..Cristina Cebrián.
La diabetes no controlada, en la que se mantienen durante tiempo niveles altos de glucosa en sangre, da lugar a un amplio número de complicaciones que incluyen problemas oculares, renales, cardiacos, neurológicos, circulatorios, dentales y cerebrovasculares. Se trata de una enfermedad grave e inhabilitante que es la causa de más de cinco millones de muertes al año y tiene una prevalencia mundial de más de 400 millones de personas, lo que supone el 8,8% de la población, según datos de la Federación Internacional de la Diabetes.
La diabetes tiene una prevalencia mundial de más de 400 millones de personas, lo que supone el 8,8% de la población
En nuestro país se estima que hay 5,3 millones de pacientes que sufren diabetes y para 2035 esa cifra podría aumentar hasta los 7,3 millones. Gracias a la innovación de los tratamientos, que en muchos casos han logrado cronificar la enfermedad, se está consiguiendo reducir la mortalidad en más de un 30% en los últimos 20 años y alargando también la esperanza de vida de los enfermos en más de un año.

En España el coste directo se estimó en el año 2010 en 5.809 millones de euros, equivalente al 8,2% del gasto sanitario total
Inmunoterapia y nuevas terapias celulares
Los pacientes cuentan con un alto volumen de opciones farmacológicas para tratar su enfermedad y tener un mejor control de sus niveles de glucosa, sin necesidad de acudir a pastillas, reduciendo las inyecciones y, en definitiva, simplificando la rutina diaria del tratamiento. Los fármacos para el tratamiento de la diabetes actúan sobre los diversos factores causantes de la hiperglucemia en la diabetes tipo 2.

Los más de 170 medicamentos que están en fase de desarrollo apuntan a un futuro aún más prometedor
Actualmente, los más de 170 medicamentos que están en fase de desarrollo apuntan a un futuro aún más prometedor. Por ejemplo, las nuevas terapias celulares y la inmunoterapia podrían llegar a proporcionar una cura de la enfermedad, aunque para esto habrá que esperar quizá algunas décadas. La terapia celular implica la inserción de células pancreáticas que sintetizan y segregan insulina para regular la sangre y replicar la función del páncreas del paciente. Estas nuevas opciones aportan un tratamiento más agudo y reducen el riesgo de padecer complicaciones a largo plazo.





