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Diario del coronavirus: Cuando la despedida no es posible y el silencio o el aplauso recuerdan a los sanitarios fallecidos

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..Gema Maldonado.
Hemos vivido el tercer lunes de estado de alarma y podría parecer algo así como el Día de la Marmota si no fuera porque cada mañana cambian los datos que esperamos casi conteniendo la respiración, porque con cada uno de ellos, le cambia la vida para siempre a muchas personas, como a los familiares y compañeros de los sanitarios fallecidos por coronavirus este fin de semana. Las normativas en torno al Covid-19 no dejan de sucederse y nunca se había prestado tanta atención a cada publicación del BOE.

Cada día le cambia la vida para siempre a muchas personas, como a los familiares y compañeros de los sanitarios fallecidos este fin de semana por conoravirus

Este lunes también ha sido diferente porque, por primera vez desde el inicio de la crisis del coronavirus, no era Fernando Simón quien analizaba la situación en España de la pandemia de la que también ha resultado víctima. No era él quien transmitía las malas noticias, ni tampoco las buenas, que cada día parecen asomarse un poco más con la reducción del porcentaje al que crecen los contagios y con el gran incremento de altas. Ya son 16.780 las personas curadas.

Pero, frente a las noticias positivas, la realidad de esta pandemia y del reguero de vidas que se lleva el SARS-CoV-2 se impone. El pasado fin de semana el sector sanitario ha tenido que lamentar la muerte de otros dos médicos, que se suman a los tres sanitarios ya fallecidos anteriormente por coronavirus. El sábado murió en el hospital Mancha Centro de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) la doctora Sara Bravo, de 28 años, que trabajaba como médico de familia en el centro de salud de Mota del Cuervo. El domingo fue el Dr. Antoni Freixa, médico del Hospital QuironSalud Barcelona. Este lunes sus compañeros tenían un recuerdo para él.

El silencio, los aplausos o los recuerdos escritos en redes sociales en memoria de los sanitarios fallecidos se convierten en el único consuelo posible

En estos días que nunca pensamos vivir, el silencio, los aplausos o los recuerdos escritos en redes sociales en memoria de los fallecidos se convierten en el único consuelo posible. Este tercer lunes de alarma nos dejaba la prohibición de velatorios y la restricción de las ceremonias religiosas por orden del Ministerio de Sanidad. Sea cual sea la causa de la muerte no se podrá acompañar a la persona fallecida en tanatorios o casas y las ceremonias religiosas o civiles tendrán que esperar al fin del estado de alarma, si bien al entierro o despedida para la cremación sí pueden asistir tres personas allegadas y una figura religiosa de la confesión que sea. El objetivo de esta medida, una vez más, es evitar la propagación y el contagio por coronavirus.

Las ceremonias religiosas o civiles tendrán que esperar al fin del estado de alarma

Y para evitar otro tipo de propagación, la de los abusos y timos en el precio de los productos funerarios que ya se han detectado, el Ministerio obliga a las funerarias a ofrecer “los precios vigentes con anterioridad al 14 de marzo”. Además, obliga a aquellas empresas que hayan inflado los precios en estos días a devolver la diferencia a quienes ya hayan abonado esos servicios.

Frente a la más que dudosa moralidad de quienes aprovechan el dolor ajeno para aumentar beneficios, el día también nos ha dejado imágenes como las de la planta de Seat en Martorell (Barcelona), que ha transformado parte de su cadena de montaje para fabricar respiradores.

Y cerramos el lunes con vida. La del joven de 20 años, el paciente más joven de la UCI del Hospital Gregorio Marañón, que por fin pasaba a planta.

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