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Un gen de riesgo para el Alzheimer aumenta los efectos de la contaminación en el neurodesarrollo infantil

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..Cristina Cebrián.
Continúan las incógnitas en torno a los mecanismos que provocan efectos adversos de la contaminación atmosférica en el desarrollo cognitivo y conductual de los niños. Sin embargo, un equipo de investigadores españoles del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) ha arrojado algo de luz tras realizar un estudio que sugiere que la variante genética ε4 del gen APOE podría desempeñar un papel importante en este proceso. Éste es el principal factor genético de riesgo de Alzheimer y de hecho, entre el 60% y el 80% de los pacientes que presentan esta enfermedad neurodegenerativa tienen al menos un alelo apoE4.

Los escolares portadores de esta variante genética mostraron índices de problemas conductuales más elevados

Para desarrollar el trabajo, que se ha publicado recientemente en la revista ‘Environmental Health Perspectives’, los autores analizaron datos de más de 1.600 niños de 39 centros educativos de Barcelona y observaron que la asociación entre exposición a contaminantes procedentes del tráfico y los efectos adversos en el neurodesarrollo fue más acusada en aquellos casos en que se detectó la presencia del alelo ε4 del gen APOE.

Los escolares portadores de esta variante genética mostraron índices de problemas conductuales más elevados, una evolución más lenta en el desarrollo de la capacidad de atención y un menor volumen en el núcleo caudado, uno de los componentes que integran la anatomía del cerebro. La primera autora del estudio, Silvia Alemany, señala que estos resultados “nos hacen pensar que los niños y niñas portadores de este alelo podrían ser más vulnerables a los efectos de la contaminación del aire sobre aspectos del neurodesarrollo importantes”.  

Alemany: “Estos resultados nos hacen pensar que los niños portadores de este alelo podrían ser más vulnerables a los efectos de la contaminación del airesobre aspectos del neurodesarrollo importantes”

Conocer el neurodesarrollo infantil

Realizar un seguimiento del desarrollo de los niños, así como la detección precoz de signos de alarma que indiquen alteraciones de una evolución normal, resulta fundamental para lograr el máximo potencial de sus capacidades y habilidades. Por ello los profesionales sanitarios que atienden a los niños deben conocer a fondo las características propias del neurodesarrollo en las diferentes etapas de la vida del ser humano y en sus diferentes manifestaciones.

La contaminación atmosférica es también uno de los factores de riesgo para la salud infantil y cuyos efectos debe conocer el médico especialista en Pediatría. “La inflamación sistémica y el estrés oxidativo están entre los mecanismos subyacentes a los efectos adversos de la contaminación atmosférica en la salud mejor establecidos. Se da la circunstancia de que estos mismos mecanismos están relacionados también con enfermedades neurodegenerativas, como la demencia”, comenta Alemany.

El gen APOE ε4 es el mayor factor de riesgo genético conocido para la enfermedad de Alzheimer

Además, varios estudios han demostrado que existe una asociación entre exposición a la contaminación atmosférica y deterioro cognitivo en personas mayores. “Todo ello, unido al hecho de que el gen APOE ε4 es el mayor factor de riesgo genético conocido para la enfermedad de Alzheimer, nos llevó a plantearnos si también tendría una relación con los efectos adversos de la contaminación atmosférica observados en funciones cerebrales durante la etapa infantil”, destaca la investigadora.

Necesidad de nuevos estudios
La investigación utilizó datos genéticos de los participantes y también se practicaron test para evaluar las funciones cognitivas, los problemas de conducta y los posibles síntomas de trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Por otro lado, para estimar la contaminación atmosférica procedente del tráfico se realizaron mediciones reales y, por último, se llevaron a cabo resonancias magnéticas a 163 participantes del estudio.

Jordi Sunyer: “Harán falta nuevos estudios en otras poblaciones para tratar de replicar estos resultados”

Aunque los resultados aportan nuevas vías de investigación, los autores consideran necesaria una continuidad en este tipo de investigaciones. En palabras de Jordi Sunyer, investigador de ISGlobal que además dirige el proyecto BREATHE, “harán falta nuevos estudios en otras poblaciones para tratar de replicar estos resultados”. Por otro lado, Sunyer destaca la importancia de “establecer si esta posible vulnerabilidad genética afecta a la exposición a contaminación atmosférica en etapas anteriores del desarrollo, como la prenatal” y recuerda que es imprescindible tomar medidas “para reducir el tráfico en los entornos urbanos y, muy especialmente, en aquellos donde haya presencia de menores, como alrededor de las escuelas”.

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