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Dr. Carrasco (SEMI): “La hiperglucemia al ingreso es un factor de riesgo más fuerte de mortalidad en pacientes Covid-19”

Coordinador del Grupo de Trabajo de Diabetes, Obesidad y Nutrición de la SEMI

Hiperglucemia-Covid-19

..Cristina Cebrián.
Estos días se ha celebrado la 15ª Reunión Virtual del Grupo de Trabajo de Diabetes, Obesidad y Nutrición de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). En ella se ha abordado, entre otros aspectos, la relación entre la infección de Covid-19 y la hiperglucemia, diabetes y obesidad como factores de riesgo.

Precisamente el abordaje de la hiperglucemia en la infección por SARS-CoV-2 es uno de los aspectos que más preocupa a los internistas. En el estudio del Registro SEMI-COVID-19, que analiza datos de 11.312 pacientes y lo lidera el Dr. Francisco Javier Carrasco, coordinador del Grupo de Trabajo de Diabetes, Obesidad y Nutrición de la SEMI, la probabilidad acumulada de mortalidad fue significativamente mayor en pacientes con hiperglucemia que en pacientes con normoglucemia, independientemente de la diabetes preexistente.

nuevos positivos Covid uci-covid-19-tercera-ola nuevos positivos Covid“Los pacientes Covid-19 que desarrollaban hiperglucemia en fases iniciales, desde que llegaban a Urgencias, se asociaban a un mayor riesgo de complicaciones hospitalarias”

El Dr. Carrasco, que es médico internista del Servicio de Medicina Interna del Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva, comenta con iSanidad que la hiperglucemia, en el contexto del Covid-19, se asocia a una mayor necesidad de ventilación mecánica, ingreso en UCI y riesgo de muerte.

La hiperglucemia es uno de los factores de riesgo en pacientes con Covid-19, ¿qué implicaciones clínicas presenta?
Lo que hemos visto inicialmente en la práctica clínica y después en un estudio que publicamos en verano con datos de la primera ola es que los pacientes que desarrollaban hiperglucemia en fases iniciales, desde que llegaban a Urgencias, se asociaban a un mayor riesgo de complicaciones hospitalarias. Básicamente, se trataba de fallo respiratorio, necesidad de ventilación mecánica e incluso mortalidad.

Esto se observó tanto en pacientes que ya tenían historia previa de diabetes como en pacientes que no se conocía su estado de diabetes. En este segundo grupo de pacientes la explicación viene medida por dos factores principales. Por un lado, se ha visto que, en todos los procesos agudos, sobre todo infecciones, la hiperglucemia es un marcador de una inflamación. Es decir, en cuanto hay actividad inflamatoria en el cuerpo también hay hiperglucemia.

“Cuanta más hiperglucemia haya, más fácil será que se produzca una invasión celular del virus y, por tanto, habrá mayores complicaciones”

¿Cómo actúa el virus SARS-CoV-2 para provocar una hiperglucemia?
En el estudio nos llamó la atención que, en la infección por SARS-CoV-2, el páncreas también tiene receptores de anclaje del virus. Por ello, en las fases iniciales se produce un mecanismo que el virus también utiliza: el receptor por el cual tiene que entrar en las células necesita un ambiente de glucosa elevada.

De modo que, cuanta más hiperglucemia haya, más fácil será que se produzca una invasión celular del virus. Probablemente la hiperglucemia está jugando un papel importante en la fisiopatología y en la elevación de la glucosa en fases iniciales de la infección. Todo esto favorece una mayor inmersión del virus y, por tanto, se producen mayores complicaciones.

En el caso de presentar diabetes e hiperglucemia, ¿aumenta el riesgo de mal pronóstico ante infección por SARS-CoV-2?
La diabetes y la hiperglucemia van por separado. Que un paciente sea diabético ya indica que tiene más probabilidad de infección. Pero también hay pacientes que no son diabéticos y sí que desarrollan hiperglucemia. En estos se observa un peor pronóstico.

“Que un paciente sea diabético ya indica que tiene más probabilidad de infección. Pero también hay pacientes que no son diabéticos y sí que desarrollan hiperglucemia”

¿Qué parámetros debe tener en cuenta el profesional sanitario para manejar esta situación?
Siempre hay que hacer una evaluación global, la hiperglucemia es un aspecto más, no el único. Para realizar un adecuado tratamiento del paciente hay que abordar diferentes aspectos. Los tratamientos son importantes, aunque no hay ninguno milagroso. Por eso también es muy importante la oxigenación correcta del paciente, controlar su control glucémico y la nutrición.

En esta línea, al comprobar que la hiperglucemia es tan dañina, el Grupo de Diabetes de la SEMI se planteó qué debe hacerse para controlarla. Por ello hemos elaborado una serie de recomendaciones que presentamos en la 15ª reunión del Grupo.

Hiperglucemia-Covid-19

Una vez que el paciente supera la infección por Covid-19, ¿qué ocurre con la hiperglucemia, se mantiene?
Se está viendo que algunos pacientes quedan con daños en este sentido. Actualmente hay varios registros internacionales que está tratando de demostrar un aumento de la incidencia de diabetes en pacientes que superan el Covid-19. Habrá que seguir estudiándolo, pero si parece que ese daño en algunos pacientes pancreáticos puede quedar permanente y desarrollar diabetes tras recuperarse de la infección.

“Parece que ese daño por hiperglucemia en algunos pacientes pancreáticos puede quedar permanente y desarrollar diabetes tras recuperarse del Covid-19”

Sobre la vacunación frente al Covid-19, ¿deben considerarse como grupo prioritario los pacientes diabéticos?
Si, sobre todo para pacientes con diabetes y obesidad ya que son pacientes de mucho riesgo y con un índice de mortalidad muy elevado. Por tanto, sin ninguna dudase trata de pacientes a los que habría que priorizar la vacunación.

Más allá del Covid-19, ¿qué otros aspectos destaca de esta reunión del Grupo de Diabetes, Obesidad y Nutrición?
Aunque es fundamental abordar estos temas del Covid-19 por el impacto que suponen, no hay que olvidarse de los pacientes diabéticos. Por ello, planteamos varias mesas para abordar el control de los factores de riesgo en pacientes diabéticos, para intentar reducir los problemas de mayor morbilidad y mortalidad.

Hay que ver al paciente diabético como un paciente de alto riesgo cardiovascular y utilizar todos los tratamientos disponibles para intentar que no desarrollen eventos cardiovasculares que terminan generando problemas como infarto o ictus.

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