Redacción
El examen MIR 2025 no ha pasado desapercibido entre los futuros médicos, quienes han coincidido en señalar que la prueba ha sido una de las más desafiantes de los últimos años. Según una encuesta realizada por iSanidad, más del 70% de los participantes calificó el examen como «difícil» o «muy difícil», subrayando aspectos como la formulación poco clara de algunas preguntas, su contenido ambiguo y el limitado tiempo para completarlas.
En concreto, un 37,75% de los encuestados describió el examen como «muy difícil» y un 33,03% lo calificó como «difícil», mientras que solo un 7% consideró que fue «fácil». Estos datos reflejan el malestar generalizado entre los aspirantes, quienes consideran que la prueba ha sobrepasado los niveles esperados de dificultad.
Preguntas ambiguas y contenido controvertido
Uno de los aspectos más criticados por los participantes fue la formulación de algunas preguntas. Según los encuestados, las cuestiones habrían sido ambiguas o confusas, lo que incrementó la dificultad para interpretar correctamente las respuestas.
Entre los comentarios más recurrentes, los aspirantes señalaron que el examen incluyó preguntas que, en algunos casos, se alejaban de los temas habituales o requerían un conocimiento excesivamente especializado. Además, el diseño de ciertas cuestiones, como casos clínicos complejos o preguntas con más de una respuesta correcta, ha generado dudas sobre la claridad y la equidad del proceso de evaluación.
La sensación de falta de tiempo, agravada por el cambio en el formato
Otro de los problemas destacados por los aspirantes fue la gestión del tiempo. Según los datos recogidos en la encuesta, un 46% de los participantes afirmó que no dispuso de tiempo suficiente para completar la prueba. Esto provocó un incremento significativo de la presión durante el examen.
Esta sensación de falta de tiempo se ha visto agravada por el cambio en el formato del examen. En esta ocasión, la prueba incluyó preguntas con mayor contenido práctico y resolución de casos clínicos. Aunque estas modificaciones buscan adaptar la evaluación a las competencias necesarias para la práctica médica, muchos aspirantes consideraron que el planteamiento fue poco realista y no tuvieron oportunidad de prepararse adecuadamente para estas novedades.
La estructura del examen MIR 2025 se ha convertido en objeto de debate no solo por su dificultad, sino también por los cambios introducidos en su diseño. Este año, se ha priorizado la evaluación de habilidades prácticas, como la resolución de casos clínicos bajo presión, en detrimento de las preguntas más teóricas que predominaban en años anteriores.
Sin embargo, esta transición no ha sido bien recibida por todos. Desde academias especializadas hasta los propios aspirantes han criticado la falta de comunicación clara sobre estos cambios. Además, algunos señalaron que estas modificaciones podrían favorecer a los aspirantes con más recursos para prepararse. Así, esto generaría desigualdades en el acceso a las plazas de formación sanitaria especializada.
La combinación de preguntas confusas, falta de tiempo y un diseño percibido como poco accesible, ha generado un malestar generalizado entre los aspirantes, quienes esperan que estas experiencias se tomen en cuenta para mejorar futuras convocatorias.










