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Irantzu Muerza: «Hasta el 70% de los pacientes pueden estar utilizando mal sus inhaladores por la ausencia de instrucciones adecuadas»

Irantzu-Muerza
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..Redacción.
Anuario iSanidad 2021.
El asma es una enfermedad inflamatoria de las vías aéreas que desencadena obstrucción bronquial y se manifiesta por dificultad al respirar, sensación de falta de aire, sibilancias y tos. Esta enfermedad afecta a aproximadamente dos millones y medio de pacientes en España en sus diferentes formas y niveles de afectación. Para Irantzu Muerza, presidenta de la Asociación de Apoyo a Personas Afectadas por el Asma de Bizkaia (Asmabi), es esencial mejorar las tasas de control de la enfermedad, ya que más de la mitad de los pacientes no tiene su enfermedad controlada. Además, destaca la gran preocupación de los pacientes ante la posible restricción de los inhaladores dosificadores presurizados (pMDI), que supondría una limitación para el tratamiento de muchas personas que no toleran bien los inhaladores de polvo seco.

¿En qué situación clínica se encuentran actualmente los pacientes que sufren asma?
El asma afecta en España a alrededor de dos millones y medio de personas, contando con una prevalencia del 5% en adultos y hasta del 10% en niños. Es reseñable que más de la mitad de los pacientes con asma no tiene su enfermedad controlada. Un porcentaje de pacientes desarrolla asma de más gravedad, con gran impacto en su calidad de vida, y síntomas que afectan a las actividades diarias, al sueño, requerimientos elevados de medicación y frecuentes crisis, que a veces precisan atención hospitalaria y tratamiento con corticoides.

El asma afecta en España a alrededor de dos millones y medio de personas, contando con una prevalencia del 5% en adultos y hasta del 10% en niños

Es una enfermedad multifactorial, que no se puede prevenir, y en la que participan muchos elementos, tanto relacionados con la persona (genética, comorbilidades), como con el entorno (exposición ambiental a irritantes, contaminantes o alérgenos). Existen distintos niveles de afectación de la enfermedad y distintas formas de asma, dependiendo de la edad de comienzo, la asociación con otros procesos, el tipo de proceso inflamatorio subyacente y comorbilidades, entre otros aspectos. Generalmente, los pacientes disponen de un tratamiento para las crisis puntuales, lo que se denomina tratamiento «de rescate» y un tratamiento de mantenimiento, que es el que se debe utilizar de forma regular todos los días para controlar la enfermedad, aunque el paciente se encuentre totalmente asintomático.

¿Los pacientes de asma estáis preocupados ante la posibilidad de que se restrinja el uso de los inhaladores dosificadores presurizados (pMDI)?
Muy preocupados, ya que todos los pacientes nos veríamos afectados por esa posible restricción y, desde nuestra perspectiva, es importante tener en cuenta que la elección entre inhaladores presurizados y de polvo seco no es una simple ecuación de edad y capacidad inhalatoria. La clave de la elección está en el criterio clínico, pero también en otros muchos factores como la fase de la enfermedad, el estado emocional del paciente, su capacidad para manejar bien los dispositivos de inhalación, su movilidad o, incluso, su confianza en los tratamientos.

Hasta el 70% de los pacientes españoles pueden estar utilizando mal sus inhaladores, y que el principal factor asociado es la ausencia de una instrucción adecuada

Para nosotros lo más importante es que se piense en el paciente y en sus necesidades de un modo individual, sin restricciones terapéuticas. Restringir el uso de los presurizados supondría dejar de tener ese salvavidas que nos libra muchas veces de ingresos hospitalarios y poner en juego la vida de los pacientes que no toleramos los inhaladores en polvo seco. En pocas palabras, supondría incluso un mayor riesgo de que una crisis asmática acabe con nuestra vida.

¿Existe alternativas terapéuticas a los pMDI para los pacientes asmáticos?
Actualmente la única alternativa son los inhaladores de polvo seco y, como he comentado anteriormente, hay pacientes que por diversos motivos no los toleran porque son incapaces de hacer llegar el fármaco a los pulmones a causa de su baja capacidad inhalatoria. La sustitución de los inhaladores con gases fluorados por otros con propelentes menos contaminantes y seguros para la salud es la única opción, y esto debe llegar a través del respaldo incondicional a la investigación y del compromiso de la industria farmacéutica para hacer posible el cambio en el menor tiempo posible.

