Una inversión sanitaria de 60.000 millones de euros podría salvar 6,5 millones de vidas frente al cambio climático

Un informe de Oliver Wyman y el Foro Económico Mundial destaca el impacto del cambio climático en la salud global y la economía

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Redacción
El impacto del cambio climático en la salud pública es un desafío global que afecta desproporcionadamente a las regiones más vulnerables. Según el informe Healthcare in a Changing Climate: Investing in Resilient Solutions, elaborado por Oliver Wyman en colaboración con el Foro Económico Mundial, una inversión de 60.000 millones de euros en innovación sanitaria durante los próximos cinco a ocho años podría salvar 6,5 millones de vidas, evitar pérdidas económicas de 5,4 billones de euros y atender 36 necesidades médicas no cubiertas relacionadas con enfermedades agravadas por el calentamiento global.

África será el continente más afectado, con una tasa de mortalidad proyectada 14 veces mayor que la de Europa y más de 20 veces la de América del Norte. Esto refleja las desigualdades globales en la capacidad de respuesta ante los desastres climáticos y en la resiliencia de los sistemas de salud. Por ejemplo, en África, 40 millones de personas ya viven en condiciones de sequía severa, lo que exacerba la malnutrición y las enfermedades transmitidas por agua contaminada. En este contexto, el informe subraya la necesidad de intervenciones específicas para reforzar los sistemas de salud en las regiones más afectadas.

El informe subraya la necesidad de intervenciones específicas para reforzar los sistemas de salud en las regiones más afectadas

Además, el documento destaca que la respuesta global coordinada durante la pandemia de Covid-19, que permitió desarrollar vacunas en tiempo récord, debe servir como modelo para abordar los retos climáticos en la salud. «Es crucial replicar y ampliar las lecciones aprendidas durante la pandemia para combatir los efectos del cambio climático en la salud pública», afirma Shyam Bishen, director del Centro para la Salud y la Atención Sanitaria del Foro Económico Mundial.

El informe identifica soluciones sanitarias que podrían marcar una diferencia significativa, como las vacunas para enfermedades transmitidas por vectores como la malaria y el dengue; diagnósticos rápidos y accesibles para enfermedades relacionadas con el calor, asma y estrés postraumático o el uso de tecnologías digitales como herramientas de predicción de brotes, con las que mejorar la prevención y capacidad de respuesta sanitaria. Estas medidas servirían para fortalecer los sistemas de salud, especialmente en regiones con menos recursos.

Por cada euro invertido se podrían evitar hasta 90 euros en pérdidas económicas

Además de salvar vidas, la inversión propuesta generaría un retorno económico sustancial. Según el informe, por cada euro invertido, se podrían evitar hasta 90 euros en pérdidas económicas, principalmente asociadas a la productividad. Esto se traduce en la prevención de 1.000 millones de años de vida ajustados por discapacidad (DALYs) para 2050, una medida clave del impacto global en la salud y la economía.

Así, a pesar de que África y Asia soportarán la mayor carga, Europa también enfrentará retos importantes. En 2022, las olas de calor causaron más de 62.000 muertes en el continente. Para 2050, se proyecta que eventos similares causen 1,6 millones de muertes adicionales a nivel mundial, con un impacto económico de 6,7 billones de euros debido a la pérdida de productividad. Además, Europa está comenzando a ver casos de dengue y malaria, enfermedades tradicionalmente limitadas a regiones tropicales.

Oliver Eitelwein, socio de Salud y Ciencias de la Vida en Oliver Wyman, enfatiza la urgencia de actuar. «La innovación en las ciencias de la salud es fundamental para reducir el sufrimiento humano y las pérdidas económicas causadas por el cambio climático”, señala. Además, el documento también destaca la importancia de integrar datos climáticos y sanitarios para mejorar la previsión de brotes y optimizar las respuestas de salud pública.

El documento concluye que una acción coordinada entre gobiernos, la sociedad civil, el sector privado y las instituciones académicas y de investigación es esencial para garantizar sistemas de salud resilientes. Tal como sucedió durante la pandemia, es necesario aprovechar la colaboración global para mitigar las amenazas climáticas en la salud.

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