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El mayor estudio genético publicado hasta el momento sobre el ictus muestra una nueva visión de sus causas

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El consorcio de investigación internacional MEGASTROKE, que incluyen grupos de investigación de accidentes cerebrovasculares de Alemania, Francia, el Reino Unido, Japón, Estados Unidos, Islandia, España, Suiza, Italia, Bélgica, los Países Bajos, Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia, Estonia y Polonia, Singapur, Australia y Canadá, tras el estudio del ADN de 520.000 individuos de todo el mundo, ha identificado 22 nuevos factores genéticos de riesgo para el accidente cerebrovascular, triplicando de esta forma la cantidad de regiones genéticas de las que se tiene constancia que influyen en el riesgo de ictus.

Los resultados del mayor estudio genético sobre el ictus realizado hasta el momento que se publican en versión online de la revista Nature Genetics muestran influencias genéticas compartidas con múltiples afecciones vasculares que están relacionadas con el ictus, especialmente la presión arterial, pero también la enfermedad arterial coronaria o el tromboembolismo venoso, entre otras. La comparación de estos resultados con extensas bases de datos biológicos otorga nuevas pistas sobre los mecanismos del ictus y ensalza el potencial de la genética para identificar dianas farmacológicas para su tratamiento.

El trabajo ha sido liderado desde España por los Dres. Caty Carrera e Israel Fernández, investigadores del grupo de investigación en Enfermedades Neurovasculares de Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR), y el Dr. Jordi Jiménez Conde del grupo de investigación en Neurovascular del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM).

El estudio Megastroke no es sólo un estudio genético sino que la parte más importante de este proyecto ha sido el descubrimiento de nuevas vías metabólicas que están implicadas en el riesgo de desarrollar un ictus

En palabras del Dr. Israel Fernández, “el estudio Megastroke no es sólo un estudio genético sino que la parte más importante de este proyecto ha sido el descubrimiento de nuevas vías metabólicas que están implicadas en el riesgo de desarrollar un ictus”. A su juicio, “este hallazgo abre un nuevo e importante campo de estudio con el objetivo de encontrar nuevas dianas terapéuticas y nuevos fármacos para prevenir la aparición de esta patología” que, es la primera causa de mortalidad entre las mujeres y la segunda causa a nivel global en España, y la primera causa de discapacidad en adultos y segunda causa de demencia.

El estudio se basó en muestras de ADN de 520.000 individuos europeos, norteamericanos, sudamericanos, asiáticos, africanos y australianos, de los cuales 67.000 tuvieron un accidente cerebrovascular. Los participantes provenían de 29 estudios. En este sentido, Martin Dichgans, profesor de Neurología y director del Instituto de Investigación de Accidentes Cerebrovasculares y Demencia (ISD), Hospital Universitario de la Universidad Ludwig-Maximilians (LMU) de Munich, afirma que “debido a que el grado en que las variantes individuales modifican el riesgo de ictus es muy pequeño, fue necesaria una gran cantidad de sujetos para descubrir estas variantes. Por ello, nuestro grupo aprovechó el gran volumen de información creado por numerosos investigadores en los últimos años”.

De los millones de variantes genéticas analizadas, 32 regiones genómicas independientes mostraron una asociación con el ictus. Dos tercios de ellas son nuevas, es decir, que no se tenía constancia de su relación con la patología, lo que pone de manifiesto que este estudio proporciona una amplia perspectiva novedosa sobre los mecanismos biológicos que conducen a un ictus.

El ictus puede originarse por alteraciones vasculares, incluidas arterias grandes y pequeñas, coágulos formados en cavidades cardiacas y alteraciones en el sistema venoso

El ictus, enfermedad que al año se producen 120.000 nuevos casos en España, puede originarse por alteraciones vasculares, incluidas arterias grandes y pequeñas, coágulos formados en cavidades cardiacas y alteraciones en el sistema venoso.

Los investigadores que, hallaron factores de riesgo genéticos implicados en cada uno de estos mecanismos, mostraron que algunos factores de riesgo genético influyen en mecanismos específicos y otros afectan a la susceptibilidad al ictus en general. También encontraron influencias genéticas compartidas entre el ictus que es causado por la oclusión de un vaso (la causa más común de ictus, el ictus isquémico) y el ictus que lo causa la ruptura de un vaso sanguíneo (el ictus hemorrágico, la causa más catastrófica de ictus).

Cuando los investigadores examinaron más de cerca las áreas genómicas identificadas en el estudio, tal y como explica el Dr. Jordi Jiménez Conde del grupo de investigación en Neurovascular del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) y neurólogo del Hospital del Mar, “notaron que varias de ellas se superponen con áreas genómicas que se sabe que están implicadas en afecciones vasculares relacionadas como fibrilación auricular, la enfermedad arterial coronaria, la trombosis venosa o algunos factores de riesgo vascular, especialmente presión arterial elevada, y en menor proporción, la hiperlipidemia”.

Fue al agregar datos sobre la expresión génica, la expresión de proteínas y otras características en múltiples tipos de células y tejidos, cuando los investigadores obtuvieron las primeras pistas sobre los genes específicos, las vías moleculares y los tipos de células y tejidos a través de los cuales los nuevos factores de riesgo genéticos causan un ictus. Además, los investigadores descubrieron que “los genes que identificaron pueden mejorar las dianas farmacológicas para la terapia antitrombótica, que se utiliza para reabrir los vasos sanguíneos ocluidos en pacientes con ictus durante la fase aguda o para prevenir eventos vasculares, incluido el ictus”, afirmó el Dr. Fernández, investigador del grupo de Enfermedades Neurovasculares del VHIR y Fundación Docencia e Investigación Mútua Terrassa.

Hallazgos genéticos que representan un primer paso hacia el desarrollo de tratamientos personalizados basados en la evidencia para tratar el ictus

Estos hallazgos genéticos también representan un primer paso hacia el desarrollo de tratamientos personalizados basados en la evidencia para esta enfermedad tan compleja”, y es que “proporcionan el conocimiento de nuevas vías biológicas implicadas en el accidente cerebrovascular que pueden conducir al descubrimiento de nuevas dianas farmacológicas”, afirma el Dr. Jordi Jiménez Conde.

Estos hallazgos, que relacionan el ictus con otras múltiples patologías y con la desregulación de genes, proteínas y vías moleculares en tipos de células y órganos específicos, se generaron mediante nuevos enfoques bioinformáticos que utilizan y combinan información de diversas bases de datos biológicos internacionales lo que resulta de gran valor, especialmente cuando las muestras de tejido de los pacientes no están disponibles”, concluye la Dra. Caty Carrera.
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