Gema Maldonado
Son muchos y muy diferentes los retos que tienen los especialistas en oncología médica en su consulta a diario. Más allá de poder tener acceso a pruebas que les permitan hacer un buen diagnóstico y de contar con el arsenal terapéutico más adecuado para cada paciente, incluyendo tratamientos innovadores, los oncólogos tienen un reto más personal: la comunicación con el paciente. Términos complejos, procesos difíciles de entender y noticias que muchas veces no son buenas, llegan al paciente por boca de su especialista en oncología. Una información que, además, compite con la que circula por redes sociales y páginas webs de todo tipo.
«La comunicación es mejorable infinitamente y es un reto para los oncólogos, porque no es fácil y, con los tiempos que tenemos por paciente, menos», señala la Dra. Sara Cristina González, oncóloga médica en el Hospital Universitario La Luz (Madrid), que señala a la «sobrecarga del sistema», que provoca que haya compañeros «que tienen cinco o 10 minutos por paciente, no más, y es muy difícil hacer una buena comunicación en esas condiciones».
Dra. González: «La comunicación es mejorable infinitamente y es un reto para los oncólogos, porque no es fácil y, con los tiempos que tenemos por paciente, menos»
Ella misma se animó a crear una cuenta en Instagram para poder extenderse y explicar todo lo posible acerca del cáncer, de los tratamientos y todas aquellas dudas que una enfermedad como esta genera en los pacientes, y «poder dejar la información accesible para que todas las personas puedan consultarlo», explica en el director que protagonizó a través de esta red social con iSanidad. Más de 21.000 personas siguen sus vídeos cada día.
La oncóloga es consciente de que la comunicación «es una cosa 100% humana y subjetiva», que también tiene consecuencias sobre los propios oncólogos. «Tenemos el reto de las malas noticias, y hay compañeros que llevan años y les puedes resultar muy difícil de soportar a nivel psicológico», cuenta.
A estos desafíos, se suma otro relativamente reciente: toda la información sobre oncología y cáncer que circula en Internet. «La hay buena y fiable», señala, y «otra, no digo que esté sesgada, pero lo que es aplicable a nivel individual no lo es a nivel general. La información sobre oncología es mucha y muy compleja, lo que redunda en la comunicación; a veces no es fácil de entender por los propios oncólogos, para los pacientes lógicamente es muy difícil».
«Tenemos el reto de las malas noticias, y hay compañeros que llevan años y les puedes resultar muy difícil de soportar a nivel psicológico»
¿Qué necesita saber el paciente sobre el cáncer?
No hay un solo tipo de perfil de paciente. Por su consultan pasan pacientes que «no quieren saber nada porque les genera mucha incertidumbre la información», y otros que «cuanta más información tengan, menos incertidumbre sienten». Las preguntas habituales pasan por saber el tipo de cáncer, si van a poder curarse o no, cuándo empieza y acaba su tratamiento, cuál es su mecanismo de acción y sus efectos sencudndarios. La posibilidad de recaer es otra de las preguntas habituales, ya que «el paciente está con esa espada de Damocles toda su vida, y eso les genera mucho sufrimiento».
También hay pacientes que quieren saber cómo pueden participar de su curación con consejos sobre nutrición o ejercicio, «habitualmente remito a profesionales especializados en ello, para que nos ayuden y personalicen», apunta la divulgadora. A través de comentarios en sus publicaciones o por mensajes, recibe cientos de consultas.
Los oncólogos deben «estar abiertos siempre a que el paciente nos exprese sus dudas y sus preguntas, y resolverlas con la mayor capacidad que cada uno tenga en ese momento»
Desde segundas opiniones, «que no puedo responder por vía telemática» hasta cuestiones relacioandas con suplementos vitamínicos. Estas últimas, son especialmente numerosas. «Me llama poderosamente la atención, me pregunta mucho por las interacciones entre sumplementos naturales, vitamínicos y tratamientos de quimioterapia. Por ejemplo, mucha gente no sabe que el zumo de pomelo da mayor toxicidad en el tratamiento con quimioterapia», señala.
La Dra. González González, valora «que haya fuentes de información fiables a disposición del público general y que puedan consultarla cuando lo necesiten». Pero la oncóloga y divulgadora, recuerda a que en consulta, los oncólogos deben «estar abiertos siempre a que el paciente exprese sus dudas y sus preguntas, y resolverlas con la mayor capacidad que cada uno tenga en ese momento».









