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Un estudio revela que las batas antibacterianas de los enfermeros no pueden contra los gérmenes

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Las batas antibacterianas especiales para los enfermeros no ahuyentan más a los gérmenes que las batas tradicionales de los enfermeros, y es que así se desprende de una investigación reciente financiada por los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos y los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

Para realizar el estudio, publicado en Infection Control & Hospital Epidemiology, los investigadores siguieron a 40 enfermeros que llevaron tres tipos de batas en turnos de 12 horas en los que cada uno de ellos monitorizó a uno o dos pacientes en unidades de cuidados intensivos médicos o quirúrgicos. Los tipos de bata incluyen una combinación de algodón y poliéster tradicional; una tratada con fibras de una aleación de plata en el interior, y una tratada para eliminar bacterias.

Los proveedores de atención de la salud deben comprender que los pacientes y el entorno cercano a éstos pueden contaminarles. Aunque no resulta efectivo, intentamos eliminar este riesgo de contaminación al cambiar el material de las batas de los enfermeros”, explica el autor principal del estudio, el Dr. Deverick Anderson, que dirige el Centro de Administración Antimicrobiana y Prevención de las Infecciones del Centro Médico de la Universidad de Duke.

Los investigadores monitorizaron los gérmenes tomando cultivos de la ropa que llevaron los enfermeros, y también de los pacientes y del entorno del hospital que rodeaba a los enfermeros, incluyendo aquellas superficies que más tocaron, como las barandillas de las camas, las camas y los carritos de medicamentos.

En los centros sanitarios los entornos estériles no existen, las bacterias y agentes patógenos están siempre

Los hallazgos revelaron que las batas se contaminaron al mismo nivel independientemente del tipo de bata, y la nueva contaminación pasó de un lugar a otro en un tercio de los turnos. La bacteria ‘Staphylococcus aureus’ fue la que con mayor frecuencia se transmitió.

Una de las grandes conclusiones que deja el estudio y que Anderson incide en ese sentido es que cuando hablamos de centros sanitarios, “los entornos estériles no existen. Las bacterias y los patógenos siempre estarán”.

Los hospitales deben crear y usar protocolos para mejorar la limpieza del entorno de la atención de la salud, y los pacientes y familiares deberían sentirse empoderados para preguntar a los proveedores de atención de la salud si están haciendo todo lo que pueden para evitar que su ser querido se exponga a las bacterias del entorno”, concluye Anderson en un comunicado de prensa de la Sociedad de Epidemiología de la Atención de la Salud de Estados Unidos (Society for Healthcare Epidemiology of America).
..Redacción