Los especialistas en ITS advierten que los síntomas y las prácticas sexuales deben ser la base para decidir cuándo realizar un cribado

La SEIMC, con el respaldo del Ministerio de Sanidad y expertos en salud pública, presenta una nueva guía de cribado de ITS y recalca la importancia de personalizar la detección en función de la historia clínica y las prácticas sexuales de cada paciente

Paula Baena
El cribado de infecciones de transmisión sexual (ITS) debe basarse en una evaluación individualizada que tenga en cuenta la historia clínica y las prácticas sexuales de cada paciente. Esta es una de las principales conclusiones de la nueva guía de cribado y prevención de ITS presentada por el Grupo de Estudio de ITS (Geits) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), con el respaldo del Ministerio de Sanidad y la participación de expertos en microbiología, salud pública y atención clínica. La actualización se ha debatido en una jornada celebrada este martes en la Asociación de la Prensa de Madrid, donde se ha analizado la necesidad de mejorar el acceso a las pruebas diagnósticas y optimizar las estrategias de detección en población de riesgo.

Los datos epidemiológicos confirman un aumento sostenido de ITS como gonorrea, sífilis y clamidia en España, con un impacto significativo en mujeres jóvenes y en personas asintomáticas. En este contexto, los especialistas insisten en que no se puede aplicar un cribado genérico y destacan la importancia de adaptar las pruebas a cada caso. «El cribado de ITS debe fundamentarse en una evaluación integral de cada paciente. La recomendación general es realizarlo al menos una vez al año en personas sexualmente activas, y cada tres meses en quienes presentan un mayor riesgo de exposición», explicó la Dra. Mar Vera, presidenta de GEITS y especialista en ITS del Centro Sanitario Sandoval.

El cribado oportunista, una de las estrategias clave que la nueva guía recomienda reforzar

El cribado oportunista, que aprovecha consultas médicas rutinarias para detectar ITS, es una de las estrategias clave que la nueva guía recomienda reforzar. Sin embargo, en la práctica, estas pruebas no siempre se incluyen de manera sistemática. «Las mujeres acuden al ginecólogo para una citología, pero en la mayoría de los casos no se les ofrece un cribado de ITS. Si integráramos estas pruebas en las consultas de salud sexual, podríamos detectar muchas más infecciones en fases iniciales», ha destacado la Dra. Mónica Morán, jefa de la Unidad Técnica de Prevención del VIH y otras ITS de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.

Otro de los aspectos fundamentales abordados en la jornada fue la necesidad de ampliar la detección en localizaciones extragenitales. «En nuestro centro, hasta el 25% de los casos de clamidia detectados no eran genitales, sino faríngeos o rectales. Si solo realizamos pruebas en la zona genital, estamos dejando fuera una parte importante de los diagnósticos», ha advertido el Dr. Jorge del Romero, director médico del Centro Sanitario Sandoval.

Dr. Luis Piñeiro: «Si solo cribamos a las menores de 25, dejamos fuera a muchas personas que podrían beneficiarse de un diagnóstico temprano y evitar complicaciones graves»

Los expertos también han puesto el foco en las mujeres jóvenes, un grupo con alta prevalencia de ITS y donde la detección sigue siendo insuficiente. «La prevalencia de ITS en mujeres menores de 30 años sigue en ascenso. Si solo cribamos a las menores de 25, dejamos fuera a muchas personas que podrían beneficiarse de un diagnóstico temprano y evitar complicaciones graves como la enfermedad inflamatoria pélvica o la infertilidad», ha explicado el Dr. Luis Piñeiro, secretario de Geits y especialista en microbiología del Hospital Universitario Donostia.

El Dr. Javier Gómez Castellá, jefe del Área Asistencial y de Investigación en la División de Control del VIH, ITS, Hepatitis Virales y Tuberculosis del Ministerio de Sanidad, ha recalcado también la importancia de flexibilizar la periodicidad del cribado en función del perfil de cada paciente.

La guía también plantea el uso de la autotoma de muestras como una herramienta clave

Para mejorar la accesibilidad a las pruebas, la guía también plantea el uso de la autotoma de muestras como una herramienta clave. Este sistema permitiría que los pacientes recojan su propia muestra en casa o en un centro de salud sin necesidad de una exploración médica, facilitando el acceso al cribado en poblaciones con dificultades para acudir a consulta. Sin embargo, los especialistas han advertido que su implementación debe ir acompañada de una red de seguimiento adecuada para garantizar un diagnóstico fiable y un acceso rápido al tratamiento.

Así, los participantes han coincidido en que la clave para frenar el aumento de ITS es combinar estrategias de cribado más eficaces con campañas de concienciación que refuercen la percepción de riesgo en la población. «No basta con hacer más pruebas, hay que hacerlas de manera eficiente y accesible para quienes más las necesitan. Adaptar el cribado a la realidad de cada persona es esencial para reducir la incidencia de ITS en los próximos años», han concluido los especialistas.

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