Generalizar el uso de probióticos puede ayudar a una mejora de la microbiota

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..J.P.R.
En los últimos años, la ciencia ha comenzado a dirigir la mirada hacia la microbiota y su impacto en la salud general. Hasta hace poco, su papel se había asociado más a patologías digestivas, pero comienza estudiarse la relación con otras enfermedades de origen endocrino, ginecológico o neurológico. El consumo de probióticos y prebióticos surge como una solución para hacer frente a una microbiota dañada, un problema cada vez más común en la sociedad, por los componentes de determinados alimentos procesados, la presencia de antibióticos en el agua y en la carne, y el daño medioambiental, entre otros factores.

“Cualquier persona que esté tomando antibióticos o determinados fármacos y presente diarrea o cualquier síntoma digestivo debería tomar probióticos”, explica la Dra. Clotilde Vázquez, jefa del Departamento de Nutrición y Endocrinología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. “Diría que todo el mundo tendría que tomarlos porque, a partir de cierta edad y debido al envejecimiento, la microbiota se va empobreciendo. Es más, tenemos que concebirlos como algo que ya no aportamos con nuestra alimentación de base, incluso aunque comamos muchos vegetales y frutas”, añade la especialista.

El consumo de probióticos y prebióticos surge como una solución para hacer frente a una microbiota dañada

Ante el riesgo o sospecha de disbiosis, el Dr. Julián Álvarez, médico especialista en medicina deportiva, nutricionista y miembro del Consejo Asesor Nutricional de Herbalife Nutrition, considera necesario su consumo. “La gran ventaja es que no presenta efectos secundarios. En ese sentido, no corremos ningún riesgo y seguramente mejoremos. A lo mejor no de la manera más eficiente, porque todavía no sabemos qué cepas pueden ser las más apropiadas para cada situación, pero vamos a mejorar”, subraya.

Dr. Julián Álvarez

Para conseguir esa eficiencia a la que hace referencia el Dr. Álvarez, resulta necesario un mayor esfuerzo investigador. Así, la Dra. Vázquez destaca que “en cinco años se ha multiplicado el conocimiento sobre uso de probióticos, pero no solo dentro de la especialidad de digestivo, sino también en otras como ginecología, pediatría o endocrino”. No obstante, la experta admite una “carencia de publicaciones, de ciencia aplicada y ensayos clínicos”. Estos factores provocan que los médicos “puedan sentirse extraños recetando probióticos porque no tienen una literatura que lo respalde suficientemente como sí lo tenemos para otros elementos terapéuticos”, expresa.

Dra. Vázquez: “Cualquier persona que esté tomando antibióticos o determinados fármacos y presente diarrea o cualquier síntoma digestivo debería tomar probióticos”

A estas circunstancias se le suma el hecho de que los probióticos se integran en los llamados complementos alimenticios, añade el Dr. Álvarez. Sin embargo, la evidencia científica es suficiente para “normalizar su uso en el ámbito de atención primaria”, destaca el especialista. Otro factor podría ser la falta de presencia de las big pharma en el desarrollo de este tipo de productos. “Nos quedamos más con un simple yogur en vez de un probiótico de verdad con una elaboración mucho más seria”, explica.

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Dra. Clotilde Vázquez

La ciencia empieza a estudiar la conexión entre el sistema nervioso central y el aparato digestivo. “Existe una conexión de ese eje que ahora se denomina intestino-cerebro. Se trata de un eje muy potente y resulta que en el sistema digestivo tenemos tantas o más neuronas que en la médula espinal”, advierte el Dr. Álvarez.

Existe al respecto un posicionamiento de diferentes sociedades científicas que analiza la relación de la microbiota, no solo con las enfermedades digestivas, sino también con la enfermedad mental. “Muchos de nuestros microorganismos producen metabolitos que son precursores de neurotransmisores. Por ejemplo, el ácido gamma-aminobutírico (GABA) o la serotonina, que influyen importantemente en todos los procesos cerebrales de cognición y de estado de ánimo”, destaca la Dra. Vázquez.

Dr. Álvarez: “La gran ventaja es que no presenta efectos secundarios. En ese sentido, no corremos ningún riesgo y seguramente mejoremos”

La relación entre microbiota y obesidad es otro de los campos que también ocupa a médicos y científicos hoy en día. “Vemos personas que acuden a la consulta por sobrepeso y supuestas intolerancias a la fructosa, digestiones pesadas y una calidad de vida deteriorada en relación con una mala alimentación. Estos pacientes suelen presentar una alteración y una enfermedad enorme de la microbiota intestinal y, en muchos casos, esas carencias se corrigen con una aplicación de los probióticos”, señala la Dra. Vázquez.

El Dr. Álvarez lamenta que un porcentaje importante de la población presente en la actualidad “una microbiota alterada”. En este sentido, considera que el probiótico podría resultar útil para la prevención de problemas. “Todavía no sabemos completamente qué debe ser una microbiota sana, pero sí podemos discernir cuando nos encontramos ante una microbiota relativamente insana. Además, sabemos que determinadas cepas de microorganismos nos pueden ayudar a restituir, por lo menos, la base del césped de ese jardín”, afirma el miembro del Consejo Asesor Nutricional de Herbalife Nutrition

En los últimos días, se ha producido precisamente una polémica dentro del Gobierno a raíz de unas declaraciones del ministro de Consumo, Alberto Garzón, sobre el consumo de carne. “Yo hubiera enunciado esto al revés. Hay que consumir muchos más vegetales, muchos más productos que provienen de la tierra porque son prebióticos y es la mejor forma de prevenir los trastornos de la microbiota intestinal”, destaca la Dra. Vázquez, que insiste en que los prebióticos presentes en cereales, legumbres, frutas, verduras y frutos secos son claves para mantener una microbiota sana.

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