Los medicamentos para combatir el cáncer cada vez son más sofisticados, sin embargo algunas células cancerígenas son más “listas” para lograr “escaparse” de ellos y hacer que el tratamiento no sea tan efectivo en ocasiones.
Durante décadas los expertos llevan estudiando qué maniobra se esconde por parte de las células cancerígenas para escapar de los fármacos que luchan contra el cáncer. Pues bien, según una investigación realizada por expertos de la Universidad de Wisconsin-Madison (Estados Unidos), el cáncer evade los medicamentos mediante su inflitración a través de la puerta trasera de las células.
Los fármacos que se han diseñado para combatir el cáncer, tres son los objetivos que siempre tienen para erradicarlo: evitar su crecimiento, supervivencia y propagación. Sin embargo, tras los ensayos clínicos, científicos y desarrolladores de medicamentos han visto cómo el cáncer vence a los fármacos.
El receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR)
Los medicamentos oncológicos funcionan como se supone que deben de hacerlo, y es desactivando el receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR), que es el sitio en el que muchos cánceres se desarrollan. Pero aún así, los fármacos no logran detener el cáncer en muchos pacientes.
Lo que ahora ha descubierto Xiaojun Tan, estudiante graduado en el laboratorio de Richard A. Anderson, profesor de Farmacología de la Universidad de Wisconsin-Madison, es que el cáncer estaba esquivando los medicamentos infiltrándose por la puerta de atrás celular. “Lo que vemos aquí es bastante diferente. Es una estrategia alternativa para promover la supervivencia de las células del cáncer”, explica Tan.
Tan observó que aunque los fármacos estaban cumpliendo con su función, es decir, desactivar EGFR, las células cancerosas también eran capaces de emplear la forma inactiva para prosperar. Este hallazgo podría tener un enorme impacto en el tratamiento del cáncer y un gran impacto económico para los investigadores que desarrollan fármacos, considera Anderson.
En una situación normal, las funciones de EGFR benefician a la célula, pero en algunos tipos de cáncer, como el de ovario y de piel más comunes a otros más raros y agresivos como el glioblastoma en el cerebro, el gen que controla EGFR se reprograma y se produce una cantidad de este receptor, lo que conduce a un crecimiento sin control de las células y por ende a la propagación del cáncer. “Cada año cientos de miles de pacientes tienen tumores adictos a EGFR”, explica Anderson; “por eso estos datos podría tener implicaciones para millones de pacientes en todo el mundo”, añade.
Autofagia o autoalimentación
En concreto, lo que este equipo de expertos ha visto es que el receptor EGFR desactivado, está inesperedamente implicado en un proceso llamado autofagia o autoalimentación.
Las células sanas emplean este proceso de autofagia para sobrevivir durante los tiempos de carencias, es decir, cuando los recursos son escasos o cuando la célula está estresada. En esencia, la célula consume su contenido no esencial pero energéticamente costoso en un movimiento de supervivencia. Pero las células tumorales también lo utilizan para sobrevivir en condiciones de estrés.
Tan descubrió que las células de cáncer con exceso de EGFR también tienen altos niveles de otra proteína, LAPTM4B, que acompaña a EGFR inactivo hasta el lugar dentro de las células donde comienza la autofagia. Una vez allí, explica Tan, el EGFR inactivo puede ayudar a desencadenar una cascada de cambios celulares que desencadena la autofagia para promover la supervivencia de las células del cáncer.
Es la primera vez que se implica LAPTM4B en la iniciación de la autofagia, afirma Anderson, a pesar de que el estudio muestra que no es necesario EGFR para desencadenar la cascada si el EGFR inactivo encuentra otro medio de llegar a la maquinaria de la autofagia.
Los hallazgos, apuntan los investigadores, sugieren que para detener el cáncer, los medicamentos originales desarrollados para inactivar EGFR, podrían combinarse con fármacos que bloquean la autofagia para golpear en dos puntos distintos y bloquear así la puerta delantera y trasera de la célula.
Es posible, señala Anderson, que “ésta sea una vía muy eficaz para el tratamiento del cáncer”, apuntando a dos tipos de antitumorales que están en vías de aprobación por parte de la La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés). “Podría tener potencialmente un impacto muy rápido en el tratamiento del cáncer”, concluye.
..Emilio Ramirez








