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Tosca cierra la temporada de ópera en el Teatro Real

Tosca

..Luis H. Serrano.
Si resulta difícil permanecer indiferente ante cualquier obra de Puccini, lo es más cuando se trata de Tosca. Un título que podrá disfrutarse en el Teatro Real a lo largo de las 16 funciones que se ofrecerán entre el 4 y el 24 de julio. La producción fue estrenada anteriormente en el Liceo de Barcelona y en la Maestranza de Sevilla. Con este melodrama verista de pasiones cruzadas y un triple desenlace altamente sangriento, el Teatro Real cierra definitivamente su complicada temporada artística.

Tosca está basada en el libreto de Giuseppe Giocosa y Luigi Illica centrado en la obra homónima del escritor Victorio Sardo. Este título se estrenó con pleno éxito en el Teatro Constanzi de Roma el 14 de enero de 1900. Además, subió muy pronto al escenario del Real, concretamente el 15 de diciembre del mismo año.

Con Tosca el Teatro Real cierra definitivamente su complicada temporada artística

La faceta musical es responsabilidad de Nicola Luisotti, con la figura el barítono malagueño Carlos Alvarez como Scarpia, entre otros destacados intérpretes. Están acompañados por el coro y la orquesta titulares del Teatro y los Pequeños Cantores de la Jorcam.

Su elevado ritmo instrumental solo baja de tono para dar paso a las arias y momentos más significativos. Es una muestra de las intenciones del compositor de renovar tanto la vigente línea por la que en esa época transcurría el estilo verista italiano, como la orientación general de sus clásicos melodramas.

Destaca el atractivo y corto pasaje del Te Deum situado al final del acto 1º- en el que Scarpia irrumpe en la iglesia. Este acto pone de manifiesto la relación existente entre los poderes dominantes en ese momento: judicial, militar y eclesiástico. De hecho, hace evidente su doble moral con un canto, casi obsceno. Declara que es capaz de olvidarse de Dios con tal de disfrutar de la lujuria y pasión que la atractiva cantante Floria Tosca le inspira. Es uno de los pasajes musicales más brillantes de la obra.

Combinan perfectamente lo dramático, lo religioso y la obsesión lujuriosa de Scarpia, ofrecido con una atractiva amalgama sonora concebida con un alto nivel artístico. Dadas sus especiales características musicales y escénicas, no cabe considerar a la Tosca de Puccini como una obra convencional. De ahí que, desde su estreno, continúe siendo hoy uno de los títulos más solicitados y apreciados por el aficionado al género. Su acción transcurre completamente, como ya se conoce, en el espacio de 24 horas, concretamente el 14 de junio de 1800. Es la decha en la que Napoleón venció en la batalla de Marengo a las tropas austríacas.

Con Tosca Puccini consiguió una de sus óperas más consistentes y perfectas, tanto en lo musical como en lo dramático. Toda una joya del teatro lírico surgida a las puertas del iniciado siglo XIX.

Desde su estreno, continúa siendo hoy uno de los títulos más solicitados y apreciados por el aficionado al género

La superioridad de este título sobre otros de la misma época es tan clara como manifiesta. El propio Puccini, en una carta dirigida a su editor, G. Ricordi, con cierta ironía, le indicaba: “Tosca es una obra hecha a mi medida. No tiene proporciones excesivas y al no ser un espectáculo decorativo, no exige por tanto, una superabundancia de música”. A pesar de su aparente sencillez, la historia de su preparación definitiva fue una de las más convulsas del panorama general de la ópera italiana.

El personaje de Tosca ha servido para encumbrar a la mayoría de sus intérpretes, entre ellas a la soprano María Jeritzia (1887/1982) que superó con creces a casi todas las cantantes de su época, hasta que María Callas (1923/1927) con su incomparable voz diera a este personaje una personalidad y una calidad difícil de superar y olvidar.

Puesta en escena
Como en su día indicó la polifacética Nuria Espert, siempre que se monta una ópera conocida como Tosca, se suele producir una sorpresa. En esta ocasión no iba a ser menos. Sorpresa que llega de la mano del director escénico Paco Azorín -que acaba de ser distinguido este año con cuatro nominaciones de los Premios Max. Azorín ha realizado una fuerte remodelación en la producción que en su día se hizo para el Liceo barcelonés y la Maestranza de Sevilla. Ha sabido aprovechar plenamente las amplias posibilidades técnicas que ofrece la famosa “caja escénica” -casi inigualable- del Teatro. Ha movido de forma diferente y eficaz a todos los protagonistas, proporcionando un mayor atractivo a su desarrollo argumental y, con gran acierto y vistosidad que alcanza su mejor momento en el ya mencionado Te Deum que resultó excelente tanto por el aspecto musical como por el escénico.

Siempre que se monta una ópera conocida como Tosca, se suele producir una sorpresa

Un corto pasaje en el que el director musical, Nícola Luisiotti, el doble coro y la orquesta brillaron al más alto nivel, que no decayó en ninguno de los siguientes momentos. El triple elenco vocal en el que figuran destacados nombres no ha tenido ningún punto débil, ni en el aspecto melódico ni en el dramático. Con ligeras irregularidades -las de siempre- Azorín ha movido con soltura a todos los protagonistas. A pesar de ello cabe preguntarse ¿por qué esa insistente costumbre de hacerles cantar tendidos?

Sus rápidas y sugestivas pinceladas alusivas al tema de la Revolución y a la lujuria de Scarpia que marcan el fondo argumental de toda la obra, resultaron también sugestivas y oportunas. La presentación de esta singular Tosca ha sido, sin duda, una obra perfecta y sumamente adecuada para cerrar esta dura temporada artística que el Real ha sabido asumir con tanta eficacia como esfuerzo.

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