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Investigadores de la Clínica de Navarra demuestran que la cóclea apenas sufre daños con los implantes cocleares

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..Cristina Cebrián.
Un equipo de investigadores del Departamento de Otorrinolaringología de la Clínica Universidad de Navarra ha sido premiado por el Foro de Investigación en Otología GLORF (Global Otology Research Forum), gracias al estudio que han presentado. Se trata de una investigación en la que demuestran que es posible trabajar dentro de la cóclea sin que ésta apenas sufra daños. Por lo tanto, las intervenciones de introducción de la guía de electrodos para los implantes cocleares resultan ahora más seguras de lo que se pensaba.

Se trata de un procedimiento efectivo que facilita que los pacientes puedan desarrollar el habla y entender el lenguaje

Lo que queremos es preservar la cóclea al colocar la guía de electrodos de un implante coclear generando el menor daño posible”, comenta la Dra. Raquel Manrique, especialista en Otorrinolaringología en la Clínica de Navarra y miembro del equipo investigador. Esa guía de electrodos es la base del implante coclear, un tratamiento para la pérdida de audición de grado severo profundo. El dispositivo se introduce en la cóclea para estimular el nervio auditivo que, según la zona, lleva la información de las frecuencias más graves, medias o agudas. Se trata de un procedimiento efectivo que facilita que los pacientes puedan desarrollar el habla y entender el lenguaje. Ahora se investiga cómo mejorar la técnica para causar los menores daños posibles con la máxima efectividad.

Dra. Manrique: “Es posible retirar la guía de electrodos y poner una nueva con mínimos daños en el interior de la cóclea, utilizando una técnica quirúrgica atraumática”

En los últimos años se han producido cambios sustanciales, “a nivel quirúrgico y de la guía de electrodos que colocamos, para intentar generar una mínima lesión dentro de la cóclea”, aclara la Dra. Manrique y añade que gracias a ello “los pacientes van a entender mejor en situaciones de ruido, y van a poder aprovechar opciones de futuro que la medicina les pueda ofrecer”. Tras estos avances, los investigadores analizaron la posibilidad de trabajar en la cóclea sin provocar deterioros y, según informa la investigadora, es posible “retirar la guía de electrodos y poner una nueva con mínimos daños en el interior de la cóclea, utilizando una técnica quirúrgica atraumática”.

Intervención en niños
Los resultados del estudio también han permitido analizar las consecuencias de los implantes cocleares en los niños, los cuales a lo largo de su vida pueden necesitar un reemplazo o beneficiarse de nuevos aparatos.

La investigación se ha probado en modelo animal, con unas características de la vía auditiva muy similares a la humana, tanto funcionalmente como anatómicamente. Desde la Clínica explican que, en primer lugar, se realizó una cirugía en la que se utilizó una inserción parcial de una guía de electrodos y, tras unos meses, una reintervención para profundizar más en la inserción de la guía. “Los resultados muestran que no hay un deterioro significativo tras la inserción de ambas más profunda después de una segunda intervención”, aclaran.

La Clínica de Navarra es uno de los centros pioneros en España en la implantación de esta técnica. De hecho, en los últimos 25 años han realizado más de 1.400 implantes auditivos y el 90% de los niños con edades comprendidas entre los cero y los tres años consigue más del 90% de la audición.

La investigación se ha probado en modelo animal, con unas características de la vía auditiva muy similares a la humana, tanto funcionalmente como anatómicamente

Por su parte, el director del Departamento de Otorrinolaringología de la Clínica Universidad de Navarra, el doctor Manuel Manrique, destaca que el trabajo es “una demostración de que la cóclea no es un órgano intocable, que se puede trabajar y volver a operar una cóclea sin que se produzca un mayor deterioro. Un hecho importante porque en sí mismo abre puertas a futuros tratamientos, abre consensos tecnológicos sobre qué tipo de dispositivos utilizar y cómo utilizarlos para que precisamente se pueda hacer de una manera mínimamente traumática”, concluye.