..Cristina Cebrián.
El Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario La Paz de Madrid organizó el pasado fin de semana la charla ‘La microbiota como eje de un buen estado de salud’ para abordar el concepto de microbiota así como todas las enfermedades relacionadas con su alteración y también el el Síndrome del Intestino Agujereado o Permeabilidad Intestinal Aumentada, una patología cuyo interés ha crecido exponencialmente a lo largo de los últimos años por su relación directa con múltiples trastornos, no solamente digestivos.
Se trata de una prueba que consiste en la administración oral de un radiofármaco disuelto en agua que en condiciones normales no atravesaría la pared intestinal

Desequilibrio de la microbiota
La Unidad de Trastornos Funcionales Digestivos atiende al año 1.500 pacientes, de los cuales la mayoría están relacionados con trastornos puramente digestivos. Sin embargo, es cada vez más habitual que patologías iniciadas en el intestino y ligadas a la disbiosis o desequilibrio de la microbiota se relacionen o desencadenen otro tipo de patologías. La asistencia a estos pacientes incluye un abordaje nutricional y psicológico, además del estudio de intolerancias y alergias alimentarias.
La Unidad de Trastornos Funcionales Digestivos atiende al año 1.500 pacientes, de los cuales la mayoría están relacionados con trastornos puramente digestivos
Estos desequilibrios se relacionan directamente con patologías como el Síndrome de Intestino Irritable, Enfermedad Inflamatoria Intestinal, Enfermedad Celiaca, cáncer colorrectal, enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad, enfermedades hepáticas, ansiedad o depresión, e incluso enfermedades neurodegenerativas como Parkinson o Alzheimer.
Permeabilidad intestinal

Dra. Gómez: “Muchas veces este desequilibrio de la microbiota intestinal o disbiosis está relacionado con otro concepto que es el síndrome de intestino agujereado o permeabilidad intestinal”
La permeabilidad intestinal aumentada se da cuando la membrana, pared o epitelio intestinal que tiene una función selectiva para absorber nutrientes alimentarios, y que a la vez está programada para rechazar sustancias que podrían dañar seriamente al organismo, se ve alterada por distintos motivos. Esa alteración permite que esas sustancias dañinas pasen a nuestra sangre a través de unos pequeños ‘agujeros’ en la pared intestinal, provocando diferentes daños a nivel sistémico. Los principales motivos por los cuales se puede dar esta alteración son dietas desequilibradas, tratamientos antibióticos, el estrés o una excesiva higiene.





