La sanidad no escapa de las decisiones más controvertidas de Donald Trump

El presidente anunció la salida de la OMS y el nombramiento del antivacunas Robert F. Kennedy Jr. durante su toma de posesión

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Juan Pablo Ramírez. Director de iSanidad.
A Donald Trump le rodea la polémica. Su toma de posesión la semana pasada no decepcionó ni a sus seguidores ni a sus detractores. Entre bailes y música, Trump firmó sus primeros decretos de los que, por desgracia, esta vez no ha escapado la sanidad. El nuevo presidente de Estados Unidos anunció dos medidas de calado que generan desasosiego y preocupación en la comunidad científica.

La primera es la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la segunda el nombramiento de un conocido antivacunas, Robert F. Kennedy Jr., como secretario de Salud. Ambas son malas noticias. Estados Unidos ejerce hoy un liderazgo no solo en la OMS, sino también en ámbitos como la tecnología sanitaria, la investigación y los ensayos clínicos. Su marcha prevista para enero de 2026 deja huérfana a la agencia de Naciones Unidas en un momento clave para la salud global.

Estados Unidos donó a la OMS entre 2022 y 2023 aleredor de 1.300 millones de dólares. Su aportación supone prácticamente un 18% de los presupuestos de la organización, que se verá abocada a un recorte de gastos. Nadie niega los déficits que pueda tener la agencia que dirige Tedros Adhanom Ghebreyesus, pero la decisión de Trump nos hace más débiles a todos, incluido Estados Unidos, ante futuras amenazas para a salud. La pandemia de Covid-19 nos confirmó que los virus no entienden de fronteras, como tampoco los efectos del cambio climático en la salud global, cuyo impacto en el organismo humano comenzamos a conocer con mayor certeza.

Entre bailes y música Trump firmó sus primeros decretos de los que no ha escapado la sanidad

Iniciativas como el Programa Covax resultan claves hoy en el objetivo de eliminar y erradicar determinadas enfermedades infecciosas. La OMS inmunizó en 2020 a 23 millones de niños en todo el mundo, 3,7 millones más que en 2019. Un retroceso de estas cifras supone una pérdida de oportunidad. Las vacunas son hoy el instrumento más coste efectivo en la prevención. Son numerosos los estudios científicos que avalan esta tesis.

Conclusiones que no comparte precisamente el nuevo secretario de salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., conocido por sus posiciones antivacunas. Es una incógnita el encaje de sus teorías anticientíficas con una de las industrias más poderosas en todo el mundo. Si el impacto de la salida de la OMS preocupa, el choque de Kennedy contra el sector farmacéutico puede tener consecuencias negativas.

Las medidas que adopten Trump y Kennedy en sanidad nos pueden hacer retroceder muchos más años de los que supone una sola legislatura

Estados Unidos es hoy el principal promotor de ensayos clínicos en todo el mundo. Muchas de las principales compañías farmacéuticas cuentan con sedes, laboratorios de I+D+i y centros de producción en el país norteamericano. La FDA es hoy una referencia en los estudios que dan validez a las principales innovaciones farmacéuticas. La cesión de este liderazgo a una persona como Kennedy es un peligro para la salud y puede suponer un freno para los pacientes que esperan nuevos tratamientos.

Afrontamos cuatro años del segundo mandato de Donald Trump en medio de una gran incertidumbre. Las medidas que adopten él y su nuevo secretario de Salud nos pueden hacer retroceder muchos más años que el tiempo que dura una sola legislatura.

 

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