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No se ven, pero existen y pueden condicionar la vida e integración en la sociedad de quienes los presentan. Hay síntomas invisibles de la Esclerosis Múltiple (EM), no todos son visibles a los ojos de los demás. Por tanto, influye en la capacidad de la sociedad de percibir las necesidades de las personas afectadas.
Coincidiendo con el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple (EM), Merck ha organizado el IV Encuentro Con La EM. Se ha realizado con el aval social de la Sociedad Española de Neurología (SEN), la Fundación del Cerebro y la colaboración de las asociaciones de pacientes EME, AEDEM-COCEMFE, FEMM y FADEMM. Además se han sumado la compañía LG, la Fundación Atlético de Madrid y la Fundación Randstad.
Merck ha ofrecido la posibilidad de experimentar un viaje sensorial y ponerse en la piel de un paciente y percibir algunos síntomas invisibles de la Esclerosis Múltiple

«En Esclerosis Múltiple, hacer visible lo invisible es fundamental para generar entendimiento y empatía hacia las personas afectadas y normalizar su situación en la sociedad. En Merck trabajamos para mejorar la vida de los pacientes que tienen esta enfermedad y, al mismo tiempo, queremos transmitir el mensaje de que todos tenemos la capacidad de mejorar su día a día«, ha señalado Ana Polanco, directora de Corporate Affairs de Merck.
Lo que no se ve de la EM
Una de las peculiaridades de esta enfermedad es que afecta a cada paciente de una forma distinta. Por eso se conoce también como «la enfermedad de las mil caras«. Aunque se asocia a la silla de ruedas, afortunadamente los nuevos tratamientos han permitido controlarla y mejorar el pronóstico. Así, esta imagen es cada vez menos habitual y, por lo tanto, la enfermedad menos visible a los ojos de los demás.