Este debate, en cierto modo, está llevando a hacer que el paciente se sienta culpable por tener que utilizar un determinado tipo de inhalador, cuando las emisiones de gases fluorados achacables a los productos farmacéuticos son del 0,1%. La solución no puede estar en la restricción sino en la innovación y el desarrollo de nuevos propelentes que, en un plazo de tiempo razonable, reduzcan progresivamente la huella de carbono de los pMDI, cosa que, hasta donde sabemos, es algo ya muy cercano en el tiempo.

Tener controlada el asma con el inhalador que convenga es infinitamente menos contaminante que acudir una y otra vez a urgencias o pasar varios días ingresado

¿Cuál es la situación concreta de la población infantil con asma?
El asma es una patología con una altísima incidencia también en edad pediátrica. Se estima que un 10% de los niños están afectados y son cifras además en aumento, según los últimos datos conocidos, por la contaminación del aire, entre otros factores. Los inhaladores de polvo seco no están indicados para niños de hasta 5 años porque requieren que el paciente inspire voluntariamente de forma enérgica, cosa que, según la edad, no son siempre capaces de hacer. Pero es que fuera ya de la edad del niño o su capacidad inhalatoria, en muchos casos, sencillamente, no toleran los inhaladores de polvo seco. Para ellos es fundamental poder contar con los presurizados.

¿Qué papel ocupan los pMDI para evitar los ataques de asma?
Los inhaladores pMDI son medicaciones indicadas para ayudar a evitar o reducir las crisis de asma y como tratamiento de rescate. Resultan fundamentales para ayudar a superar las situaciones de crisis, que se pueden producir, no lo olvidemos, en cualquier momento y estadio de la enfermedad. En el fondo, este debate trata de si primamos o no la salud de las personas sobre otros criterios posibles, aunque sean medioambientales. Todos estamos de acuerdo en que hay que atajar rápidamente las emisiones. Pero aquí no hablamos de no usar el aire acondicionado o de elegir el transporte público frente al individual.

Según Irantzu Muerza, la seguridad, la eficacia y el acuerdo con el paciente son los tres pilares fundamentales sobre los que se debe apoyar cualquier prescripción médica

En este caso, se trata de aceptar la pequeña capacidad contaminante de determinado tipo de dispositivos mientras no existan otros más amigables con el medio ambiente, teniendo en cuenta que hasta la UE decidió excluir los gases fluorados de sus objetivos de reducción de emisión de gases con efecto invernadero por pertenecer al ámbito clínico. Para nosotros es difícil entender por qué este énfasis en incidir en los gases fluorados de uso farmacéutico (que solo son el 0,1% de las emisiones de gases fluorados), cuando todo apunta a que muy pronto dispondremos de gases propelentes de nueva generación que ya solucionarían el problema.

El exceso de presión sobre el uso de los presurizados podría además tener otro efecto indeseado: que sea el propio paciente el que, por temor a contaminar, decida no seguir las indicaciones de sus médicos y reducir el uso de sus inhaladores, incluso en situación de crisis. Esto incrementaría sus visitas e ingresos en los servicios hospitalarios de urgencias, actos con una huella de carbono infinitamente superior al de una dosis de un inhalador pMDI. Tener controlada el asma utilizando el inhalador que convenga en cada caso es infinitamente menos contaminante que acudir una y otra vez a urgencias o pasar varios días ingresado.

Irantzu Muerza: «Es imprescindible dotar de recursos a la sanidad pública, para incrementar el tiempo medio de dedicación a los pacientes respiratorios»

¿Cuál es el papel de la formación del paciente y del profesional para la selección correcta del tratamiento respiratorio?
La seguridad, la eficacia y el acuerdo con el paciente son los tres pilares fundamentales sobre los que se debe apoyar cualquier prescripción médica. En lo que respecta en concreto a los inhaladores, en la elección del tipo de dispositivo resulta fundamental tener en cuenta no solo las opciones terapéuticas disponibles, sino también la historia, las preferencias, las habilidades y las capacidades del paciente. Siempre decimos que no hay dispositivos buenos o malos, y que ningún inhalador es en sí mismo mejor o peor que otro, porque lo que puede funcionar muy bien en algunos casos puede ser completamente ineficaz en otros.

También creemos que es imprescindible dotar de recursos a la sanidad pública, para incrementar el tiempo medio de dedicación a los pacientes respiratorios por parte del conjunto de los profesionales sanitarios, garantizándose que disponen del tiempo necesario para la formación y revisión de las técnicas de inhalación. Hay estudios que indican que hasta el 70% de los pacientes españoles pueden estar utilizando mal sus inhaladores, y que el principal factor asociado es la ausencia de una instrucción adecuada. Nuestra obligación es la de defender que los pacientes obtengan de sus médicos el mejor tratamiento posible y más fácil de utilizar, para garantizar su salud e incrementar las posibilidades de que lo usen correctamente.

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