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Juan Lerma: “Se podrán desarrollar terapias basadas en la interrelación entre los sentidos y mecanismos plásticos del cerebro para modificarlo”

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Foto: Gema de Asunción. CSIC Comunicación

..Gema Maldonado.
Promete «dejarse la piel» al frente del nuevo Centro Internacional de Neurociencia Cajal (CINC) que está poniendo en marcha el Centros Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) con vocación de convertirse en referencia en todo el mundo en el conocimiento del cerebro. El neurocientífico Juan Lerma dirigirá el CINC y tiene muy claro que para lograr un centro de primer nivel necesita fondos y menos burocracia, para lo que espera tener «una gobernanza un tanto particular».

Pero también investigadores excelentes. Ya hay grupos y científicos de distintos países interesados en venir a este centro, que se ubica en el Campus Científico de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), en lo que allá por 2008 iba a ser un instituto de medicina molecular, cuyo proyecto se llevo por delante la crisis económica. Ahora, estas instalaciones vuelven a florecer con un centro que quiere abrir sus puertas a los investigadores clínicos, que hagan que la investigación básica «se contamine del día a día de la realidad de la clínica».

La neurobiología del desarrollo, la plasticidad sináptica y la comunicación neuronal, el neuroenvejecimiento o la neurociencia traslacional moverán la actividad investigadora de este centro, cuyo principal reto es conocer mejor el cerebro. Ahí es nada, el órgano más complejo, con sus 80.000 millones de neuronas que interactúan entre ellas generando principios «que no se pueden predecir». Dice este doctor en Ciencias y profesor del CSIC en el Instituto de Neurociencias de Alicante, centro que ha dirigido más de ocho años, que solo estudiando el cerebro «como un todo dentro de un cuerpo» se pueden saber las causas de enfermedades como el Alzheimer. Y entonces, «se podrán prevenir, retrasar e incluso curar».

«Para ser un centro de referencia mundial necesitamos los mejores investigadores, tener el mejor equipamiento científico-técnico y estructuras administrativas que faciliten el trabajo»

¿Cómo piensa llevar al CINC a ser un centro de referencia global en neurociencia?
Para que sea un centro de referencia mundial hay que actuar en tres vertientes. La primera es reclutar a los mejores investigadores posibles. En ese sentido hemos hecho una llamada para expresiones de interés de investigadores de grupos que están más o menos establecidos tanto en centros españoles como en el extranjero. Pero estamos teniendo respuestas también de investigadores jóvenes que están iniciando sus pasos como independientes. Este interés nos servirá para continuar con la política de reclutamiento de grupos excelentes en el futuro.

En segundo lugar, contar con servicios científicos-técnicos de primer nivel. Tener el mejor equipamiento que permita hacer los experimentos y estudios que se podrían hacer en Estados Unidos, en Alemania o en cualquier otro país. El tercer eje de actuación se centra en tener unas estructuras administrativas que faciliten el trabajo: a la hora de contratar, de recabar fondos, de proteger el conocimiento y facilitar la trasferencia. Todo este engranaje, al que en este país no se le da suficiente importancia, es absolutamente necesario para lograr investigación de calidad, que sea relevante y que llegue a la sociedad y a las empresas.

Creo que tenemos las herramientas para llevar a cabo estas actuaciones. Eso confeccionará un centro de primer nivel con grupos nacionales e internacionales que deben crear un clima totalmente propicio para generar investigación de gran calidad. Además queremos que vengan investigadores aun cuando no pertenezcan a la plantilla del CINC, a desarrollar su trabajo temporalmente.

«Queremos que vengan médicos que tengan preguntas que desarrollar en un ambiente más básico. Creo que esto puede cambiar el paradigma de la investigación clínica y la más fundamental»

Esto es particularmente relevante para médicos que están en un hospital y tengan ganas de investigar o estén desarrollando una investigación clínica y tengan preguntas que haya que desarrollar en un ambiente más básico, utilizando animales o tecnologías. Creo que esto puede cambiar el paradigma de la investigación clínica y la más fundamental. Se facilita a los investigadores clínicos el acceso a mecanismos y formas de pensar y, por otro lado, tener investigadores clínicos en el centro igual nos contamina de la realidad del día a día de la clínica.

