siempre requiere tratamientos farmacológicos complejos, sino una acogida digna y segura que tenga en cuenta los determinantes sociales más elementales.
La ponencia abordó también los retos cotidianos de la asistencia sanitaria en atención primaria y las barreras del sistema. Las ponentes expusieron las dificultades derivadas de unos recursos e infraestructuras insuficientes, la falta de mediadores e intérpretes in situ, los obstáculos para identificar y registrar adecuadamente las intervenciones clínicas, algo necesario para garantizar la continuidad asistencial, y las desigualdades en la cobertura de las tarjetas sanitarias.
Para concluir, apelaron a la esencia de la Medicina Familiar y Comunitaria frente al racismo estructural y las limitaciones burocráticas, e invitaron a los facultativos a reflexionar sobre su labor asistencial: “Como médicos de familia podemos limitarnos a tratar el daño y las consecuencias de este daño, pero también podemos participar en transformar las condiciones que lo producen”.






