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La prescripción excesiva de antibióticos durante la pandemia de Covid-19 puede aumentar las resistencias bacterianas

Aemps-medicamentos

..Cristina Cebrián.
Los pacientes diagnosticados con Covid-19 pueden sufrir una infección bacteriana que deberá tratarse con antibióticos. Sin embargo, desde el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) advierten al profesional sanitario que un uso excesivo de antibióticos puede aumentar la aparición de resistencias bacterianas.

En un documento publicado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos sanitarios (Aemps), señalan que “la prescripción excesiva o inadecuada de tratamientos antibióticos en el contexto de la pandemia podría facilitar el desarrollo de bacterias resistentes”. Y, por tanto, se reduciría la eficacia de futuros tratamientos, por lo que debe extremarse la prudencia en la utilización de este tipo de medicamentos.

Hay pacientes Covid-19 con confirmación o sospecha elevada de coinfección o sobreinfección bacteriana para los que es inevitable prescribir tratamiento antibiótico

Antibióticos-Covid-19A pesar de ser una infección vírica, hay pacientes Covid-19 con confirmación o sospecha elevada de coinfección o sobreinfección bacteriana. En estos casos, tanto la Aemps como el PRAN indican que “es inevitable considerar la prescripción de tratamiento antibiótico”. Para estos cuadros clínicos, las autoridades recomiendan a los profesionales sanitarios que busquen el asesoramiento del equipo de Programa de Optimización del Uso de Antibióticos (PROA) del hospital o del área de salud correspondiente.

Los sanitarios deberán apoyarse en la decisión clínica de prescribir antibióticos en biomarcadores que evidencien infección bacteriana, como el valor de procalcitonina. Otro aspecto importante a tener en cuenta es evitar la profilaxis con antibióticos de forma generalizada para prevenir neumonía bacteriana. Además, la Aemps insiste en evitar el uso sistemático de azitromicina en combinación con hidroxicloroquina en el tratamiento de Covid-19. Recuerdan que no hay evidencia científica sobre su uso y tiene riesgos potenciales.

El uso de antibióticos en pacientes Covid-19 puede favorecer la aparición de interacciones y toxicidad de los tratamientos

El uso de antibióticos en pacientes Covid-19 puede favorecer la aparición de interacciones y toxicidad de los tratamientos. Por ejemplo, la prolongación del intervalo QT (macrólidos, quinolonas); interacciones catiónicas (doxiciclina, quinolonas) y otras interacciones medicamentosas (macrólidos, aminoglicósidos, quinolonas).

Por último el PRAN aconseja, en la medida de lo posible, reforzar la comunicación con el paciente para informarle de que el uso de antibióticos se justifica por una infección bacteriana ocasionada por una complicación secundaria a la infección viral.

Infecciones bacterianas en pacientes sin Covid-19
Con respecto a las infecciones bacterianas en pacientes que no han sido diagnosticados de Covid-19, los expertos advierten de que estas pueden pasar desapercibidas. En concreto, cuando toda la atención se centra en el abordaje de la pandemia. Por ello, aseguran que “es esencial considerar estas infecciones cuando se evalúa a pacientes con fiebre y, especialmente, a pacientes aislados en su domicilio”.

Es necesario establecer la duración mínima posible del tratamiento antibiótico y adecuar la dosis al tipo de infección y a las circunstancias del paciente

Cuando se prescriban antibióticos en estos casos, los profesionales sanitarios tendrán que basar la elección del tratamiento antibiótico en las guías locales. Por otra parte, es necesario establecer la duración mínima posible del tratamiento antibiótico y adecuar la dosis al tipo de infección y a las circunstancias del paciente.

Para disminuir las infecciones asociadas a catéteres, se recomienda cambiar la vía parenteral del tratamiento antibiótico por una vía oral. Esto también reducirá las complicaciones derivadas de una hospitalización prolongada. Por último, entre las recomendaciones del PRAN, está la de realizar una reevaluación periódica. En concreto, señalan de entre 24 y 48 horas para poder ajustar el tratamiento antibiótico según la evolución y los resultados microbiológicos.

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