Habitualmente los investigadores españoles citan dos grandes problemas en el sistema de investigación español: la burocracia y la infrafinanciación.  ¿Tiene miedo de que esto lastre el objetivo de ser referente mundial?
El proyecto está apoyado por el CSIC, que está haciendo un gran esfuerzo para poner el centro en marcha con dinero de su propio presupuesto, de Fondos Feder y de los Fondos de Recuperación y Resiliencia. Los fondos que se invierten en un proyecto científico son de las mejores inversiones que se pueden hacer porque son de futuro y para un cambio de modelo.

Ahora hay que darles continuidad para seguir con el nivel que queremos implantar, a través de fondos que consiguen los investigadores presentando sus proyectos a fundaciones, empresas, ministerios y programas europeos. Es muy importante tener investigadores que consigan fondos de forma abundante y no raquítica. En España, desgraciadamente, el Plan Nacional, que es la fuente principal de sustento de los distintos grupos, ha disminuido significativamente. Parece que este año va a aumentar gracias a los Fondos de Recuperación y esperemos que este incremento se mantenga en el tiempo.

«La burocracia y el exceso de fiscalización asfixian y desaniman a cualquiera. Es una desesperación tener dinero conseguido y no poder gastarlo»

Pero no sé si la escasez de fondos es el principal problema de la ciencia española. La burocracia y el exceso de fiscalización asfixian y desaniman a cualquiera. Es una desesperación tener dinero conseguido de proyectos del Ministerio y no poder gastarlo de una forma ágil y hacer lo que uno necesita realmente. Los científicos estamos luchando con eso desde hace años.

En los últimos dos o tres años se han logrado mejoras, pero no se han eliminado esos controles férreos que, probablemente, están puestos para evitar fraudes y corrupción. Pero yo no he conocido ningún caso de corrupción entre los científicos. Al contrario, ponemos dinero de nuestro bolsillo para evitar las restricciones que nos imponen y que no son lógicas.

«No he conocido ningún caso de corrupción entre los científicos. Al contrario, ponemos dinero de nuestro bolsillo para evitar las restricciones que nos imponen»

¿Y cómo van a superar este obstáculo?
Queremos tener una gobernanza un tanto particular. En España hay centros que, aunque no se libran de la burocracia, tienen una gobernanza un poco más liberal de la que puede tener la universidad o el CSIC. Nosotros queremos pertenecer a ese grupo en el que seamos un poco más dueños del presupuesto y podamos decidir con mayor libertad si hacemos una cosa u otra.

¿Qué áreas de estudio quieren trabajar?
Se han delimitado cinco ejes fundamentales de investigación que engloba la neurociencia entera. Pero queremos delimitar los programas científicos más particulares de acuerdo a los investigadores que vaya a venir. Queremos conocer a las personas y en base a ellas, y con la ayuda de un Comité Científico Internacional muy importante, diseñar los programas que mejor pueden funcionar y que son más competitivos en el panorama científico internacional.

Las áreas en las que creemos que hay preguntas muy importantes por contestar tienen que ver con la neurobiología del desarrollo, la plasticidad sináptica y la comunicación neuronal, el neuroenvejecimiento y la neurobiología computacional y de sistemas, que nos puede ayudar a generar modelos de funcionamiento de sistemas celulares que nos permitan entender cómo funcionan.

«Creemos que podemos llegar a diseñar fármacos que puedan ser de utilidad pública»

Finalmente, el eje de neurociencia traslacional, con el que queremos sacar partido del entorno en el que vamos a estar, que es la Universidad de Alcalá de Henares, donde hay grupos muy potentes de química orgánica. El CSIC piensa instalar en ese entorno un centro de química orgánica y un centro de química médica. Creemos que colaborando con esos centros podemos llegar a diseñar fármacos que puedan ser de utilidad pública o herramientas y prototipos que puedan hacer investigación más competitiva. Si logramos hacer todo esto nos vamos a mantener en la vanguardia de la investigación mundial.

¿Por qué sabemos tan poco del cerebro?
Porque es un sistema muy complicado y está oculto en una caja. Para estudiarlo tienes que abrir la caja y esto, si uno va al cerebro humano, es problemático. Necesitas de herramientas y tecnologías que permitan ver la actividad del cerebro sin necesidad de abrir la caja. Afortunadamente están disponibles técnicas de imagen poco invasivas para ver esa actividad. Pero todavía son poco resolutivas en tiempo y espacio.

