La vacunación es una de las formas más eficaces para reducir la mortalidad infantil, y es que ante un virus es la mejor manera de proteger a los niños y evitar que fallezcan en edades tempranas. Sin embargo esa protección, actualmente corre peligro en los países pobres y en vías de desarrollo. El dato es contundente, uno de cada cinco niños no recibe todas las vacunas que necesita en su primer año de vida, lo que hace que esté expuesto a enfermedades prevenibles pero que son mortales, como el sarampión, la neumonía o las enfermedades diarreicas.
Médicos Sin Fronteras (MSF) ha publicado el informe ‘La mejor vacuna, rompiendo barreras para las vacunas asequibles y adaptadas’ en el que se pone de manifiesto la realidad por la que pasan millones de niños que pierden la vida porque las vacunas son demasiado caras para financiarlas, por lo que denuncia el elevado precio de estos productos en los países de bajos y medios ingresos. El informe recopila más de 1.500 datos procedentes de entidades relacionadas con el sistema internacional de inmunización, entre ellas Unicef, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), gobiernos, empresas fabricantes de vacunas y los propios centros de abastecimiento de la organización.
El precio de inmunizar completamente a un niño se ha multiplicado por 68 en los últimos 14 años, y es que de los 0,57 euros que costaba en 2001 cubrir seis enfermedades, se ha pasado a 39,25 euros en 2014 por cubrir 12 enfermedades. Las consecuencias de esto son trágicas, ya que muchos países no pueden hacer frente al alto coste de las vacunas y tienen que “elegir” de qué mueren sus niños, como el neumococo, que acaba con la vida de alrededor de un millón de niños cada año.
“El precio ha aumentado fundamentalmente porque las grandes compañías farmacéuticas han aumentado los precios a donantes y países pobres de aquellas vacunas con las que ya ganan millones de euros en los países ricos”, explica Rohit Mapani, director de Políticas y Análisis de la Campaña Acceso a Medicamentos esenciales de MSF.
MSF urge a las farmacéuticas a bajar sus precios ante el neumococo
En el informe, donde se recopila información sobre 16 vacunas clave en 13 países, se denuncia el «secretismo» de la industria farmacéutica y se sostiene que hay una clara falta de información sobre el precio de las vacunas y sus negociaciones. Los profesionales de MSF echan la culpa de este incremento de los precios a las nuevas vacunas que se han descubierto en los últimos años, como el rotavirus, el neumococo o papiloma humanos.
Solamente la vacuna que hace frente al neumococo, la antineumocócica, supone el 45% del total del coste de la vacunación completa de un niño en los países más pobres, que consta de una protección sobre doce enfermedades.
Aprovechando que el próximo martes 27 de enero se celebra en Berlín una conferencia de donantes para vacunación, MSF reclama a las farmacéuticas que reconsideren los precios de la inmunización en los países pobres. Concretamente, pide a las compañías farmacéuticas GSK y Pfizer que reduzcan el precio de la vacuna contra el neumococo a unos cuatro euros.
“Nos encontramos situaciones irracionales en las que países en vías de desarrollo como Marruecos y Túnez pagan por la vacuna contra el neumococo un precio mucho más caro que Francia”, reveló Elder Kate, asesora de Políticas de Vacunas de la Campaña de Acceso de MSF, quien denuncia que “debido a los costes astronómicos de las nuevas vacunas, muchos gobiernos se enfrentan a la difícil decisión de elegir las enfermedades mortales ante las que pueden proteger a sus hijos”.
MSF lamenta que las ONG humanitarias no puedan acceder al menor precio posible de las vacunas, lo que dificulta que algunas de las personas más vulnerables del planeta, como las que viven en campos de refugiados, puedan ser inmunizadas correctamente.
Respuesta de la farmacéuticas GSK al informe
Los datos publicados por MSF han encontrado respuesta en la farmacéutica GSK, que señala que en la actualidad “se están vacunando más niños que nunca en los países más pobres, gracias a una cooperación sin precedentes entre los gobiernos, las farmacéuticas y las ONG”.
GSK señala que “alrededor del 80% de las vacunas, incluyendo la del neumococo, se suministran a los países en desarrollo con un descuento sustancial respecto a los países occidentales” y añaden que la mayoría de sus vacunas son muy avanzadas y complejas, por lo que requieren por tanto “una importante inversión de capital”.
Antes estas declaraciones, desde Médicos sin Fronteras se apunta que «las farmacéuticas podrían hacer más para asegurarse de que los niños más pobres del planeta son inmunizados”, y recuerda que GSK y Pfizer han ingresado más de 19 billones de dólares con la vacuna contra el neumococo.
..Emilio Ramirez









