..Emilio Ramírez.
..Cristina Cebrián. (Fotografías y vídeo)
Julián García Vargas ha sido el ministro de Sanidad que más tiempo permaneció en el cargo, en concreto durante la Presidencia de Felipe González. La importancia de la colaboración público-privada en el sistema, la eficiencia que debe tener la sanidad pública, o dar una mayor estabilidad en el empleo que implicaría crear un nuevo Estatuto Marco, son aspectos que ha abordado en iSanidad.
¿Se puede sostener el sistema sin la colaboración público-privada?
Es imposible porque hemos pasado de 75.000 millones de gasto público en el 2.009 a 69.000 en el 2017. En el 2018 ha sido aproximadamente de 71.500 millones. Eso ha supuesto una rebaja, concretamente entre el 2.009 y 2.013 bajó un 14% el gasto público. Luego se ha recuperado parcialmente, pero no del todo porque no consideramos nunca la inflación. La inflación en estos 10 años (2009-2019) ha sido del 13,5%, por lo que estamos 13,5% por debajo.
“No puede negarse la realidad de que la sanidad pública ha podido sobrevivir estos años gracias al apoyo parcial de la sanidad privada”

Además se necesita que la sanidad pública sea no solamente colaboración público-privada, sino que sea más eficiente
Claro, y en ese caso la privada tiene los brazos menos atados que la pública porque no tiene que trabajar con la Ley de Contratos. Tampoco trabajar con el Estatuto Marco de los Trabajadores. Trabaja y funciona con la Ley de los Trabajadores, normalmente esto le permite mayor flexibilidad y ser más eficaz.
García Vargas: “Habría que intentar pensar que el seguro privado en algún momento, a partir de cierta renta fuera sustitutivo del público en lugar de complementario”
Hay muchos elementos de la sanidad privada que podrían imitarse en la pública, de hecho siempre se ha imitado, y a la inversa. Por ejemplo ciertos procedimientos científicos y técnicos de la pública han pasado inmediatamente a la privada. Hay una permeabilidad perfecta entre las dos partes a través de los profesionales y pacientes que comparten, por ello hay que instrumentarlo y aprovecharlo mejor.

“En España tenemos un sistema de retribución que no premia el rendimiento de los médicos”
Los profesionales empiezan a pedir cada vez más incremento salarial, conciliación, flexibilización en la jubilación, 35 horas semanales, más plazas MIR, más investigación. ¿El sistema puede asumir todo lo que está pidiendo?
Hay una cosa cierta. Los médicos españoles están mal pagados, la media es de 56.000 euros frente a los 75.000 de Francia o los 125.000 de Alemania. Es una diferencia sustancial, pero lo más importante es la precariedad en el empleo. El 44,5% de los médicos no son estatutarios ni fijos.

Julían García Vargas: “Lo más importante es resolver las OPEs cuanto antes y reducir el porcentaje tremendo de médicos en precario”
La forma de contratación de los profesionales es un tema capital
Habría que establecer un nuevo marco. Crear un nuevo Estatuto Marco que es lo que está pidiendo la CESM, incluso la UGT. Un Estatuto Marco que diera estabilidad en el empleo.
También la posibilidad de discriminar en las retribuciones, haciendo menos estable la parte fija y aumentando la parte variable en función de la responsabilidad del rendimiento. Esto es lo que sucede en cualquier sistema de retribución de profesionales, y nadie se queja. Sin embargo aquí tenemos una tendencia al igualitarismo, que debería empezar por la igualdad en las condiciones de empleo, pero no en la retribución final, porque tendría que tenerse en cuenta la responsabilidad y el rendimiento. Lo más importante es resolver las OPEs cuanto antes y reducir el porcentaje tremendo de médicos en precario.

Debería consistir en dar mayor papel a la salud pública y a la prevención. Por ejemplo, que no haya una reacción cuando se produce una enfermedad, sino que haya una anticipación del médico con un seguimiento de los crónicos sobre todo. Pero no sé hasta qué punto es factible. Esto es teóricamente lo que establece la Ley de Sanidad y lo que corresponde al médico de cabecera, pero no es suficiente.
Habría que establecer algún tipo de premio a la permanencia en ciertos lugares. Por ejemplo en el mundo rural no es fácil vivir. Se debería establecer algún tipo de incentivo económico y no solo económico, sino también profesional. Que se contaran esos años como un mérito especial para poder acceder a otros puestos en zonas urbanas o en centros más sofisticados, más desarrollados.






