Las células de pulpa dental de los dientes de leche, fuente de neuronas para avanzar en enfermedades raras

Salvador Martínez, investigador del Instituto de Neurociencias de Alicante (IN), centro mixto del CSIC y UMH, lidera un proyecto cuyo objetivo es reproducir in vitro la patología de enfermedades raras que afectan al sistema nervioso como el autismo o las leucodistrofias y poder diseñar tratamientos dirigidos

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Pablo Malo Segura
La pulpa dental de los dientes de leche tiene células madre pluripotentes de la cresta neural que bajo unas condiciones específicas pueden originar neuronas. Salvador Martínez, catedrático de anatomía y embriología humana de la Facultad de Medicina de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) e investigador del Instituto de Neurociencias de Alicante (IN), centro mixto del CSIC y UMH, lidera un proyecto que muestra el potencial de las células de pulpa dental de los dientes de leche para extraer neuronas, lo que puede suponer un avance en el diseño de tratamientos en enfermedades raras.

Las células de pulpa de los dientes de leche pueden obtenerse sin procedimientos invasivos, lo que facilita su conservación y posible aplicación futura en terapias personalizadas

El proyecto va encaminado a obtener modelos de enfermedades en neuronas humanas para estudiar su fisiopatología, mecanismos y posibles tratamientos. Su elemento más original es que podemos diferenciar neuronas de niños sin hacer ninguna intervención que sea invasiva, explica el investigador. “El objetivo es reproducir in vitro la patología de enfermedades raras que afectan al sistema nervioso como el autismo o las leucodistrofias”, subraya. Esto permitiría avanzar en el desarrollo de tratamientos dirigidos para los niños que padecen estas enfermedades raras.

Colección de células de dientes de leche

La idea de este proyecto, que comenzó hace casi 10 años, surgió debido a que el investigador trabaja en la Red Española de Terapias Avanzadas. “Una de las líneas más importantes de trabajo son las terapias celulares y buscar modelos de enfermedades. Las células de pulpa de los dientes de leche son muy fáciles de obtener”, resalta. En un inicio, el proyecto se dirigió a estudiar los mecanismos alterados en las neuronas de niños con diagnóstico de autismo. Para ello, se recopilaron dientes de leche de niños con diagnóstico de autismo y dientes de leche de niños sin esta patología para observar las diferencias que existían en sus neuronas.

Neurona derivada de pulpa dental de un diente de leche.

Estamos haciendo una colección de células progenitoras de cresta neural, derivadas de dientes normales y de dientes con patologías genéticas que afectan al sistema nervioso”, señala. Actualmente, su equipo está estudiando varias patologías, aunque se encuentran con el problema de que estas alteraciones o enfermedades son poco frecuentes y no hay muchos niños que las padezcan. “El primer gran hallazgo que hemos obtenido es que estas células reproducen a nivel celular la patología de la enfermedad. Por ejemplo, si hay enfermedades que acumulan lípidos en su citoplasma, las neuronas que derivamos de los pacientes acumulan lípidos en el citoplasma”, detalla.

La pulpa dental tiene células madre pluripotentes de la cresta neural que con unas condiciones específicas pueden originar neuronas

Este banco de células recoge las enfermedades raras de los donantes y las almacena, sin alterarlas, para usarlas cuando se necesiten. “Estamos acumulando casos y en un periodo no muy largo de tiempo podemos tener células de cuatro o cinco pacientes con esa enfermedad. Esto supone un volumen muy importante para empezar a hacer experimentos y determinar factores que pueden beneficiar a niños afectados por esta patología”, destaca. La colección, anonimizada, se encuentra en un banco público del Instituto de Salud Carlos III y está disposición de cualquier investigador que lo requiera y justifique un proyecto de investigación para su uso.

Actualmente, tenemos casi 200 posibles donantes y casi 40 líneas celulares en marcha, donde predomina el autismo. Un requisito para poder ser donante es que haya un diagnóstico genético. Por tanto, nuestras muestras celulares tienen la mutación que tienen la persona que tiene el donante”, precisa. Los padres que quieren colaborar donando los dientes de leche de sus hijos se ponen en contacto por correo electrónico con los investigadores y se les envía un tubo con el medio de cultivo. Posteriormente, remiten el diente de leche metido en el líquido de cultivo, que llega como máximo entre 12 y 24 horas después al laboratorio. “Estos padres están haciendo algo positivo para intentar mejorar las posibilidades de la enfermedad de sus hijos. Si tienen hermanos no afectos y con dientes de leche también los cogemos para usar como controles”, expone.

“Tenemos 200 posibles donantes y casi 40 líneas celulares en marcha”, explica el investigador

Ensayo clínico con terapia celular en niños con leucodistrofia

Salvador Martínez destaca que pronto van a publicar un estudio sobre los dientes de leche de niños con leucodistrofia. “Se acumulan lípidos en el citoplasma porque hay un problema del manejo de lípidos por la célula y hemos demostrado que hay determinados mecanismos de ayuda entre células que pueden mejorar la leucodistrofia. A partir de los datos tan espectaculares que hemos logrado, probablemente se empiece a hacer terapia celular en niños con leucodistrofia”, asegura. El investigador subraya la importancia de continuar con la investigación para ampliar las aplicaciones terapéuticas de estas células.

Si desea colaborar en este proyecto puede contactar con el investigador a través de smartinez@umh.es.

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