Redacción
El Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona está liderando el ensayo clínico WE-Trust, que busca optimizar los tiempos de respuesta en el tratamiento del ictus isquémico grave. Este tipo de ictus, que representa el 87% de los accidentes cerebrovasculares, es causado por la obstrucción de una arteria que irriga el cerebro. Es la segunda causa de muerte en el mundo y una de las principales razones de discapacidad a largo plazo.
«El tiempo es crítico porque si se reabre el vaso sanguíneo a tiempo, el número de neuronas afectadas se reduce significativamente», señala el Dr. Alejandro Tomasello, jefe de Sección de Neurorradiología Intervencionista en Vall d’Hebron e investigador del grupo de Investigación en Ictus del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR). Este experto enfatiza que cada minuto es determinante para evitar secuelas irreversibles.
El ensayo WE-Trust (Workflow optimization to rEduce Time to endovascular Reperfusion for Ultra-fast Stroke Treatment) está impulsado por Philips. Su enfoque se basa en una estrategia denominada Directo a Angiografía. Este método permite que los pacientes con sospecha de ictus grave sean trasladados directamente a la sala de angiografía, donde se realiza tanto el diagnóstico como el tratamiento endovascular en un mismo lugar. De esta manera se evitan traslados entre diferentes servicios.
El enfoque permite que los pacientes con sospecha de ictus grave sean trasladados directamente a la sala de angiografía
«El ensayo clínico WE-Trust pretende validar la estrategia del traslado directo a la sala de angiografía de los pacientes con sospecha de ictus isquémico grave para realizar el diagnóstico final y el tratamiento endovascular en un mismo lugar», explica el Dr. Marc Ribó, neurólogo intervencionista del Hospital Vall d’Hebron e investigador del grupo de Investigación en Ictus del VHIR.

Desde su inicio en 2021, el ensayo WE-Trust ha reclutado a más de 500 pacientes a nivel mundial, 40 de ellos tratados en el Vall d’Hebron. El estudio, que concluirá en diciembre de este año, tiene como objetivo reducir entre 30 y 45 minutos el tiempo que transcurre desde la llegada del paciente al hospital hasta el inicio del tratamiento. La Dra. Marta Rubiera, neuróloga de la Unidad de Ictus del Hospital Vall d’Hebron e investigadora principal del grupo de Investigación en Ictus del VHIR, destaca los resultados positivos logrados en la implementación del circuito asistencial. «Hemos tenido casos de inicio del tratamiento en solo 15 minutos tras la entrada del paciente en Urgencias», recalca.
El estudio tiene como objetivo reducir entre 30 y 45 minutos el tiempo que transcurre desde la llegada del paciente al hospital hasta el inicio del tratamiento
La estrategia se basa en el uso del sistema de terapia guiada por imagen Azurion de Philips, diseñado para obtener imágenes cerebrales de alta calidad directamente en la sala de angiografía. «Para poder realizar un diagnóstico preciso en la sala de angiografía, esta tiene que estar equipada con una tecnología capaz de adquirir una imagen cerebral de una calidad suficiente. WE-Trust pretende validar dicha tecnología a la vez que todo el nuevo circuito asistencial intrahospitalario», señala el Dr. Ribó.
Además, Philips ha implementado algoritmos de inteligencia artificial (IA) en sus soluciones de terapia guiada por imagen. Estos algoritmos, integrados en los servicios de conexión remota de Philips ServiceHub, permiten un monitoreo constante del rendimiento de los equipos, anticipando posibles fallos técnicos con al menos siete días de antelación para realizar mantenimientos preventivos planificados. Según el Dr. Tomasello, «para implantar este modelo es esencial optimizar los flujos de trabajo del personal y todos los procesos intrahospitalarios. Requiere un sistema bien coordinado para garantizar que no afecte negativamente a la gestión de otras patologías».
Si se confirman los resultados del ensayo, este modelo podría transformar la gestión del ictus isquémico, acelerando los tiempos de atención, mejorando los resultados clínicos y aumentando la independencia funcional de los pacientes a los 90 días del procedimiento.










