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Disruptores endocrinos y contaminantes: detectan un metabolito del insecticida DDT en el 99,7% de madres y niños de un estudio

Ponentes en la presentación congreso de la Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica, en el que se ha puesto el foco en los efectos de disruptores endocrinos y contaminantes en la salud de madres y niños

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Un estudio sobre 485 madres y sus niños residentes en Asturias ha evaluado la exposición a metales pesados y contaminantes orgánicos persistes (COP) en el periodo prenatal y postnatal. El resultado muestra que todos los recién nacidos presentaban niveles detectables de contaminantes organoclorados. Las investigadoras del estudio destacan que el metabolito principal del insecticida DDT, el 4,4’- DDE, el compuesto que presetaba concentraciones más altas y lo han detectado en el 99,7% de la población estudiada.

Todos los recién nacidos del estudio realizado en Asturias presentaban niveles detectables de contaminantes organoclorados

Fue un insecticida considerado milagroso en los años 40 y le valió un premio Nobel a su creador, pero desde hace tres décadas está prohibido en España y en otros muchos países por ser un veneno para el medio ambiente y un disruptor endocrino que afecta a la salud humana. El insecticida DDT está considerado un contaminante orgánico persistente cuyos efectos en el organismo son acumulativos. Los COP agrupan a pesticidas químicos, plásticos, productos químicos industriales y algunos metales, entre otros compuestos.

Otros COP hallados en las madres y niños estudiados corresponden a la familia de los ambientales bifenilos policrorinados (PCB). Estos se detectaron con menor frecuencia y abundancia. La Cohorte INMA Asturias, como se denomina el estudio, halló que la concentración de COP en niños y niñas a los cuatro años de edad se explica entre el 65% y el 93% por la concentración materna. Un aspecto que muestra la importancia de prevenir la contaminación durante el embarazo.

La concentración de contaminantes orgánicos persistentes en niños a los cuatro años se explica entre el 65% y el 93% por la concentración materna

Son datos expuestos en la edición 44 del Congreso Nacional de la Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica (SEEP), que se celebra hasta este viernes en Oviedo. La investigadora principal de la Cohorte INMA Asturias, la Dra. Adonina Tardón, expuso las principales conclusiones del estudio y señaló que evaluarán «su asociación con ganancia de peso materno, crecimiento fetal, peso al nacer, distancia anogenital, obesidad y perfil lipídico«.

Se ha visto que, durante el embarazo, los COP almacenados en el cuerpo de la madre a lo largo de su vida pueden ser movilizados y transferidos al feto causando efectos adversos sobre la salud infantil y adulta. «Características maternas y los cambios fisiológicos durante la gestación, como aumento de peso, podrían tener una influencia en la carga global de los COP en los recién nacidos», ha argumentado la Dra. Tardón.

Durante el embarazo, los contaminantes almacenados en el cuerpo de la madre pueden transferirse al feto causando efectos adversos sobre la salud infantil y adulta

La contaminación y los disruptores endocrinos han sido uno de los temas tratados en el congreso SEEP 2022, «poniendo el foco en la relación entre la salud y el medio que nos rodea, y el incremento de enfermedades en ambientes no saludables; lo cual confirma la influencia del código postal«, ha explicado la Dra. Isolina Riaño, endocrina pediatra del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) y presidenta del comité organizador del congreso.

Las condiciones de cada zona (sanitarias, industriales, económicas, sociales, etc.) y las circunstancias en las que viven las personas, tienen una gran influencia en la manera en la que el medio ambiente afecta a la población. En Europa se estima que 1,4 millones de muertes al año se deben a causas relacionadas con el medio ambiente. Una cifra que aumenta a los 12,6 millones de muertes en todo el planeta. Además, según la OMS, el 24% de la carga mundial de morbilidad y el 23% de la mortalidad son atribuibles a factores medioambientales.

Dra. Riaño: «El incremento de enfermedades en ambientes no saludables confirma la influencia del código postal»

La lista de los disruptores endocrinos es inmensa. Además, se encuentran en productos de alimentación, de aseo y hasta en juguetes. «Es muy difícil no exponerse a algún tipo de disruptor endocrino, pero hay ciertas precauciones que podemos tomar para exponernos lo menos posible, sobre todo las mujeres embarazadas y los niños recién nacidos», señala la SEEP, que ofrece una serie de pautas para reducir esa exposición.

Habla de evitar la comida procesada y ultraprocesada, los envoltorios y botellas de plástico y las latas. Recomienda optar por cosméticos naturales o libres de parabenos, evitar los ambientadores artificiales, especialmente en espray. Priorizar muebles y juguetes de madera y reducir el uso de plásticos, especialmente al calentar o guardar la comida.

«Hay ciertas precauciones que podemos tomar para exponernos lo menos posible, sobre todo las mujeres embarazadas y los niños recién nacidos»

También recomiendan elegir alimentos frescos y frutas y verduras sin pesticidas, además de lavarlas bien. Dejar los zapatos a la entrada para evitar introducir contaminantes en la suela, limpiar con frecuencia el polvo con un paño húmedo y pasar la aspiradora, utilizar filtros de partículas de aire que tengan alta eficiencia y evitar productos de limpieza agresivos, optando por los que no contienen obesógenos. También recomiendan quitar las alfombras de plástico en el hogar o en el trabajo.

En el Congreso se han dado a conocer las novedades en el desarrollo puberal y la función gonadal en pacientes con diabetes tipo 1 y los efectos del sobrepeso en algunos trastornos de la función ovárica en la DM1. También se han tratado avances en la obesidad infantil, una de las consultas más frecuentes en endocrinología pediátrica. Además, el congreso ha abordado la patología suprarrenal y las alteraciones del metabolismo calciofosfóro, así como la utilidad de la genética en la endocrinología pediátrica.

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