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Dr. Rafael Ortí (Sempspgs): «Tenemos que empezar a hacer una medicina preventiva más personalizada»

Viruela-mono-transmisión

..Juan Pablo Ramírez.
La Agencia Europea del Medicamento comienza a plantear un segundo refuerzo en un contexto marcado por la séptima ola de Covid. El presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Santitaria (Sempspgs), el Dr. Rafael Ortí, defiende una medicina preventiva más personalizada. «Asumimos que al inicio de la pandemia había que vacunar a todo el mundo. Una vez alcanzado ese nivel y vistas la quinta, la sexta, la séptima ola y todas las que vengan, tenemos que empezar a hacer una medicina preventiva más personalizada», relata.

El Dr. Ortí analiza también la llegada de nuevas vacunas contra la viruela o la actualización del calendario vacunal del adulto. «El calendario pediátrico es mucho más adulto que el calendario de inmunización de los adultos que está todavía en infancia, valga la redundancia», señala.

La EMA recomienda vacunar ya con la cuarta dosis contra el Covid a mayores de 60 años y plantea una quinta en otoño, ¿qué le parece?
Las variantes BA4 y BA5 escapan a la inmunidad. Vacunar, por tanto, de una cuarta dosis a personas con tres dosis tiene muy poco sentido. Solamente puede estimular el sistema inmune para en las personas con comorbilidades y grandes problemas de salud que sean vulnerables. La gente joven da igual que tengan dos, que tres, que cuatro. Tengo que conocer los detalles.

«Vacunar, por tanto, de una cuarta dosis a personas con tres dosis tiene muy poco sentido»

Pfizer y Moderna están preparando las nuevas vacunas contra Ómicron…
Una nueva vacuna con un rediseño de los antígenos, por supuesto, va a tener sentido, como hacemos con otras vacunas, la gripe todos los años. Es lo necesario ahora, pero ha llegado tarde. Deberíamos contar ya con esa vacuna para Ómicron en estos momentos, pero no la podremos utilizar hasta septiembre u octubre pensando en la etapa de vacunación de la gripe y el Covid. Llegamos tarde.

Un refuerzo en gente vulnerable y mayor sí que puede tener sentido para activar un poco la inmunidad, pero como una medida global que vaya a tener un gran impacto yo no lo acabo de ver. Durante una pandemia se entienden estas medidas pero llega un momento en el que las cosas se tienen que hacer de otra forma. Reclamamos una medicina preventiva más humanizada, más dirigida a las personas, que tengan en cuenta su situación concreta, que se haga con diagnóstico inmunológico antes de empezar a dar tratamientos, vacunas o anticuerpos monoclonales.

¿Convendría un cambio de estrategia?
Siempre lo hemos dicho. Asumimos que al inicio de la pandemia había que vacunar a todo el mundo. Una vez alcanzado ese nivel y vistas la quinta, la sexta, la séptima ola y todas las que vengan, tenemos que empezar a hacer una medicina preventiva más personalizada. Los servicios de medicina preventiva de los hospitales españoles tenemos gran experiencia en vacunar a personas de grupos de riesgo desde hace más de 20 años.

«Solamente puede estimular el sistema inmune para en las personas con comorbilidades y grandes problemas de salud que sean vulnerables»

Ya han pasado tres años de pandemia y seguimos igual. Tenemos que empezar a potenciar el enfoque de medicina preventiva de la salud, pensar en evitar enfermedades, en promover la vida sana, la salud y no recurrir siempre a medidas fáciles. No podemos administrar cada vez que hay un problema otra vacuna y plantear que la culpa es de la población que no se vacuna con la tercera o con la cuarta dosis. No, la culpa de esta nueva pandemia ha sido un cambio de estrategia en la que nos hemos vuelto al siglo pasado. Hemos abordado el problema del coronavirus como si fuese el problema de la gripe, pensando que no es necesario aplicar medidas de aislamiento, como los estudios de contacto, como utilizar una mascarilla…