«Sabemos tan poco del cerebro porque es un sistema muy complicado y está oculto en una caja. Para estudiarlo tienes que abrir la caja y esto, si uno va al cerebro humano, es problemático»

Además, necesitamos de la investigación animal para poder desarrollar modelos animales donde estudiar terapias, principios fundamentales y realmente determinar cuáles son causas de las enfermedades o de los cambios en comportamientos. Sería muy iluso creer poder entender cómo es el pensamiento o la conciencia estudiando líneas celulares cultivadas en una placa Petri. Esto es imposible.

El problema del cerebro es que hay que estudiarlo como un todo y metido en un cuerpo. Porque el cerebro modifica el cuerpo y lo hace moverse. Hay investigadores que piensan que el cuerpo es simplemente un artilugio con el que el cerebro se mueve de un lugar a otro. Pero también es verdad que el cerebro se influencia del propio cuerpo, de las sensaciones, del entorno. Ahora se está poniendo de manifiesto que la microbiota del intestino también afecta de alguna manera al funcionamiento celular. Y esto abre puertas a líneas de investigación enormemente importantes.

«Sería muy iluso creer poder entender cómo es el pensamiento o la conciencia estudiando líneas celulares cultivadas en una placa Petri»

¿Por qué está costando tanto desarrollar tratamientos para demencias con el Alzheimer?
El CINC surge del convencimiento de que tenemos que entender el cerebro, principios fundamentales que todavía nos son ajenos, para poder llegar a entender enfermedades y poder evitarlas. En este sentido el conocimiento del cerebro todavía está muy por detrás del conocimiento de otros órganos. Hay que estudiarlo en su conjunto y esto significa tener herramientas para hacerlo, pero son todavía limitadas. Hay muchas que se están desarrollando y algunas que se desarrollarán, en las que queremos ser muy activos.

El cerebro es muy complejo porque tiene una diversidad de neuronas muy amplia, son 80.000 millones de neuronas, y que al interactuar entre ellas generan lo que se llaman propiedades emergentes que no se pueden predecir. En un equipo de fútbol el hecho de que jueguen 11, que haya un portero y un delantero y un mediocampista, genera propiedades en ese equipo que no son predecibles si estudias al portero solo, tiene que verlos a todos funcionar. Es de la asociación con otros elementos surgen los equipos.

¿Cuáles son los grandes desafíos de la investigación en neurociencia?
La comprensión del cerebro en su conjunto es el reto principal. Yo estoy convencido de que dilucidando propiedades generales de funcionamiento cerebral de una manera más global podremos llegar a entender cómo se generan las enfermedades. Y si lo sabemos, podremos actuar sobre ellas: prevenirlas, retrasarlas e incluso curarlas. Y este es el gran reto de la medicina, de la investigación en neurociencia y la biología en general.

«Dilucidando propiedades generales de funcionamiento del cerebro de una manera más global podremos llegar a entender cómo se generan las enfermedades y actuar sobre ellas: prevenirlas, retrasarlas e incluso curarlas»

Es verdad que hay enfermedades como la depresión o la ansiedad que con algunos fármacos se llevan bien o se curan. Hay otras que son resistentes. La propia epilepsia en algunos casos lo es y no hay más remedio que la cirugía, que es quitar un trozo de cerebro para evitar la enfermedad. Esto es una barbaridad. Hay que conocer más propiedades de la plasticidad cerebral, de la plasticidad sináptica y estructural, para poder emplearla y modificar funciones dentro del cerebro sin necesidad de entrar en él.

La comunicación con el cerebro se lleva a cabo a través de los sentidos, de manera que probablemente se podrán desarrollar en un futuro terapias basadas en el conocimiento de cerebro y la interrelación entre los sentidos y los mecanismos plásticos para poder modificar el cerebro sin necesidad de abrirlo y de tocarlo. De hecho, nos lo están modificando continuamente con la propaganda y las noticias. Así que esto es posible.

¿Cuándo espera poder llevar a la realidad todas las ideas de investigación?
Tenemos la esperanza de que el centro empiece a funcionar en junio del próximo año. Se están construyendo ya los muebles, adquiriendo el equipamiento y estamos con la llamada de expresiones de interés de investigadores que quieran incorporarse. Teniendo en cuenta el tamaño del edificio y la estructura que queremos darle, creo que podrán trabajar en torno a 650 personas. Pueden ser aproximadamente 50 grupos de investigación.

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