Lupus eritematoso sistémico: más ateroesclerosis subclínica, eventos cardiovasculares en edades más tempranas y mayor mortalidad cardiovascular

Sesión científica "Ateroesclerosis y lupus eritematoso sistémico" en la Real Academia Nacional de Medicina del Dr. Juan Antonio Vargas, jefe de Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda

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..P.M.S.
«En los pacientes con lupus eritematoso sistémico (LES) hay más ateroesclerosis subclínica y eventos cardiovasculares en edades más tempranas, así como a una mayor mortalidad cardiovascular. Hay que intentar la detección precoz». Así lo ha señalado el Dr. Juan Antonio Vargas, jefe de Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda y catedrático de medicina de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), durante la sesión científica Ateroesclerosis y lupus eritematoso sistémico celebrada en la Real Academia Nacional de Medicina (RANM).

El patrón bimodal de mortalidad en el lupus fue descrito inicialmente en 1976. Se observó que las muertes durante el primer año del diagnóstico eran debidas a la actividad de la enfermedad, pero las producidas más de ocho años después del diagnóstico se relacionaban con episodios cardiovasculares. Durante su charla, el Dr. Juan Antonio Vargas ha explicado que «la enfermedad cardiovascular en el lupus eritematoso sistémico es más frecuente, precoz y acelerada». La prevalencia de enfermedad coronaria sintomática en los pacientes con LES es del 6-8%. Los pacientes con LES tienen 5-6 veces más probabilidades de presentar un síndrome coronario agudo que la población general. Además, se ha descrito que este riesgo se incrementa hasta 50 veces en el grupo de mujeres entre 35-44 años.

Dr. Juan Antonio Vargas: «La enfermedad cardiovascular en el lupus eritematoso sistémico es más frecuente, precoz y acelerada»

La edad media del primer episodio coronario en los pacientes con LES es de aproximadamente 50 años, frente a los 65 años de la población general. En las mujeres con LES, 2/3 de los eventos coronarios se producen antes de los 55 años. Por otro lado, la prevalencia de placa carotídea en pacientes con LES (cerca del 40%) es aproximadamente el doble que la observada en la población general. La duración media de la enfermedad lúpica en el primer episodio coronario es de 7-10 años.

El Dr. Juan Antonio Vargas ha expuesto un artículo de revisión realizado por la Unidad de Enfermedades Autoinmunes Sistémicas del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda. Las enfermedades autoinmunes sistémicas, entre las que se encuentra el lupus eritematoso sistémico, presentan una mayor morbimortalidad de origen cardiovascular, así como una mayor incidencia de una ateroesclerosis precoz y acelerada en comparación con la población general. Esta afectación no se puede explicar solo por la presencia de factores clásicos de riesgo como hipertensión, diabetes, hipercolesterolemia, obesidad o tabaquismo. Así, parece depender de factores no clásicos asociados a la enfermedad.

Según ha explicado, el desequilibrio entre el daño y la reparación vascular juega un papel fundamental en el inicio de la lesión arterioesclerótica. Este balance entre daño y reparación puede romperse por factores no bien conocidos que se han asociado a inflamación crónica, estrés oxidativo, tratamientos farmacológicos, alteración en las células implicadas en la reparación del endotelio y en moléculas de regulación inmunitaria. Actualmente, se están investigando biomarcadores que ayuden a los clínicos a identificar a aquellos pacientes que presenten un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular.

Se están investigando biomarcadores que ayuden a los clínicos a identificar a aquellos pacientes que presenten un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular

Conclusiones
Según concluye el artículo de revisión, está demostrado que en el lupus eritematoso sistémico existe una «ateroesclerosis precoz y acelerada que se manifiesta en forma de enfermedad cardiovascular». En la evaluación de estos pacientes se deben tener en cuenta factores de riesgo tradicionales, así como los tratamientos administrados y la actividad de la enfermedad, relacionados con la existencia de inflamación crónica.

Además, «es fundamental la demostración de enfermedad subclínica, dadas las implicaciones terapéuticas y pronósticas que plantea, a través de la investigación de biomarcadores que permitan identificar a aquellos pacientes que presenten un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular».

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