Cuando acababa la sexta ola, los gobiernos tenían ganas de decir habíamos vencido al virus, que ya había acabado. Se han centrado en eliminar los aislamientos y las mascarillas en lugar de plantear cómo abordar esta nueva enfermedad en nuestra vida. ¿Volvemos al siglo pasado y vamos todos a trabajar con gripe? Las infecciones no solamente matan o llevan a la uci y al hospital, sino que alteran la vida social de todo un país. Afectan a las empresas, destruyen los entramados sociales en momentos como el actual y son problemas de salud pública. ¿Por qué no innovamos e introducimos nuevas medidas preventivas y hacemos que la gente vea como normal usar la mascarilla cuando tenga una gripe o el Covid como hacen Sudeste asiático? Así estamos protegiendo a los que están alrededor nuestro.

«Asumimos que al inicio de la pandemia había que vacunar a todo el mundo. Una vez alcanzado ese nivel y vistas la quinta, la sexta, la séptima ola y todas las que vengan, tenemos que empezar a hacer una medicina preventiva más personalizada»

Comentaba la necesidad de apostar por la salud pública. Hace poco hemos conocido la estrategia de salud pública 2022. ¿Es un buen punto de partida?
Estuvimos revisando en nuestra sociedad la estrategia de salud pública. Era un borrador bastante preliminar, pero es una gran oportunidad para cambiar las cosas y no centrarnos en la enfermedad. El mensaje que ha llegado a la población es que podemos seguir sin tomar medidas mientras no se llenen los hospitales y las UCI. Es un mensaje terrorífico.

En cuanto a la estrategia, hay que apostar por medidas sencillas, como educar a los niños y a toda la población para que disfruten de la vida evitando la enfermedad. Traslademos esto al subconsciente de la sociedad y habremos conseguido un gran éxito. Pongamos la visión de la medicina preventiva y la promoción de salud como principales prioridades sanitarias en lugar de gastar un dinero innecesario en enfermdades prevenibles. Es un cambio radical, que va a llegar al menos en tres generaciones.

En estos momentos, la estrategia de salud pública tiene por definir grandes retos. ¿Qué recursos va a tener? Porque si se monta un sistema sin recursos no va a servir de nada. ¿Qué gobernanza va a tener? ¿Los políticos? ¿El Interterritorial con sus directores de salud pública? ¿O vamos a buscar otras fórmulas para hacer una vigilancia actualizada y moderna que nos permita detectar problemas nada más ingresar tres pacientes con una clínica parecida a la viruela del mono en tres hospitales diferentes de España? Se puede plantear un sistema conectado incluso con ¡inteligencia artificial para detectar esas alertas rápidamente y superar un sistema de declaración manual y obsoleto.

En cuanto a la estrategia, hay que apostar por medidas sencillas, como educar a los niños y a toda la población para que disfruten de la vida evitando la enfermedad

Es necesario un sistema estatal de salud pública independiente. No nos vale que esté controlado por el Gobierno. Los informes tienen que llegar de manera independiente. Hace mes y medio nos han quitado al 30% de los recursos humanos. De los contratos Covid en la Comunidad Valenciana se han eliminado de golpe 6.600 plazas y viene el verano.

Hablaba de recursos, ¿qué inversión requiere la salud pública?
Si la mayoría de los determinantes de la salud y de la enfermedad son los sociales y los relacionados con la salud pública. Principalmente hablamos de un 70%. Solamente un 5% de los condicionantes de la salud tiene que ver con el sistema sanitario. ¿Por qué están invertidas las proporciones? A 20 o 30 años vista, tendrían que igualarse como mínimo las proporciones y dedicar un 25% asistencia sanitaria seguro, otro 25% a atención primaria, otro 25 % a salud pública y otro 25% a otras áreas que no pertnecen a la medicina y responden a un enfoque one health.

Es necesario un sistema estatal de salud pública independiente. No nos vale que esté controlado por el Gobierno

El 1% del gasto sanitario que se invierte en salud pública me parece un cifra muy irrisoria. El 5% a corto plazo es una buena meta, pero hay que aspirar a bastante más si queremos que los centros sean verdaderos centros de salud y la sanidad de nuestro país no ofrezca una atención reactiva a la enfermedad.

