J. L. G.
El Consejo General de Enfermería (CGE) y el sindicato mayoritario Satse han expresado sus cautelas respecto a la reclasificación de personal estatutario que contempla el borrador del Estatuto Marco en el que trabaja el Ministerio de Sanidad.
Las enfermeras y los fisioterapeutas (Nivel 7 del Marco Español de Cualificaciones para el Aprendizaje Permanente, MECU, más título de Especialista en Ciencias de la Salud) pasarían al subgrupo A1, un nivel igual al que están médicos o farmacéuticos (Nivel 8 del MECU). Con los correspondientes cambios retributivos que conlleva también esta reclasificación profesional.
Satse emitió este miércoles un comunicado en el que expresó que supone “un gran avance propiciado por la presión de SATSE, pero reitera que debe establecerse en esta norma un plazo concreto para el reconocimiento retributivo que corresponde a estos profesionales sanitarios”.
Por su parte, fuente del CGE observan que “es precipitado hacer valoraciones categóricas”. No obstante, expresan que “falta por incorporar algunas de las demandas de la profesión”. En vista de que el procedimiento de tramitación “va a ser muy largo” porque debe pasar un trámite de “proyecto de Ley ante las Cortes”. Con todo, el órgano colegial aguarda a que el texto avance en su tramitación “antes de emitir juicios sobre una propuesta en fase tan preliminar”.
Otras mejoras para Enfermería
El Estatuto Marco profundiza también en otras mejoras demandas por los sindicatos de enfermería, como los derechos, la jornada laboral, los procesos selectivos, la carrera profesional y jubilación anticipada, entre otras.
Pero, aclara Satse, “hay cuestiones trascendentes que no quedan claras en el texto y que se tienen que aclarar y concretar”. En especial, de cara a que posteriormente no den lugar a malas interpretaciones o dobles lecturas.
“Enfermeras, enfermeras especialistas y fisioterapeutas nos jugamos mucho y no se pueden dejar en el aire asuntos tan decisivos para nuestro desarrollo profesional y laboral”, apunta.
Por último, desde Satse advierten que esta es una “oportunidad histórica para actualizar y mejorar las condiciones laborales de los profesionales de la sanidad pública, y necesitamos un marco normativo que asegure una fuerza laboral de Enfermería y Fisioterapia fuerte, motivada y justamente reconocida en todos los servicios de salud”.








