Los contratos temporales alcanzaron en España el 42% durante la pandemia, un máximo histórico en el sector sanitario

El sector sanitario español sigue enfrentándose a un elevado porcentaje de temporalidad. Aunque se han implementado nuevas normativas, el desafío de garantizar estabilidad laboral persiste

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Fátima Del Reino Iniesta
En España, el empleo de contratos temporales en el sector sanitario ha sido un problema recurrente. Durante el pico de la pandemia de Covid-19 en 2020, este problema alcanzó el 42 % de profesionales sanitarios con contratos temporales, un porcentaje muy por encima del 28% registrado en 2012, tal y como recoge el Informe Panorama de la Salud: Europa 2024, publicado por la Comisión Europea y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Este uso generalizado de contratos temporales no solo refleja una dependencia estructural, sino que también evidencia la falta de planificación a largo plazo para gestionar recursos humanos en sanidad. Además, los profesionales contratados de forma temporal tienden a enfrentar mayores niveles de estrés e insatisfacción laboral debido a la incertidumbre sobre su futuro profesional.

Los profesionales contratados de forma temporal tienden a enfrentar mayores niveles de estrés e insatisfacción laboral debido a la incertidumbre sobre su futuro profesional

En 2022, el Gobierno español aprobó una normativa para reducir el uso de estos contratos, estableciendo límites en su aplicación y promoviendo la conversión de contratos temporales de larga duración en puestos permanentes. Sin embargo, los efectos de estas medidas todavía están por consolidarse, ya que el sistema sanitario continúa enfrentándose a desafíos derivados de la temporalidad, como la insatisfacción laboral y dificultades para retener talento.

Aunque la normativa representa un avance significativo, su implementación enfrenta múltiples desafíos, incluidos la falta de recursos económicos para incrementar las plazas permanentes y la resistencia burocrática en algunos niveles del sistema.

Tomás Cobo, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (Cgcom), afirmó este jueves durante la jornada La necesaria convergencia de la visión sistémica y la del profesionalismo médico, que la publicación del Real Decreto 12/2022, de 5 de julio, generó expectativas de mejora en la contratación y en la reducción de la interinidad. Sin embargo, lamentó que la situación sigue sin cambios. “Tengo compañeros que se están jubilando con 64 y 65 años, hartos y con contratos de interinos. Muchos, yo soy uno y conozco a varios”, subrayó.

El impacto de la temporalidad en los profesionales

El personal temporal tiende a experimentar mayor incertidumbre, lo que afecta su motivación y bienestar. Además, las diferencias salariales y de condiciones laborales entre los contratados temporales y los fijos pueden generar tensiones en los equipos de trabajo, afectando la cohesión y la eficiencia en los centros sanitarios.

La normativa de 2022 busca limitar la temporalidad y fomentar la estabilidad laboral, pero enfrenta retos de implementación

Durante la pandemia, estas tensiones se exacerbaron debido a la elevada carga de trabajo y la exposición a riesgos asociados al Covid-19. Una encuesta realizada entre el personal sanitario en España reflejó altos niveles de insatisfacción laboral y una creciente intención de abandonar la profesión, una tendencia preocupante que también se observó en otros países europeos.

Un problema compartido en Europa

El caso español no es único en Europa. En Francia, el empleo de personal interino se ha convertido en una práctica habitual en los hospitales públicos, especialmente en departamentos de emergencia y unidades críticas. Entre 2017 y 2022, los costos asociados al personal médico interino aumentaron un 25%, alcanzando los 147,5 millones de euros. Los médicos interinos en Francia pueden ganar hasta tres veces más que sus colegas con contrato fijo, lo que incrementa la presión financiera sobre los hospitales.

En Alemania, la dependencia del personal interino ha seguido una trayectoria similar. Los costos asociados a este modelo de contratación casi se duplicaron entre 2015 y 2022, llegando a 2.900 millones de euros. En este país afecta más a trabajadores no médicos, como enfermeros y auxiliares, destacando la necesidad de abordar la temporalidad en todos los niveles del sistema sanitario.

Las encuestas realizadas durante la pandemia en algunos países de la UE reflejaron una percepción de deterioro de las condiciones laborales, insatisfacción creciente y mayor intención de abandonar la profesión

Las encuestas realizadas durante la pandemia en algunos países de la UE reflejaron una percepción de deterioro de las condiciones laborales, insatisfacción creciente y mayor intención de abandonar la profesión. En Bélgica, por ejemplo, el porcentaje de trabajadores sanitarios con intención de dejar la profesión aumentó notablemente en 2021, alcanzando el 28% en septiembre de ese año, frente a menos del 10% antes de la pandemia

La “gran renuncia” en el sector sanitario

En 2021, durante el segundo año de la pandemia, el término “gran renuncia” surgió en Estados Unidos para describir el creciente número de trabajadores de primera línea en el sector sanitario y otros sectores que renunciaban debido a la insatisfacción laboral y posiblemente a cambios en las preferencias relacionadas con el equilibrio entre trabajo y vida personal. Sin embargo, en la mayoría de los países de la UE no existen datos comparables, como la Encuesta de Vacantes y Rotación Laboral de Estados Unidos, para medir las tasas de renuncia.

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