¿Están empezando a llegar vacunas contra la viruela? ¿Qué criterios deben seguirse para vacunar?
En 2019 teníamos a nivel militar sobretodo, una compra de vacunas para la viruela por temor al bioterrorismo. Esta compra se vio truncada por la aparición de la pandemia del Covid. ¿Por qué se empezó a trabajar también con estas vacunas en aquel momento? Porque llevamos 40 años en África, desde que se dejó de vacunar frente a la viruela, sin proteger a la población más joven. Con las cepas de viruela del mono, se estaba generando una bolsa de personas no vacunadas que pronto o tarde iba estallar.

«El 1% del gasto sanitario que se invierte en salud pública me parece un cifra muy irrisoria»

En la actualidad, tenemos pacientes que viajan por el mundo. Como ocurrió con el VIH, hay grupos que realizan prácticas de riesgo determinadas. Esto va a generar un problema que va a crecer. Aquí, es como lo que decía antes ¿La solución está en vacunar? Tenemos que cambiar las prácticas de riesgo. Por lo menos tenemos que informar y educar a la gente. No tiene sentido vacunar a todo el mundo con la transmisión que tiene, que es diferente al Covid, como sabemos. Otra cosa es que mutara y hubiera transmisión por aire como la viruela. Sería un verdadero desastre, pasaría otra vez lo mismo. Como no tenemos vacunas y como la gente no está educada se transmitiría. Se necesitan probablemente vacunas para las personas expuestas o personal sanitario. Entonces, para estas personas entiendo que los protocolos son adecuados..

Todas las Comunidades han puesto en marcha los programas de vacunación frente a herpes zóster en personas de riesgo. ¿El siguiente paso es la vacunación de los adultos sanos de 65 años, que ya han iniciado Madrid y Asturias?
Proponer un programa de vacunación frente un problema de salud que se detecta, que va a tener más riesgo a medida que aumenta la edad, es bastante idóneo y adecuado. Debe informarse, y debe de filtrarse sobre todo por el médico de atención primaria y también por los preventivistas del hospital y valorando la situación de cada persona para ofrecerle la vacuna correspondiente. No es nada diferente a lo que estamos haciendo con otras muchas vacunas neumococo, meningococo etc.

«Proponer un programa de vacunación frente un problema de salud que se detecta, que va a tener más riesgo a medida que aumenta la edad, es bastante idóneo y adecuado»

Otras comunidades también han anunciado que incluirán la vacunación frente a herpes zóster en el calendario de adultos en breve. ¿Qué opina de las diferencias entre comunidades autónomas, que tradicionalmente afectaban a la vacunación infantil, y ahora también afectan al calendario de los adultos?
Esto es un clásico de la medicina preventiva que venimos trabajando desde hace ya muchos años. La vacunación pediátrica es muy conocida por la población, pero ya hace muchos años, desde el siglo pasado, que tenemos un calendario de adultos. Pero ese calendario del adulto ha sido un poco conocido y no se ha valorado con detalle.

Todos sabían que había que vacunarse del tétanos, que hay que vacunarse en la infancia pero son necesarias hasta cinco dosis a lo largo de la vida y al menos una a los 65 años. Esa aplicación de los casos de adultos ha sido una de las reivindicaciones de los preventivistas desde hace años que ahora ya se están aplicando. Nos están llegando vacunas nuevas del neumococo, del papiloma, del herpes, hepatitis, el tétanos… Una larga lista de vacunas que ponemos habitualmente los servicios de preventiva a los pacientes de grupos de riesgo y los centros de atención primaria a la población general. Esa vacunación del adulto es tan necesaria siempre como la pediátrica, eso ha permitido evitar muchas enfermedades en la población. El calendario pediátrico es mucho más adulto que el calendario de inmunización de los adultos que está todavía en infancia, valga la redundancia.

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