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La información selectiva de los medios de comunicación puede hacernos olvidar ciertos aspectos de la salud

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Los datos relativos a la salud presentados por los medios de comunicación en medio del brote de una enfermedad pueden influir en lo que se recuerda sobre ella pero, ahora, una nueva investigación sugiere que esa misma cobertura de los medios de masas también puede influir en los hechos y datos que se nos olvidan.

Los resultados, publicados en la revista Psychological Science, creada por la Asociación Americana de Psicología, indican que la ansiedad personal y la cobertura de los medios de comunicación de masas interactúan para determinar lo que la gente recuerda sobre una enfermedad.

El punto de partida de nuestro estudio fue la cobertura exagerada que se dio al brote de Ébola en 2014, a pesar de la ausencia de consecuencias graves en los Estados Unidos“, comentó el científico y psicológico Alin Coman, de la Universidad de Princeton. “La intuición del sentido común es que, en situaciones como éstas en las que los riesgos de salud son llevados a la exageración por los medios, el público presta más atención a la información presentada.”

Un resultado no deseado de la cobertura selectiva de los medios, dice Coman, es que también moldea la forma en que la gente recuerda información que no se da. Por ejemplo, un medio que pone de relieve sólo algunos síntomas de una enfermedad puede inducir a la gente a olvidar otros síntomas que habían aprendido previamente, pero probablemente no afectará a su capacidad para recordar características de la enfermedad que no son síntomas.

Coman y su compañera y coautora, Jessica Berry, decidieron investigar este fenómeno de olvido en el contexto de la enfermedad meningocócica, una enfermedad real que la mayoría de la gente no conoce.

Los investigadores llevaron a cabo un estudio de manera online con 460 participantes adultos en los EE.UU. Los participantes aprendieron acerca de los síntomas específicos, factores de riesgo, herramientas de diagnóstico y efectos secundarios asociados con la enfermedad meningocócica y luego leyeron un mensaje acerca de la enfermedad. Algunos participantes leyeron un mensaje de “bajo riesgo” que destacaba la baja probabilidad de contraer la enfermedad en los EE.UU., con alrededor de un caso registrado por cada 100.000 personas en un año determinado. Otros participantes leyeron un mensaje de “alto riesgo“, que se centró más bien en las consecuencias de la enfermedad, incluyendo el hecho de que la tasa de mortalidad llega a ser de hasta un 40% en algunos grupos de edad. Estos mensajes afectaron de forma diferente sobre lo que sentían los participantes acerca de la enfermedad meningocócica.

Más tarde, los participantes escucharon un corte de un programa de radio que supuestamente contaba con un experto para hablar de la enfermedad meningocócica. El corte incluyó algunos, pero no todos, de los datos que los participantes acababan de aprender – por ejemplo, ese clip pudo sólo destacar dos de los cuatro síntomas que los participantes habían aprendido.

Una vez el clip terminó, los participantes completaron un test de recuerdo sorpresa, en el que tenían que recordar todas las características previamente aprendidas que pudieran – síntomas, factores de riesgo, herramientas de diagnóstico y secuelas. Como era de esperar, tanto los participantes del grupo de bajo riesgo como del de alto riesgo fueron mejores recordando los datos de la enfermedad que se repitieron en el programa de radio en comparación con aquellos que no lo eran. Pero también mostraron un patrón particular de olvido. Los participantes fueron peores recordando características de la enfermedad que no fueron mencionadas cuando vinieron de la misma categoría que las características que se habían mencionado. Si en el clip de la radio sólo se destacaron dos síntomas y dos secuelas, por ejemplo, los participantes fueron más propensos a olvidar los otros síntomas y secuelas que habían aprendido de lo que eran a olvidarse de los factores de riesgo y las herramientas de diagnóstico. De todo esto, es importante destacar que la ansiedad que sentían los participantes del grupo de alto riesgo parecía causar este efecto olvido.

El público experimenta un efecto paradójico por el cual cuanta mayor atención preste al experto, debido al aumento de la ansiedad, existen más probabilidades de que se olvide de la información que está relacionada con lo que menciona el experto” explica Coman. “Los medios de comunicación no pueden saber si un riesgo de salud pública tendrá consecuencias graves más adelante, pero considero que tienen que contrastar mejor los datos con la realidad del terreno y evaluar adecuadamente los riesgos para la salud pública. La exageración de estos riesgos hace que la gente olvide información potencialmente relevante“.

Alin Coman planea llevar a cabo más investigaciones para clarificar algunas de las estrategias comportamentales que podrían ser utilizadas, tanto por las personas que trabajan en los medios de comunicación como por las personas relacionadas con el mundo de la medicina, para que la información se difunda al público de forma precisa e eficiente.
..Susana Calvo